Envidia al canario

Tradicionalmente existe una envidia por parte de los peninsulares cuando se habla de los canarios: Que tienen mejor clima, que no pagan los mismos impuestos y el tabaco es más barato, que tienen un acento exótico y por eso ligan mas… Y ahora le deberíamos sumar un festival de cine con cara y ojos como el XI Festival de Cine de las Palmas de Gran Canaria (siglas, por favor).

Si un evento como este es ya un reclamo suficiente para hacer una reserva low-cost y largarse una semana, hay 5 razones más por las que envidiar a los canarios que lo disfrutarán entre el 12 y el 20 de Marzo:

1º – El estreno de la última película de Pedro Costa Ne Change Rien. Según los mentideros una sabrosa propuesta del portugués.

2º – La presencia de 2 piezas del realizador japonés Masahiro Kobayashi, que junto con el popular Seijun Suzuki, han amasado y horneado el audiovisual japonés de los últimos 30 años e influenciado en directores de medio mundo.

3º – Otros 2 films, esta vez de Brillante Mendoza, el extravagante director filipino que presenta Lola, además de ofrecer al pueblo canario Kinatay (mostrada en el pasado festival de Sitges 09′ con dispar resultado entre el público).

4º – Sendos ciclos dedicados al padre de la animación checa Jan Svankmajer y al artista pop multidisciplinar Mark Rappaport (discípulo directo de Rosenquist).

Pero la mayor de todas (y esto sí que causara envidias entre cinéfilos de todos los rincones) es que el festival rescata la figura de Atom Egoyan a propósito de la publicación por parte del sello editorial del propio festival (aquí es cuando chirriaría un poco la cosa), El Teorema Atom según Egoyan por Antonio Weinrichter.

Hay ciertos personajes cinematográficos que dejan un sabor de boca diferente y cuyos trabajos están fabricados/manufacturados con otro rasero. Son gente a la que se debe analizar con reglas no-escritas y cuyos trabajos son tan sumamente personales y bizarros que precisan de ser simplificados al falso argumento «la diferencia por la diferencia» para que el mainstream los asimile… ¿Qué infantil, no?
Esto le lleva pasando los últimos 25 años a gente como Egoyan, un artesano cuyas resonancias reverberan autores desde Lynch a Kiarostami y/o de Hanneke a Kusturika. Un hombre que sin despeinarse penetra cual cirujano en el interior del relato con un bisturí cerebral.
La critica por otro lado ha sido dispar con él. Mientras «Cahiers» y «Premiere» lo ensalzaban y lo absorbían en su imaginario intelectual (a veces pedante hasta el insulto), la mayoría (ese mainstream) lo ha estado ignorando y ninguneando.
No es que no les pase a muchos (por no decir casi todos) de los que valen, pero es de justicia un homenaje como el de este festival.

Yo, que soy muy de hacer listas, os he elaborado un pequeño top 5 (en orden de aparición), de las obras de Atom Egoyan:

‘Family Viewing’ (1987)
‘Speaking Parts’ (1989)
‘The Sweet Hereafter’ (1997)

‘Felicia’s Journey’ (1999)
‘Ararat’ (2002)

Todas ellas dentro de un completísimo ciclo dedicado a Egoyan en el Festival de las Palmas, y es que los isleños no sólo tienen suerte con el clima y los impuestos.

Texto: Ivan R. Saldias

Enlace: Web oficial

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