¿Cuánto pesa su ego, Sr. Foster?

Posted on
Por Redacción

Si existe una figura que ande de capa caída en los tiempos que corren es la del hombre hecho a sí mismo, el que partiendo de unos orígenes modestos y armado tan sólo con su talento y capacidad de superación, ha sido capaz de enfrentarse a los obstáculos de la vida y convertirse en, aparte de un hombre de prestigio, un referente dentro de su especialidad. Norman Foster es una de esas leyendas vivas, un súper arquitecto de prestigio internacional, conocido sobre todo por sus ambiciosos proyectos.

¿Cuánto pesa su edificio, Sr. Foster? viene a ser un homenaje hacia su figura, un homenaje cuyo principal mérito es su factura y la dirección de Carlos Carcas y Norberto López Amado, repleta de planos y secuencias que potencian la cara majestuosa de las obras del arquitecto británico. Pero esta exhibición de virtudes va más allá de lo técnico, pues, ya desde un comienzo se nos ofrece la imagen de un Foster por encima de lo terreno, el sabio venerable que mira atrás hacia una vida de éxitos. Y aunque le resta méritos (como prueba tenemos sus obras), se habría agradecido cierta distancia a la hora de narrar su vida y milagros.

Analizando los créditos del documental, encontramos en la producción la mano de su actual esposa; y ya metidos en el metraje, descubrimos que la mayor parte de los entrevistados son, aparte del propio Foster, amigos directos, antiguos socios o clientes satisfechos, entre ellos Bono, otro artista dominado por sus ínfulas mesiánicas cuyo vacuo testimonio aporta más bien poco a una narración que, si bien tiene un buen comienzo, poco a poco se va convirtiendo en una sucesión de palmaditas en la espalda.

Pero ¿Cuánto pesa su edificio, Sr. Foster? también cuenta con algún que otro momento interesante, como la descripción de la infancia y educación de su protagonista y la relación con Buckminster Fuller, su mentor, consagrado a la idea del individuo capaz de mejorar la condición humana. Son estas inquietudes las que poco a poco se van imponiendo en la narración, apareciendo conceptos como arquitectura sostenible y delirios como Masdar City, en Abu Dhabi, un proyecto de urbe futurista, alejada de las emisiones de CO y otras lacras energéticas. Un espectáculo de presupuesto multimillonario (y pagado con petrodólares) que se suma a otros picos de demagogia como la faraónica construcción del aeropuerto de Beijing, en el que se compara la productividad de los trabajadores chinos con la de los europeos sin tener en cuenta las condiciones laborales de unos y otros.

Pero, por lo general, el documental es un producto vistoso, en el que también se podría destacar su banda sonora y obviar unos títulos de crédito de sospechosos agradecimientos. Porque, no nos engañemos, los hombres hechos a sí mismos también demuestran una fea tendencia al clasismo.

5 Replies to “¿Cuánto pesa su ego, Sr. Foster?”

  1. Estuve viendo la exposición de Fuller que comisarió el propio Foster con Luis Fernández-Galiano, otro que tampoco lo tiene pequeño (el ego), y toda la exposición giraba en torno a él mimso. Me pareció realmente patético como usaba Foster a Fuller para seguir autopromocionándose. El mundo es de los fanfarrones, la discreción es cosa de pobres.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *