
Para poneros rápidamente en antecedentes, el Fantastic Fest de Austin (Texas) viene a ser una especie de Festival de Cine Fantástico de Sitges sin playa, uno de esos eventos muy estadounidenses, en los que hacen las cosas a lo grande y se destrozan los Ãndices demográficos de freaks por metro cuadrado. De entre sus muchas secciones, quisiera hablaros de una en concreto, una novedosa presentación de video juegos independientes en la que se degustarán 99 joyas alternativas. Entre ellas he querido destacar una en concreto: Every day the same dream, una de las últimas propuestas de Paolo Pedercini, un programador de origen italiano que tras varios brincos estudiantiles por los Estados Unidos decidió establecer su base de operaciones en Pittsburgh. A él le debemos alguno de los juegos más transgresores del mercado independiente, al menos, en cuanto a mensaje se refiere. Pedercini ha diseñado juegos con temas tan incómodos como los enfrentamientos religiosos, el predatorio mercantilismo tras una marca como McDonalds o la caza de pedófilos dentro de la iglesia católica. IronÃa no le falta, y calidad tampoco, porque nos encontramos ante una de las producciones más cuidadas del mercado, con importantes cambios de registro entre juegos y un especial interés en brillar con su apartado gráfico.
Every day the same dream es un juego existencialista que habla de alienación y rechazo a las rutinas laborales. El protagonista, un oficinista gris y de rasgos indefinidos, se enfrentará durante cinco dÃas a la cotidianidad en un sueño que premia las decisiones transgresoras. Esta pugna contra lo establecido decidirá el resultado final y si, pese a los estÃmulos negativos, el personaje descubrirá algún retazo de belleza en su monótona existencia.
Por Bill Jiménez
Enlaces: La Mollenindustria | Every day the same dream
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Hervir un oso es el mejor ejemplo de la delgada lÃnea que separa al humor absurdo del inteligente. Lo que puede convertirse con facilidad en un chistecillo logra gracias al guión y dibujos de Miguel Noguera y Jonathan Millán transformarse en toda una referencia en cuanto a humor gráfico se refiere.
Sus historias y especulaciones abandonan el terreno de la lógica pero no por ello dejan de ser consistentes y, sobre todo, divertidas. Explicarlas no tendrÃa mucha gracia, Hervir un oso es una de esas obras cuyo principal mérito está en la simbiosis entre el guión y el apartado gráfico, pero, para que os hagáis una idea, en sus páginas encontraréis paradojas temporales, arquitectos zombis y algunos secretos ocultos en las papeleras de vuestra ciudad. En resumen, alrededor de cien páginas a todo color, cincuenta ideas que no te dejan indiferente y dos artistas que han puesto el listón alto pero no por ello insuperable.
Enlace: Belleza Infinita |

La filmografÃa de Paul Thomas Anderson está repleta de excesos brillantes, de filmes de metraje dilatado y una dirección más que correcta. PodrÃa decirse que Boogie Nights es uno de los pilares fundamentales de su carrera, una pelÃcula disfrazada de obra coral que no es más que el ascenso y caÃda de un héroe dentro de un escenario tan poco habitual como la industria del porno de los años setenta. Una premisa en apariencia sencilla que Anderson convierte en un guión de facetas múltiples, capaz de aunar sin sobresaltos el drama interior y la comedia desenfadada, y mostrarse impecable en sus aspectos técnicos, con enormes planos secuencia, un uso coherente de la banda sonora y el habitual, y casi milagroso, talento de Anderson para sacar lo mejor de sus actores, mediocres incluidos.
En esta nueva edición, que verá la luz el 24 de agosto, Boogie Nights contará con, aparte de los habituales comentarios del director y sus actores protagonistas, escenas adicionales y un apartado llamado Los archivos de John C. Reilly, con más material descartado o ampliado.
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La historia de Henry James es la de un escritor que nunca fue profeta en su tierra, un sibarita de las letras de discurso barroco, enamorado de la sofisticada Europa de comienzos de siglo XX y las inquietudes de sus clases altas; las mismas que diseccionarÃa casi de forma quirúrgica en sus obras, auténticos tratados psicológicos de una época. Algunos dirán que el suyo era un estilo difÃcil y que sus descripciones, en ocasiones, alcanzaban una densidad intolerable, pero a la hora de la verdad, juzgando el conjunto, podemos considerar a Henry James uno de los «grandes», maestro de eso que llamaron «literatura transatlántica» y que la editorial Funambulista rescata en una colección que, hasta el momento, cuenta con clásicos de la talla de El mentiroso, ¡Pobre Richard!, o Diario de un hombre de cincuenta años. Calidad en contenido y continente, porque estamos ante una cuidada edición con posfacios de Max Lacruz y unas portadas que nos transportan automáticamente a una era de dramas sociales, pero ante todo, cambios.
Enlace: Ed. Funambulista
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Gandules’10 nos presenta algunas de las obras maestras de directores de la talla de Lynch, Fassbinder, Buñuel, Resnais, Losey y Godard, entre otros. Además de los clásicos se han programado un par de estrenos destacables: Le père de mes enfants de Mia Hansen-Love (19/08) y, sobre todo, White Material de Claire Denis (24/08).
Denis es una de las cineastas más destacadas de los últimos años por la brutal potencia de sus imágenes y su narrativa. Nos sorprendió con films lÃmite como Trouble every day, Vendredi soir o L’ intrus. Ahora, el ciclo Laberints de Gandules programado por el CCCB nos da la posibilidad de ver White Material, con la siempre maravillosa Isabelle Huppert, en pantalla grande.
No os la perdáis.
Enlace: Gandules ’10
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