Underdogs

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El impulso del camino

Por Ivan R. Saldias

En 1951 tres amigos se embarcaron en un viaje a lo largo de EE.UU. Uno de ellos se agenció una máquina de escribir portátil y un rollo de papel. Seis años después, y tras múltiples correcciones, cambios de nombre y salvado por los pelos de la censura, el manuscrito vio la luz en forma de novela. Seguir el impulso de la carretera.
Jack Kerouac lo hizo en su famosa novela
On the road, Maite Pons repite la hazaña con una exposición homónima. Una selección de fotografías resultante de un viaje por la costa oeste de los USA. Un viaje casi sesenta años después del que dio origen a la generación Beat.
Postales que muestran que las cosas han cambiado. Pero las sensaciones siguen siendo las mismas. Cosas que cambian y otras que no, los entresijos nos los cuenta la fotógrafa de primera mano.

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¿De dónde surge la idea de la exposición?
De un viaje que hice por EE.UU. en el que descubrí el encanto de la generación Beat. Fueron dos meses y medio en los que viajé por la costa oeste, desde California hasta Las Vegas.

¿Dices que descubriste lo Beat durante el viaje, a qué te refieres?
Un par de días antes de marcharme conocí a una persona a la que le hablé de mi viaje. Me dijo que tenía que leer En el camino de Jack Kerouac y me lo prestó. Decidí leerlo y dio la casualidad de que mi compañero de viaje hizo lo mismo.
Descubrimos entonces que había pequeñas situaciones (como ponerte a leer mientras esperas el autobús; que Dean ha dejado sus cosas en una taquilla de la Grey Hound, como tú mismo cinco minutos antes), en las que parecía que vivíamos el viaje de la forma en que los beatniks lo hicieron.
No era siempre así, pero tenía esa sensación de viaje paralelo.

¿El libro era una Biblia de viaje?
Yo no diría que se convirtiera en una Biblia, pero mientras lo leíamos nos iban pasando las mismas cosas. Era una sensación extraña. Hacer auto-stop en un pequeño pueblo, y cuando le das la vuelta a la página te encuentras con que sesenta años antes Kerouac visitó ese pequeño rincón de mundo y lo plasmó en su libro.

Era un referente…
Claro. Me sentía identificada con las situaciones y los sentimientos de Kerouac, como por ejemplo: lo duro que es cuando haces auto-stop y estás exhausto, y que alguien te recoja y aunque no tienes ganas de hablar con esa persona, sientes que debes darle conversación. Porque, sinceramente, si te recogen es para que les des conversación durante un viaje largo.

¿Cómo fue la vuelta?
Es curioso, porque, realmente, en su momento, no me di cuenta de lo importante que era hasta estar de vuelta. Al darme cuenta de que todo había cambiado a mi alrededor. Yo escribía un diario, día a día, y en 2 meses y medio me daba la sensación de haber vivido más que en 2 años.

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Café Noir, Ne me quitte pas

Por Ivan R. Saldias

Ante un film como Café Noir sacamos una lectura aproximada del estado del cine asiático, una suerte de termómetro de lo que se cuece a costas del Pacífico.
Concebido como una historia de amor imposible en sendos bloques de hora y media, que, en un ejercicio de valentía, el Baff 2010 ha ofrecido de forma íntegra en una sesión de 197 minutos. Pieza demostrativa de los defectos y virtudes del cine asiático, tomemos en consideración el primer bloque de Café Noir:

Se trata de un film ecléctico y, a ratos, absurdo que narra la relación adúltera entre la mujer de un autoritario político y el profesor de piano, sensible y melancólico, de la hija de ambos. Configurado como una mash-up movie, el bloque supone un refrito de referencias, guiños y homenajes (más o menos resueltos), de escenas, lugares, situaciones y planos de las obras de los realizadores vertebradores del nu asiatique (Hou Hsiao-Hsien, Kim Ki-Duk, Pen-Ek Ratanaruang, o la omnipresente Naomi Kawase).

Cuando abrimos la segunda parte, el realizador del film, Jung Sung-il, destapa una amalgama más inconexa, a priori, que la anterior. Un cambio de registro que sigue pautas y toma contacto directamente con la Nouvelle Vague francesa. La iluminación de la ciudad se reformula y el film se vuelve más angosto.

¿Es entonces la primera parte una mirada al pasado inmediato del asiático (el presente de facto), y la segunda un homenaje al cine del que es deudor?

Bajo esta lectura el film no dejaría de ser una pieza de ensayo histórico. Puede, pero no por ello lo hace menos notorio al contrario.
Tomando el film en su totalidad, observamos que se articula en una anti-trama de escenas y secuencias partidas por un sistema epistolar ficticio. Personajes sumamente simbólicos y referencias mitológicas componen un estado anímico, una especie de sentimiento que embarga al espectador más allá del ensayo.
La pieza oferta escenas realmente memorables de gran belleza compositiva, un guión-puzle estudiado, y una banda sonora maravillosa.
Puede que sabiendo que Jung Sung-il es uno de los críticos cinematográficos de mayor prestigio en Asia, se entienda mejor la dimensión ensayística del mismo, o que la semiótica que comparte con su buen amigo Hou Hsiao-Hsien, se entienda como una especie de compadreo y/o chiste privado; pero no son imprescindibles para entender y valorar uno de los mejores debuts de los últimos años.

 

El sueño (de la razón) produce monstruos

Por Ivan R. Saldias

“Those who dream by day are cognizant of many things that escape those who dream only at night”
Edgar Allan Poe

Planeta Cómics, con el beneplácito de Vertigo/DC ha sacado el primer volumen de los siete que recopilan la portentosa saga de Neil Gaiman The Sandman.
No se puede decir nada más que no se haya dicho ya de esta obra maestra absoluta del 9º arte. Pura literatura. Pero para los que nunca lo leyeron sale a la venta en una edición en tomos de tapa de piel, con punto de cinta dorado con 500 páginas a color, siendo el equivalente al The Absolute Sandman de edición americana. El volumen 1 (subtitulado: Sueño) se compone de los primeros 16 números originales (o lo que es lo mismo, de las 2 primeras partes de la saga: Preludios y Nocturnos y Casa de Muñecas) y cuenta con 55 páginas de extras que deleitarán a los fans de la saga: bocetos y estudios originales, notas sobre los personajes y fragmentos de las entrevistas al autor por parte de Hy Bender (incluidas en el libro a propósito de la saga Sandman Companion).
Si bien de todo lo mencionado lo mas llamativo es la entrevista, no menos importancia adquieren las notas donde el autor deja entrever el mas preciado secreto de cualquier creador: su proceso creativo.
Y es que Gaiman últimamente ha estado planteándose el arké del proceso creativo, el origen de las ideas mismo. En uno de los múltiples artículos que publica en su web de forma periódica, el maestro deja patente su punto de vista (disculpad mi traducción del inglés poco ortodoxa):

«Mi hija Holly, de 7 años, me convenció para ir a hacer una charla a su clase. Su profesora estaba entusiasmada (habían estado trabajando en sus propios libros y tal vez les interesaría el punto de vista de un escritor profesional, dijo) y accedí. (…) Hablé durante 20 minutos y entonces mi hicieron preguntas. En un momento dado, uno de los niños me preguntó: “¿De dónde sacas tus ideas?” (…) Y esto es lo que les dije: “Uno saca sus ideas soñando despierto. Sacas tus ideas de estar aburrido. Las sacas en cualquier momento. La única diferencia entre un escritor y el resto de personas es que nosotros nos damos cuenta de que lo estamos haciendo”.»

Del Ensayo: Where do you get your ideas?

Y es que como en The Sandman, es el sueño y la ensoñación el detonante de la imaginación. El elemento inspirador.
Dormido o despierto, los sueños producen monstruos (en su acepción latina, aquella producción fuera del orden regular de la naturaleza), y de estos, los mejores son las ideas.
Por ello lo de aderezar el principio de este artículo con el aforismo de Poe:

“Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.”



 

Anderson Brothers: Lazos familiares

Por Ivan R. Saldias

Se ha estrenado The Fantastic Mr. Fox, adaptación cinematográfica de un cuento del genial Roald Dahl, proferida por el no menos genial Wes Anderson.
La cinta detalla a ritmo de stop motion las peripecias de un zorro en su disputa contra unos granjeros/especuladores inmobiliarios, que le intentan echar de sus tierras, y de como, con astucia y la ayuda de los animales del bosque, el zorro lucha contra el mal del capital. Una pieza infantil, con voces de estrellas de la talla de George Clooney, Meryl Streep o Jason Schwartzman.

Considerando que con el director la expresión «lo raro por lo raro» adquiere una nueva dimensión (en el mejor de los sentidos), todos sus films esconden de forma sutil y bajo capas y capas de humor barroco y Pythoniano, reflexiones muy inteligentes sobre «la familia» y los lazos interpersonales perdidos, rotos, malogrados y remendados que , además, Anderson retrata como nadie.

Mr.Wes pertenece a una generación bastante ambivalente de realizadores que, manteniendo su personalidad, pero desde el sistema y para con el mismo, realizan cuadros densos, coloristas, con múltiples matices, dentro de una concepción referencial eminentemente contemporánea, pero sin grandilocuencia y olvidando el discurso autoral que promulgaron  teóricos y críticos en los 70.
Nueva savia formada por gente como Paul Thomas Anderson, no se conforma con hacer un producto insustancial para la masa, como tampoco dota sus obras de supuesta profundidad intelectual para compadrear con el crítico de turno. Mr.Wes, acaso una especie de «falso hermano bastardo» del autor de Magnolia, también navega por una escala de grises haciendo cine asequible pero no «de consumo», un cine visible pero lleno y rico, un tipo de cine inteligente que no intelectualizado.
Encontramos entonces una suerte de resonancias entre los dos Anderson, obradores de films sumamente corales, confeccionando un uso dinámico del espacio escénico (son recurrentes en ambos los planos secuencia con múltiples travellings de larga duración a lo Robert Altman), con un sonido que adquiere categoría de personaje interno en la obra y, sin embargo, sus piezas mantienen esa vocación de agradar también al palomitero medio.

Desde que se estrenó ‘The Fantastic Mr. Fox’, es probable que muchos padres de familia se hayan dirigido a su multi-sala favorita para aparcar a los críos durante hora y media ante la pantalla. Lo interesante será que estos han estado compartiendo butacas con cinéfilos.

El cine no dejará de unir a extrañas parejas: niños y cinéfilos o «falsos hermanos bastardos».

 

BAFF 2010

Por Ivan R. Saldias

El espíritu del colectivo “100.000 retinas” sigue intacto. Y ya son 12 los años que llevan deleitándonos con el BAFF (Siglas del Festival de cine asiático de Barcelona). Una labor de gran mérito, teniendo en cuenta la gran cantidad de títulos, cineastas e intérpretes que nos han ido descubriendo a lo largo de los años.

Gente desde Naomi Kawase hasta Park Chang Wook, nombres que han conseguido cierta fama más allá de la minoría cinéfila, han sido descubiertos y mimados en todo el mundo por pequeños festivales como éste. Es esta labor y este cariño el que han permitido que luego estos profesionales y sus obras se vean en festivales de mayor calado (como Cannes o San Sebastián) o incluso conseguir pequeños contratos de distribución en cine y/o DVD.

Y con todo ello, también estos festivales son responsables del auge de principios de los 2000 del Made in Asia, de la proyección internacional de la 5ª generación china, de que gente como Ang Lee dirija en Hollywood o de que se sepa en occidente de la existencia de Bollywood. Y en última instancia, de que productores de aquí se interesen y mejoren su cine mirando allí (recuerden Slumdog Millionaire). Seguir leyendo »