Asterios Polyp

Por Raúl Sánchez Molina

Asterios_PolypLos ojos de Asterios son un sólo punto, a veces, la mayoría, ocultos por perfectas formas geométricas como párpados. Una maraña de trazos en todas direcciones apenas contenidos en una forma vagamente circular sirven para la visión de Hana.

El juego de referencias, de alusiones implícitas y explícitas no sólo a lo escrito, sino, y especialmente, a la ilustración, hacen que cada lectura de Asterios Polyp revele más y más detalles. La escala del libro se va desmenuzando poco a poco hasta cada simple trazo, en donde se puede encontrar el libro entero: el conjunto contiene a las partes de la misma manera que cada parte comprende al conjunto entero.

Asterios Polyp, la primera novela gráfica de David Mazzucchelli, que lleva dibujando cómics toda su vida, ofrece una complejidad de reflexiones y citas y frases y colores y  trazos y dibujos que se van sucediendo a lo largo de cada viñeta con una naturalidad y hasta simplicidad sorprendentes.

La distinción, tratada ampliamente por Nietzsche (al que se nombra, de qué manera) en uno de sus primeros libros, ‘El nacimiento de la tragedia’, entre lo apolíneo (el mundo ideal, geométrico, puro) y lo dionisíaco (la pasión, las formas, lo difuso), recorre la relación de fatalidad-amor-imposibilidad que surge entre los dos personajes principales: Asterios, 50 años, forma tras función, arquitecto de papel que tiende a descomponer su cuerpo en sólidos platónicos, y Hana, mucho más joven, escultora sin base teórica definida, forma y pasión, superposición de formas curvas en una amalgama formal.

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Pero cada personaje que surge introduce su propia individualidad, reflejada en todo aquello que lo rodea, desde el dibujo y el color hasta el trazo con el que se envuelven sus palabras y muy especialmente la expresiva tipografía de las mismas, deshaciendo así lo que en un principio pudiera parecer un planteamiento dialéctico de la novela. Y así aparecen músicos comunistas, la mujer-chamán casada con el aparentemente más simple mecánico de taller de coches, el coreógrafo hedonista, el compositor multidimensional, padres resignados en la fe, niños con amigos invisibles: la figura del doble, el gemelo, la otra mitad, para siempre perdida, siempre buscada.

Asterios Polyp es una pequeña joya, si atendemos a sus dimensiones físicas, o una gran revelación, en cuanto a la repercusión personal, con una edición cuidada hasta el más mínimo detalle y diseñada por el autor.

Intencionadamente este pequeño artículo evita describir, dada la imposibilidad de escoger ante un catálogo tan extenso como el que muestra esta nóvela gráfica: Asterios Polyp es tan inmenso que clasificarlo, como siempre, es reducirlo.

Así que ahí está, sólo hay que buscarlo y leerlo y contemplarlo una y otra vez, ya que, citando a Willy Quimera, ‘el sentido nace de la repetición, ergo, el empuje y el clímax del ritual’.

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