¿Estáis listos para la televisión?

Posted on
Por Bill Jiménez

Recordaba Robert Hughes en uno de sus ensayos ese chiste ruso que dice: Hoy en día puedes pedir un filete por teléfono y recibirlo por televisión. Despojado de frivolidad, resumiría los últimos cincuenta años de una herramienta que, en este 2010, ha cautivado a la programación de dos museos barceloneses. Si semanas atrás era el Arts Santa Mònica el que, con su exposición ARTS/TV/ARTS, analizaba la relación del arte con lo televisivo, ahora es el turno del MACBA con una muestra que va más allá de las lecturas plásticas y se adentra en terrenos documentales, explorando el comportamiento de arte y filosofía al trasladarlo a un hábitat tan, en apariencia, ajeno como la televisión.

El resultado, comisariado por Chus Martínez, se ha dividido en diez secciones que, a modo de recorrido, pretenden alejarnos de los convencionalismos que suelen rodear al mundo catódico. Didácticas, experimentales, ilustrativas, críticas…, las emisiones de la infinidad de pantallas que dominan la tercera planta del museo abarcan casi la totalidad de mensajes que, más allá del entretenimiento, han llegado al público en las últimas décadas. Excesos audiovisuales que, unidos, nos conducen a la pregunta que titula la muestra: ¿Estáis listos para la televisión?

Cada persona puede responder algo distinto, y al igual que hay infinitas formas de interpretarla, también existen muchas otras de hacer televisión.

Frente el tedio de enumerar la larga lista de artistas y filósofos reunidos para la ocasión, no hay nada más sencillo que recordar alguno de los nombres que, con su gancho expositivo, alimentan la muestra: Anne Marie Miéville, Jean-Luc Godard, Pier Paolo Pasolini, David Lamelas, Chris Burden y Andy Warhol bastan para hacernos una idea de la envergadura de un proyecto en el que destacaría el esfuerzo de comisaria y colaboradores por ofrecer un material que no caiga en lo manido o en la cara más comercial del arte contemporáneo, un experimento que tampoco entiende de política aunque en uno de sus espacios se hable de ella y su deuda para con los medios.

Y pese a que en algunos momentos apunta demasiado alto para el público general, el discurso de ¿Estáis listos para la televisión? es, en el fondo, asequible. Horas y horas de metraje (casi) sin desperdicio en el que en ningún momento tienes claro si lo que contemplas es arte, televisión o filosofía. Podrían ser las tres cosas o ninguna, o quizá una nueva disciplina que aúna lo mejor de tres mundos. En cualquier caso, la sensación global es que, a través de un pasado creativo se ha construido una realidad futurista. La oscuridad, el sonido de las emisiones y las descomunales pantallas implicadas en la muestra recuerdan a las ficciones de los años ochenta, donde los saltos en el tiempo se medían en la cantidad de monitores y televisores que aparecían en pantalla. Si siguiéramos esa proporción, ¿Estáis listos para la televisión? no pertenecería a este siglo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.