Grafiteros del renacimiento
Por Bill Jiménez
La temporada expositiva en la ciudad condal ha comenzado con buen pie, teniendo como principal virtud la variedad de sus propuestas. Pocas disciplinas se han quedado en el tintero, y por una de esas casualidades de la vida, dos galerías sin aparente conexión han propuesto dos exposiciones con numerosos paralelismos. Montana y Ras, ambas establecimientos con una galería anexa, ofrecen desde el mediados de este mes una muestra con los trabajos de tres artistas surgidos de la escena callejera y reconvertidos gracias al talento y la constancia en eminencias de sus respectivos países. Por un lado México con los trabajos de Dhear, Saner y Neuzz; y por otro, también por primera vez en una galería local, los franceses Dran, Bom.K y Sowat.
A estas alturas no os voy a hablar de la transformación que ha experimentado el grafiti en los últimos diez años. Las historias de adolescentes pintando a hurtadillas, huyendo de la autoridad y renovando los lenguajes artísticos urbanos son elementos de una mitología que ha dado grandes héroes y promovido sus obras entre un público que, por lo general, vivía bastante alejado de las salas de arte. En esa época dorada se formaron los protagonistas de México D.F. Nuevas estéticas del postgraffiti (ubicado en Montana Gallery) y Dibujar Mata Violente (en las instalaciones de Ras), seis artistas con un estilo único que reflejan la evolución y constante ramificación de una disciplina auténticamente contemporánea.

Analizando individualmente a los artistas expuestos, del triunvirato mexicano llama la atención la obra de Dhear, quizá la más surrealista. Sus paisajes invocan a una realidad onírica donde la naturaleza y sus habitantes están en constante mutación, un imaginario con guiños a Miyazaki y Moebius. Neuzz, en cambio, juega con el low brow y el folklore patrio para hablar de la fantasía y la muerte. Los cuentos “de espantos” de Goyito, su abuelo, sirven de excusa a las esculturas del Guajalote y el Nahual (ambos criaturas fantásticas y fantasmagóricas) para dominar uno de los muros de la galería e imponerse sobre otras obras tridimensionales, figuras en resina con la huella de Dhear. Y el tercero, Saner, recurre a otro elemento muy folklórico y latino: la máscara. A través de una colección de animales antropomórficos (cerdos pandilleros, lagartos músicos e incluso un mono que fagocita con exquisitos modales un enorme corazón), explora las ambigüedades que pueblan nuestra sociedad y todas esas mentiras personales que torturan a los seres humanos.















La AJG Contemporary Art Gallery presentaba el pasado 11 de mayo la primera exposición individual en Espala del artista chilencio Joaquín Cociña (Concepción, 1980), una colección de obras divididas en dos series titulada Fantasmas, unos notables trabajos en carboncillo, herramienta vinculada por tradición a las obras abocetadas y que, en sus manos, adquiere una trascendencia [...]


