Oscar Sancho: La Visión Salvaje
Oscar Sancho es una rara avis dentro del arte mediterráneo, un analista del alma humana y sus facetas más oscuras. Su obra no escatima crudeza y saca a la luz todas esas emociones que la sociedad moderna trata de apartar o esconder, erigiéndose emisario de una tétrica realidad que no deja indiferente.
Hablar de “universos personales” en el arte sirve, en muchos casos, para aglutinar en un único concepto una obra compleja y repleta de matices. ¿Qué puedes decir de la tuya a modo de carta de presentación?
Mi obra es un tipo de sótano de la realidad habitual; una realidad profunda, parecida a la visión de un submarinista o a la de alguien que explora sus miedos. He pintado otro tipo de cosas en otras épocas, pero con estas series me divierto mucho pese a lo oscuras que son.
Yo creo que pueden parecer horribles para algunos y fascinantes para otros; no es fácil entrar en ellas, pero quienes las entienden disfrutan, y eso es bueno.
¿Y en cuanto a influencias?
Para mí J. Beuys, Tápias, Bacon y Goya son pilares o referentes en mi obra. Durante mucho tiempo tuve mucho interés en la pintura religiosa, medieval o budista. También me inspira mucho el cine en general y los cómics (como los de Miguel Ángel Martín). Pero cuando pinto soy yo mismo, no mis influencias.
Los protagonistas de tus pinturas parecen atrapados en una suerte de purgatorio emocional. ¿Qué sentimientos te resultan más inspiradores a la hora de trabajar?
Me inspira la violencia, lo obsceno, la muerte o la decrepitud. Provocan un tipo de emociones que la sociedad reprime, y verlas en los cuadros es como confrontarlas. También hay referencias sobre la salvación. Me inspira la gente olvidada o marginada, los asesinatos y todo lo que vemos en las páginas de sucesos de los periódicos. Es una visión salvaje y cruda, la vida es así a menudo.















