Arte Dos puntos. Barcelona vive el arte contemporáneo

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Por Bill Jiménez
japonismo

Por Bill Jiménez

En toda familia numerosa siempre hay un hijo que despunta. En ocasiones por méritos y en otras por clamor popular, ese niño bonito que hasta en sus peores momentos resulta encantador tiene un nombre dentro de la programación del Caixa Forum Barcelona: Japonismo.

japonismo

Japonismo. La fascinación por el arte japonés” ha sido (es) una de las estrellas de la temporada expositiva veraniega, una muestra con gancho vinculada a un país que, con el paso de los años, ya siglos, no pierde atractivo ante los ojos occidentales, incluso aquellos que se lanzan de cabeza ante cualquier manifestación artística nipona sin asumir que el japonismo es una corriente y que muchas de las obras exhibidas muestran una relación meramente circunstancial con el país del sol naciente. En algunos casos una asociación exigua, obras poco merecedoras de ubicarse junto a kimonos centenarios, y en otros, un generoso setenta por ciento de lo expuesto, piezas de una crónica que incide en las relaciones artísticas entre Japón y la Barcelona de finales del siglo XIX, esa utopía cultural invocada en un sospechoso ciclo de nostalgia por las instituciones culturales de la ciudad.

Con semejante introducción puede dar la sensación de que estamos, más que ante una muestra fallida, un esfuerzo mal dirigido. Error. “Japonismo” es un ejercicio notable y la oportunidad de ver en nuestras tierras las siempre agradecidas obras Hokusai y otros maestros de la época, así como su influencia en grandes del arte catalán como Marià Fortuny o Pablo Picasso.

El drama, aparte de la transformación del Caixa Forum en un centro de pago, decisión que puede traer más o menos cola pero que puedes obviar si tus ahorros viven bajo la sombra de La Caixa, es cegarse por el exotismo nipón y no prestar la suficiente atención a “Arte. Dos puntos”. Una declaración de intenciones por parte de la Fundación La Caixa y el MACBA que hasta final de año viene a decirnos que “esto es lo que somos, fuimos y seremos”, dos colecciones actuando en equipo que, aparte de un conjunto brillante, no escatima en prestigio, reuniendo el nombre y la relevancia histórica de entidades indiscutibles como Beuys, Tony Oursler y Cindy Sherman entre otros (muchos).

arte dos puntos

La idea motriz es hablar de la vanguardia como energía en constante transformación, siempre adaptada al contexto sociopolítico y dispuesta a transgredir paradigmas, especialmente los condicionados por la historia española del siglo XX. “Arte. Dos puntos” es una de esas muestras que hacen falta cada cierto tiempo, un all-star artístico y atemporal que, responda a un deseo altruista o a la vanidad de poseer una colección envidiable, supone para el triste mortal que no alcanza a pagarse una serigrafía un atracón a sus sentidos e inteligencia.

En conclusión, el niño bonito queda en segundo plano en beneficio del gafotas que carga a todas partes con su libro. Algo que también ocurre en las mejores familias, y esta, amiga del dinero, es de las buenas.

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