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Kantabudha: Dueño de su destino

Dice el horóscopo hindú que los Kanta-Budha simbolizan la sensatez, que se saben dueños de su destino y obran siempre en consecuencia. Pero Kantabudha también es arte, el pseudónimo de un polifacético artista pontevedrés que desde 1991 pinta, diseña y esculpe por auténtico amor al arte, huyendo de la notoriedad y la fama, a la que no teme. “Me parece más importante la obra, el trabajo, no el individuo como tal”. Su filosofía es la de los nativos hindúes a los que emula, “capaces de pintar la vida a grandes trazos sin delinear sus pinceladas en pequeños detalles. Aunque conocen mejor que nadie los matices, su preferencia los impulsa a centrar su mente en grandes obras”.

Kantabudha se inició como ceramista, y sus muchas obras, no sólo en pintura sino también en escultura, “plasman mi interés por el rostro de la calle, incluido el autorretrato, en un viaje a través de predominantes y características texturas en blanco, negro y rojo hacia la relajación interior. También aplico acrílicos, agua, pelos de brocha y rodillos sobre tela y tabla, consiguiendo realizar numerosas obras en pintura, sin justificaciones”.

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Pero la espiritualidad es sin duda una constante en su producción: “Yo lo definiría como un desarrollo personal interno, influenciado por los latidos de un todo por individualizar. En la concepción general y en la terminología de la armonía de los colores se encuentra fácilmente una poderosa connotación de la musicalidad sinestética consustancial al color y al colorido, un fenómeno presente, de manera muy especial, en la cultura occidental. Esto explica que la armonía de los coloridos se asuma, incluso en nuestros días, bajo la influencia del clasicismo (como el arte de formar y enlazar los acordes de colores). Los colores son como destellos de vida, si nace brilla y se ilumina. Cuando se apaga, lo inerte reside”.

El que su obra abarque tantas disciplinas distintas no le supone un problema. Según él, “todas estas actividades individuales dan forma a un ecosistema uniforme llamado Kantabudha”. Ecosistema del que han surgido más de 1700 obras, repartidas la mayoría por la península y el extranjero (Brasil, Estados Unidos, China…), siempre luchando “contra la ambigüedad del arte moderno ante la mirada lucrativa que lo rodea“. Lo importante, como él mismo dice: “Más allá de palabras, quedan imágenes”.

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Texto: Bill Jiménez
Imagen: (c) Kantabudha

Enlaces: Kantabudha | Kantabudha Myspace

 

Celda 211: ¿Película de temporada?

El tercer largometraje de Daniel Monzón confirma las virtudes y los defectos de sus dos películas anteriores. Iniciado en el mundo cinematográfico como crítico, el bagaje adquirido por el director se traduce en un conocimiento de la técnica y en una cinefilia que aportan a sus obras un envoltorio de qualité. Sin embargo, ello no compensa los defectos de unos guiones endebles y de la desigual plasmación visual de los mismos. Así, si en El corazón del guerrero su realización, excesiva y enfatizada, lograba momentáneos hallazgos de gran fuerza poética en la descripción del choque entre realidad y fantasía vivido por el protagonista, en La caja Kovack el estilo elegante y sofisticado de las imágenes era incapaz de ocultar el carácter de anodino refrito de la cinta, un thriller conspiratorio de lo más manido.

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Como sus dos predecesores, Celda 211 es, pues, un filme irregular. Tal vez sea por las limitaciones impuestas por un género tan acotado como el carcelario, pocas veces capaz de escapar del alegato progresista más maniqueo o de la simple movie action descerebrada. Tal vez sea culpa del guión –o de la novela en la que éste se basa, que desconozco–, cuyo tono desesperanzado y pesimista –y, por ello, falsamente profundo– es sólo uno más de los tópicos que, paulatinamente, van ahogando la película. O tal vez sea porque Monzón todavía no ha sido capaz de encontrar una voz propia, de desligarse de sus conocimientos fílmicos y dejar libre de referencias su talento, para poder crear una obra honesta y auténtica. Por ello, si la película destaca por una cuidada planificación, que se traduce en brillantes momentos aislados, de un hondo calado visual y temático, carece de una trabazón interna que le permita superar las inconsistencias –muchas, demasiadas– del guión. Por citar el ejemplo más flagrante: si bien los reclusos  sublevados no son caracterizados como unos angelitos, su violencia es presentada –y disculpada– como la crueldad espontánea de niños grandes, víctimas del desamor, la ignorancia, el medio hostil y las drogas, mientras que el gran villano de la función, con una maldad premeditada e inexcusable, no es otro que el funcionario encarnado por Antonio Resines, artífice involuntario del motín y responsable del descenso a los infiernos del protagonista.

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Valentina: Tal vez soñar

Valentina Roselli, icono del cómic europeo concebido por el maestro italiano Guido Crepax (1933-2003), regresa en el segundo tomo que Norma Editorial ha publicado con una selección de sus mejores historias.
Fotógrafa de moda internacional que participa en los círculos intelectuales y artísticos de la ciudad de Milán, conduce deportivos Alfa Romeo, lee a Dostoievski y colecciona discos de jazz, Valentina no es sino un arquetipo de la efervescencia cultural e ideológica que imperaba en la Europa de los años sesenta.
En sus páginas Guido Crepax se deja cautivar por el diseño y la música pop, la fascinación por la moda, el cine de Michelangelo Antonioni o la Nouvelle Vague de directores como Jean-Luc Godard y Alain Resnais. El personaje de Lulú, pionera femme fatale que interpretara la actriz Louise Brooks en la película muda “La caja de Pandora” (1928) de G.W. Pabst, sirvió al dibujante para asignar a Valentina su inconfundible look. Nacida en 1965 como personaje secundario en las viñetas del héroe Philip Rembrandt, pronto logró un lugar preferente ante el enorme interés que despertó entre los lectores de la revista italiana Linus.

Valentina

Poco antes de la aparición de Valentina, el escritor y filósofo Umberto Eco reivindicaba el arte del cómic con la publicación de ‘Apocalípticos e integrados’, un ensayo que situaría la disciplina en el nivel artístico que merecía. La búsqueda de vías alternativas para relatar sus historias llevó al autor a romper con muchos de los ordinarios protocolos estéticos que ofrecían los cómics. El montaje en el cine de vanguardia y la experimentación en el uso de metáforas visuales como lenguaje narrativo nutren el lápiz de Guido Crepax, quien, asimismo, descubre en el análisis del subconsciente una fuente ilimitada de recursos con los cuales sorprendernos. Los sueños de Valentina, sus deseos pasionales más íntimos, son tan significativos como los sucesos que protagoniza en sus aventuras. El inconsciente desatado, libre de culpa y moral, ajeno a las convenciones sociales, se une a la querencia por las pautas del fetichismo y las fantasías sadomasoquistas que se ocultan en la psique de Valentina para deleitarnos con un erotismo elegante y alejado de modos explícitos, donde se venera el cuerpo femenino como súmmum de belleza. El original uso del ensueño, de la ilusión onírica, convierten las páginas de Valentina en una suerte de poemas visuales que nos sugerirán diferentes motivos y nuevos alcances cada vez que retornemos a sus historias, que nos perdamos de nuevo en su voluptuosa imaginación. Seguir leyendo »

 

Magento & Amarilla

Catalina Montaña y Mariana Tobón llevan la relación diseñador/cliente a un nuevo nivel gracias a Magento, su innovadora propuesta de vestidos de baño “a la carta”. Y si eso no fuera bastante, recientemente han presentado en sociedad a Amarilla, una línea de complementos tan original como su marca hermana.

¿Cómo surge la idea de un traje de baño a gusto del cliente?

Cuando de vestidos de baño se trata, las mujeres odiamos ir a la playa y ver que otra persona tiene uno igual al nuestro, por esta razón partimos del concepto único para que cuando lo compres sientas que estas llamado para usarlo.
Nuestro esquema productivo y su ingrediente ¨detalles¨ nos dan la posibilidad de dedicar un cariño especial a cada uno de los diseños y darles una magia exclusiva. Trabajas el doble, pero sacas más sonrisas. En conclusión, nuestro secreto es hacer las cosas con amor para que se enamoren de nosotros.

¿Cuando empezasteis con Magento y Amarilla?

Magento comenzó hace 2 años como un proyecto de investigación e inmersión en el mundo textil y del diseño de moda. Comenzamos a hacer pruebas y conocer el mundo que abraza el desarrollo de producto y sobre todo a ver y aprender  que lo importante de un proyecto es la coherencia. Con esto nos referimos a que todo comunica: la imagen gráfica, la solución fotográfica, la manera de relacionarnos con el cliente, los procesos productivos, la elección de materiales, el producto… Intentamos que todos estos aspectos conecten y así estar lo más cercano a las personas que involucradas.
Hoy Magento se da cuenta de que todo conecta y que definitivamente somos el reflejo de nuestra personalidad y nuestras ganas de salir adelante con nuestro trabajo.
Amarilla, nuestro nueva propuesta, nos introduce en otros mundos. Su primera Colección se presentó el pasado 8 de Noviembre en el “Mercado de Ediciones Limitadas: Las puertas del cielo”, realizado en nuestra ciudad de origen,  Bogotá. Con esta línea queremos desarrollar complementos y productos que se vinculen a otro estado de ánimo y otro clima, siempre pensando que los detalles y el color le darán alegría a tu día.

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En la información que ofrecéis en vuestro perfil de Facebook aparecen hasta cuatro países vinculados con Magento & Amarilla. ¿A qué se debe esta confluencia cultural?

Los amigos y que cada una de nosotras vive en una ciudad diferente. Detrás de Magento&Amarilla estamos Catalina Montaña y Mariana Tobón, colombianas, 24 años, diseñadoras industriales, curiosas y amantes del mundo textil.
Nos hemos dado cuenta que somos muy buen quipo, nuestras personalidades son distintas y cada una le da a la empresa ese particular matiz que necesita. Estamos entre Barcelona y Bogotá inmersas en la producción, las fotografías, las publicaciones en la página, el contacto con los clientes, empaques, ferias y el toque final de cada prenda. Así que trabajamos mucho pero somos muy felices. Estamos a 10 horas de distancia en avión, pero cada una se ocupa de lo que mejor sabe hacer. Hablamos todos los días y skype es sin duda la ventana que tenemos siempre abierta en el ordenador.
Vendemos pequeñas colecciones en otros países gracias a amigos viajeros y enamorados de nuestro trabajo. Son ellos los que nos piden buscar la manera de llevar así sea una pequeña muestra a su ciudad.
Nuestra idea en un futuro es poder dar no una pequeña sino una gran muestra. Seguir leyendo »

 

San: La Histeria Interminable

La fama corrompe, trastoca y confunde a los seres humanos. Lo que parece un premio al trabajo bien hecho se convierte en un enemigo que tira por tierra sueños y aspiraciones. Le puede ocurrir a cualquiera, es tan sencillo como dejarte deslumbrar por los flashes de las cámaras y olvidar lo que eras antes.

Los artistas no son una excepción y sufren como el resto de mortales el acoso de la vanidad y las apariencias, aunque digan venir de estratos bajos o, directamente, de las calles. Porque de street art va esta reseña, de una escena por naturaleza independiente que se ha dejado tentar durante la última década por la comercialidad más mainstream. Si una buena parte del público llegó a atragantarse con el fenómeno “Banksy”, ¿qué debe pensar la gente del mundillo de aquellos colegas rendidos ante el dólar?

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El cacereño SAN es uno de los pocos que ha respondido a la pregunta, aunque en lugar de usar palabras ha dejado que sus obras hablen por él. “La Histeria Interminable” es una exposición irónica y repleta de guiños a la escena artística actual, protagonizada por una colección de grotescos personajes que hacen del arte un espectáculo circense que encandila a las masas. Encandila o doblega, según se mire. Con una importante carga crítica, la exposición apuesta por el símbolo y las dobles lecturas, por un trazo meticuloso que rinde culto al detalle, y una paleta de colores que no deja indiferente por su contraste.

Libre de pecado, SAN puede juzgar porque su currículo no acepta reproches. No ha parado desde los noventa, pasando del graffiti al arte en mayúsculas. Importantes galerías europeas y estadounidenses compiten por exponer sus obras, y sus intervenciones se cuentan por docenas. Inglaterra, Alemania, Puerto Rico, Irlanda, Francia y Estados Unidos son sólo un ejemplo del alcance de su producción, editada igualmente en numerosos libros y revistas de prestigio. Y ahora, Iguapop Gallery (c/ Comerç, 15 – Barcelona) se lleva el gato al agua presentando “La Histeria Interminable” hasta el 12 de diciembre, en la que será una de las pocas exposiciones que se hayan visto de SAN en España.

Único es poco.

Imagen: (c) SAN

Enlaces: Iguapop Gallery

 

Agenda

  • Madrid: Concha Prada, “El cuento de la lechera” en Galería Oliva Arauna
    17 mayo 2012 | 09:00

    La relación de la fotógrafa sanabresa Concha Prada (Zamora, 1966) con la Galería Oliva Arauna, aparte de superar la década, ha brindado al público trabajos excelentes que han recorrido desde la complejidades urbanas hasta la relación de la cotidianeidad con el objeto. Con la investigación fotográfica como eje, es el turno de El cuento de [...]

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