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El año pasado “Visitor” supuso la vuelta de O’Rourke tras un largo hiato de su carrera en solitario, aunque siempre activo en diferentes proyectos como lo demuestra también el regreso con sus compañeros de improvisación electrónica con Fenn O’Berg. Su disco fue acogido con muy buenas críticas pese a ser un completamente instrumental, cortando con “Eureka” e “Insignificante” las dos últimas entregas que le dieron prestigio como compositor de canciones pop. Este disco tributo a Bacharach sirve para contentar a todos los que agradecemos la producción pop melancólica y dulce de este señor (aunque su vertiente folk instrumental también sea reverenciada).
El amor por el cancionero de Bacharach y Hal David no es nuevo, aparte del afecto como arreglista, si recordamos aquella magnífica versión del “Something Big” que contenía “Eureka”. Para este disco decide juntarse con amigos y autores japoneses (fruto de su traslado a Tokio) para reverenciar al gran maestro. El resultado, desprende amor por los cuatro costados. Desde el inicio, con el icono Harumi Hosono (una mezcla de Bacharach y Van Dyke Parks japonés, que a muchos les sorprenderían algunos de sus discos en los 70) nos embelesa con “Close to You”, que está cerca de “Please Patronize Our Sponsors” de “Eureka”. La aparición de Thurston Moore en “Always Something There to Remind Me” con un registro cercano a Belle & Sebastián, por ese ritmo marcado por el piano, se convierte en toda una suerte de revelación.
Kahimi Karie se encarga de un papelón tremendo al tratar de encarnar a Dionea Warwick en “Do You Know the Way to San Jose”. Obviamente, es imposible imitar la exhuberancia de esa voz, por lo que optan por un enfoque minimalista y otoñal que también funciona. “Trains and Boats and Planes”, es la que el bueno de Jim elige interpretar, consiguiendo una sinergia perfecta entre los dos mundos. Los aires bossa, también funcionan cuando Donna Taylor ataca el mítico “Walk on By” y cierra el disco. No todas las versiones funcionan del mismo modo a nivel vocal, ya que hay que tener en cuenta que no dispone de voces tan tremendas como las originales, aun así la detallada y cuidada producción es un aliciente de sobra para todos los amantes de Jim y demás luminarias pop como Stereolab, The High Llamas, Mice Parade o The Sea & Cake. Qué bien hubiera quedado este disco con la Sadier, O’Hagan o Sam Prekop interpretando alguna de estas canciones… pero siempre podemos esperar a un volumen dos teniendo en cuenta que el repertorio de Bacharach es amplio y excelsamente mágico. Con todo lo dicho, bienvenido.
Por Fran Martínez
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Por Patricia Salvatierra
Desde que los Lumiére salieran a la calle a filmar secuencias de la vida cotidiana de los parisinos hasta lo que entendemos hoy por documental ha llovido mucho. Definir el documental es una ardua tarea que no voy a hacer ahora, pero sí puedo comentar qué parece estar sucediendo con él.
Hace ya un tiempo que el documental se ha desarrollado, llegando a nuevos relieves y temas. Incluso el público lo concibe de otra manera. En las últimas décadas, ha dejado de ser carne de televisión en canales autonómicos de segunda, para pasar por canales especializados (Discovery Channel, Animal Planet o People & Arts) y llegar a la gran pantalla en casos como El viaje del emperador, Rize, El mundo silencioso de Cousteau o La pesadilla de Darwin, por no hablar del sensacionalista Michael Moore, Al Gore con su verdad incómoda o la experiencia de campo de Morgan Spurlock en Super size me. Por supuesto, el siguiente paso después de la gran pantalla es el de la venta en DVD de dicho producto,y por otro lado, cada vez más, el documental se vale de la red para ser difundido. Así, no es raro que el documental de los canadienses Arcade Fire se pudiese ver durante una semana en Pitchfork, aunque ya estuviese a la venta desde hacía algunos meses.

Como vemos, existe otro género de documental alejado de los animalitos, las denuncias sociales y los intereses propagandísticos: el musical. Muchas son las bandas que se prestan a ser seguidos cámara en mano durante sus giras para mostrar a su público una nueva faceta, el backstage de su grupo favorito. Algunos de los ejemplos más recientes son Under Great White Northern Lights que documenta el tour que realizaron The White Stripes en Canadá durante el 2007; Anvil! The Story of Anvil rodado durante la última gira del grupo Anvil, y Miroir Noir, que muestra la última gira de conciertos de Arcade Fire a la vez que da a conocer parte del proceso de grabación de su segundo álbum, Neon Bible.
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Los diccionarios dicen del paroxismo que es la “exaltación extrema de los sentimientos y pasiones”, emociones desbocadas que, si pudieran tener forma, adoptarían las que el británico James Roper presenta actualmente en Rojo Artspace de Barcelona, una exposición en solitario donde lo mundano y lo divino se unen en una amalgama de formas y colores de compleja digestión. Como apuntan en la nota de prensa de la galería, “la pintura de Roper escupe, eyacula, regurgita y proyecta el espíritu como un vómito hacia fuera, rechazando su corporalidad en forma de manías histéricas”. El paroxismo de Roper es un viaje hacia la esencia de lo religioso, una instantánea del tránsito hacia la llamada “vida eterna” que, aun a riesgo de dejarse llevar por las filias barrocas del artista o parecer feísta por lo explícito y visceral de su mensaje, resulta convincente y de una atracción casi hipnótica. En Paroxysm hay carne, sangre, energía, cuerpo y espíritu, fuerzas y dualidades clásicas mostradas desde una óptica que reniega de la concepción clásica de la espiritualidad. El Greco es demasiado sutil comparado con Roper, al que no se le caen los anillos al reconocer que una de sus máximas influencias es Santa Teresa, el paradigma devoto/masoquista medieval.
Sangre, color y lágrimas hasta el 16 de junio. El cielo puede esperar.

Enlaces: James Roper | Rojo
Por Ivan R. Saldias
“Those who dream by day are cognizant of many things that escape those who dream only at night”
Edgar Allan Poe

Planeta Cómics, con el beneplácito de Vertigo/DC ha sacado el primer volumen de los siete que recopilan la portentosa saga de Neil Gaiman The Sandman.
No se puede decir nada más que no se haya dicho ya de esta obra maestra absoluta del 9º arte. Pura literatura. Pero para los que nunca lo leyeron sale a la venta en una edición en tomos de tapa de piel, con punto de cinta dorado con 500 páginas a color, siendo el equivalente al The Absolute Sandman de edición americana. El volumen 1 (subtitulado: Sueño) se compone de los primeros 16 números originales (o lo que es lo mismo, de las 2 primeras partes de la saga: Preludios y Nocturnos y Casa de Muñecas) y cuenta con 55 páginas de extras que deleitarán a los fans de la saga: bocetos y estudios originales, notas sobre los personajes y fragmentos de las entrevistas al autor por parte de Hy Bender (incluidas en el libro a propósito de la saga Sandman Companion).
Si bien de todo lo mencionado lo mas llamativo es la entrevista, no menos importancia adquieren las notas donde el autor deja entrever el mas preciado secreto de cualquier creador: su proceso creativo.
Y es que Gaiman últimamente ha estado planteándose el arké del proceso creativo, el origen de las ideas mismo. En uno de los múltiples artículos que publica en su web de forma periódica, el maestro deja patente su punto de vista (disculpad mi traducción del inglés poco ortodoxa):
«Mi hija Holly, de 7 años, me convenció para ir a hacer una charla a su clase. Su profesora estaba entusiasmada (habían estado trabajando en sus propios libros y tal vez les interesaría el punto de vista de un escritor profesional, dijo) y accedí. (…) Hablé durante 20 minutos y entonces mi hicieron preguntas. En un momento dado, uno de los niños me preguntó: “¿De dónde sacas tus ideas?” (…) Y esto es lo que les dije: “Uno saca sus ideas soñando despierto. Sacas tus ideas de estar aburrido. Las sacas en cualquier momento. La única diferencia entre un escritor y el resto de personas es que nosotros nos damos cuenta de que lo estamos haciendo”.»
Del Ensayo: Where do you get your ideas?
Y es que como en The Sandman, es el sueño y la ensoñación el detonante de la imaginación. El elemento inspirador.
Dormido o despierto, los sueños producen monstruos (en su acepción latina, aquella producción fuera del orden regular de la naturaleza), y de estos, los mejores son las ideas.
Por ello lo de aderezar el principio de este artículo con el aforismo de Poe:
“Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.”
Por Laia Ordóñez
Atención: ¡Spoilers!
Se acabó lo que se daba. Lost emitió su último capítulo la madrugada de ayer a las 6:30h (hora española) en Cuatro, y a los pocos minutos de terminar ya podían leerse los primeros comentarios en foros, blogs, tweets y demás. La primera impresión es que la finale no ha gustado, o por lo menos no se ha acabado de entender. ¿Qué ha sucedido en el final de Lost? ¿Estaban todos muertos desde el principio? ¿Se ha confirmado la (temida) teoría del purgatorio que corría ya desde la primera temporada por internet? En absoluto. He aquí algunas de las claves para comprender y valorar el final de la ya mítica serie de la ABC.
La realidad de la isla y la realidad paralela
La controvertida teoría del purgatorio defendía la idea de que todos los ocupantes del vuelo Oceanic 815 morían en el primer accidente y entraban en un limbo representado por la Isla. Pero la finale nos ha dejado claro que los hechos son distintos: los personajes sobreviven al primer accidente, logran salir de la Isla y regresan a ella en el vuelo de Ajira. Han estado vivos todo este tiempo, y todo lo que han vivido ha sido real.
Lo que no corresponde a su vida física es lo que ha sucedido en la realidad alternativa que se ha desarrollado en paralelo a la acción en la Isla durante la sexta temporada. Esta realidad parece ser un purgatorio, limbo o no-lugar al que los personajes van cuando mueren, y en el que viven una existencia que les permite corregir o evitar los errores que cometieron cuando estaban vivos. En este no-lugar, los personajes tienen la posibilidad de redimirse y evitar repetir los malsanos patrones de comportamiento que les perdieron en su vida real.

Perdidos y reencontrados
Ya en la primera temporada, Damon Lindelof apuntó que los personajes de Lost no sólo estaban perdidos en una isla, sino también perdidos en sus vidas personales. Jacob lo corrobora haciéndoles saber que fueron escogidos porque no tenían vínculos sustanciales fuera de la Isla. Siempre han sido, en definitiva, un puñado de personajes a la deriva intentando hacer de sus hazañas una cruzada que diera sentido a sus existencias, una razón de ser.
¿Pero cuál es esa razón de ser? La razón de ser es la salvación proporcionada por los lazos de dependencia que, gracias a la experiencia en la Isla, han establecido entre ellos. Ya no están perdidos, porque se tienen los unos a los otros. Pero más allá de eso, el purgatorio les ha permitido tomar conciencia de aquello que nunca han sabido de sí mismos: su estado real.
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