Underdogs
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Anderson Brothers: Lazos familiares

Por Ivan R. Saldias

Se ha estrenado The Fantastic Mr. Fox, adaptación cinematográfica de un cuento del genial Roald Dahl, proferida por el no menos genial Wes Anderson.
La cinta detalla a ritmo de stop motion las peripecias de un zorro en su disputa contra unos granjeros/especuladores inmobiliarios, que le intentan echar de sus tierras, y de como, con astucia y la ayuda de los animales del bosque, el zorro lucha contra el mal del capital. Una pieza infantil, con voces de estrellas de la talla de George Clooney, Meryl Streep o Jason Schwartzman.

Considerando que con el director la expresión «lo raro por lo raro» adquiere una nueva dimensión (en el mejor de los sentidos), todos sus films esconden de forma sutil y bajo capas y capas de humor barroco y Pythoniano, reflexiones muy inteligentes sobre «la familia» y los lazos interpersonales perdidos, rotos, malogrados y remendados que , además, Anderson retrata como nadie.

Mr.Wes pertenece a una generación bastante ambivalente de realizadores que, manteniendo su personalidad, pero desde el sistema y para con el mismo, realizan cuadros densos, coloristas, con múltiples matices, dentro de una concepción referencial eminentemente contemporánea, pero sin grandilocuencia y olvidando el discurso autoral que promulgaron  teóricos y críticos en los 70.
Nueva savia formada por gente como Paul Thomas Anderson, no se conforma con hacer un producto insustancial para la masa, como tampoco dota sus obras de supuesta profundidad intelectual para compadrear con el crítico de turno. Mr.Wes, acaso una especie de «falso hermano bastardo» del autor de Magnolia, también navega por una escala de grises haciendo cine asequible pero no «de consumo», un cine visible pero lleno y rico, un tipo de cine inteligente que no intelectualizado.
Encontramos entonces una suerte de resonancias entre los dos Anderson, obradores de films sumamente corales, confeccionando un uso dinámico del espacio escénico (son recurrentes en ambos los planos secuencia con múltiples travellings de larga duración a lo Robert Altman), con un sonido que adquiere categoría de personaje interno en la obra y, sin embargo, sus piezas mantienen esa vocación de agradar también al palomitero medio.

Desde que se estrenó ‘The Fantastic Mr. Fox’, es probable que muchos padres de familia se hayan dirigido a su multi-sala favorita para aparcar a los críos durante hora y media ante la pantalla. Lo interesante será que estos han estado compartiendo butacas con cinéfilos.

El cine no dejará de unir a extrañas parejas: niños y cinéfilos o «falsos hermanos bastardos».

 

BAFF 2010

Por Ivan R. Saldias

El espíritu del colectivo “100.000 retinas” sigue intacto. Y ya son 12 los años que llevan deleitándonos con el BAFF (Siglas del Festival de cine asiático de Barcelona). Una labor de gran mérito, teniendo en cuenta la gran cantidad de títulos, cineastas e intérpretes que nos han ido descubriendo a lo largo de los años.

Gente desde Naomi Kawase hasta Park Chang Wook, nombres que han conseguido cierta fama más allá de la minoría cinéfila, han sido descubiertos y mimados en todo el mundo por pequeños festivales como éste. Es esta labor y este cariño el que han permitido que luego estos profesionales y sus obras se vean en festivales de mayor calado (como Cannes o San Sebastián) o incluso conseguir pequeños contratos de distribución en cine y/o DVD.

Y con todo ello, también estos festivales son responsables del auge de principios de los 2000 del Made in Asia, de la proyección internacional de la 5ª generación china, de que gente como Ang Lee dirija en Hollywood o de que se sepa en occidente de la existencia de Bollywood. Y en última instancia, de que productores de aquí se interesen y mejoren su cine mirando allí (recuerden Slumdog Millionaire). Seguir leyendo »

 

Nicolas Winding Refn: Tienes una llamada perdida

Pocos directores foráneos sobreviven a «la llamada de Hollywood», un arma de doble filo cuyo rechazo reduce tus posibilidades laborales y cuya aceptación compromete tu integridad creativa, casi, de por vida (¿lapidario, no?).

Se puede salir relativamente indemne, en el caso de cineastas como Almodóvar o Kitano, respondiendo un respetuoso «no, gracias» han seguido centrados en su mercado interior y limitados al circuito de festivales en el extranjero; o como Hitchcock que a base de educar al público y la crítica yanquis pudo mantener su status creativo aunque recibiendo bofetadas de la industria el resto de su vida.

Sin embargo, son tristemente numerosos los damnificados por la llamada:

Gus Van Sant lleva una década intentando reencontrarse consigo mismo (en mi modesta opinión sin éxito) y haciendo ése cine minimal que caracterizó su primera etapa, pero falto del alma que le quitó Will Hunting.

Roberto Benigni, que aunque ganara los premios que Hollywood debía a los neo-realistas ya no le aprecian ni en Italia (y es que su Pinocho está fuera de la convención de Ginebra).

Wong Kar Wai del que solo queda una tarta de moras pasada, es la más reciente víctima, muy a mi pesar, de la fábrica de sueños.

Otros, en cambio, se integran en la industria, transmutándose en engranajes dentados de la gran máquina de hacer dólares… casos significativos como los de Ang Lee, Guillermo del Toro o Terry Gilliam, son los menos, sin embargo y pese a algún logro en films posteriores a su entrada en el juego (Lee con la actual Woodstock, Del Toro con El Laberinto… y uno de cada dos proyectos del ex Monty Python), han quedado despojados de su espíritu, llegando a perpetrar infracine de superhéroes (Hulk, Hellboy, o Los Hermanos Grima).

La llamada puede ser un viaje de ida a los infiernos. Los que la aceptan acaban siendo gente que se ha perdido, gente que no ha regresado, gente que para cuando regresó ya era demasiado tarde o gente que aunque sobreviva ahora tiene los problemas que antes (distribución, distribución, distribución), pero un menor ánimo para asumirlos.

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Gafapastas Polarizadas: Esteroscopía, solipsismo y paquetes de datos

El pasado 23 de febrero Sony Professional organizó unas jornadas (tituladas The Power of Images) de presentación/venta de su nuevo hardware profesional: desde cámaras con GPS integrado en los metadatos de grabación, para rodar documentales en África sin perderte, a un aparato cuyo Ratio de color multiplica por 10 el de cualquier Panavisión de 35mm que use Scorsese y cuyo sensor CCD es del tamaño de un mejillón.

Entre los nuevos equipos, gadgets, inventos y demás, los asistentes observamos como los avatares de la vida han hecho que la industria, que trabaja para la industria de los sueños, rinda pleitesía al todopoderoso y narcisista Cameron.

En la foto: James Cameron y la cámara CineAlta F23 de Sony

Y es que de cara a las próximas navidades (y mirad si la cosa va en serio) empezarán a lanzar las primeras pantallas domésticas con reproducción esteroscópica dentro de la celebérrima línea de televisores Bravia (esa del anuncio de las bombas de pintura explotando sobre edificios de Edimburgo). Por lo que Sony aprovechó y nos ofreció una corta charla a cargo de Miquel Planchart, reputado esterógrafo (Ars Stereoscópika).

Tras esto asaltan dos preguntas: ¿Qué es exactamente el 3D? Y, ¿por qué ahora?

El 3D consiste en la visualización simultanea de 2 imágenes planas desfasadas entre sí por aproximadamente (difiere entre niños y adultos) 65mm, lo que se llama IOD (Distancia Inter-Ocular). Cuando vemos una película en 3D lo que hacen es lanzar sendas imágenes completas a cada uno de nuestros ojos que mediante la polarización de unas gafas que llevamos puestas rechazan alternadamente la imagen dirigida al ojo incorrecto.

Es el mismo efecto que cuando vamos al oculista a graduarnos la vista y tenemos una ventanita para cada ojo, sólo que repetido a la velocidad adecuada genera este «efecto 3D». Un efecto nada nuevo, pues el primer artilugio que lo usaba data de 1840 y consistía en unos binoculares y un par de fotos (gracias Sr. Planchart).

¿Y cómo irá la cosa a nivel doméstico? Pues por el módico precio de unos 2.500€ tendremos una Bravia con un micro filtro polarizador delante que dividirá las imágenes y las reproducirá. Luego nos tendremos que comprar unas gafas de la empresa Real-D (a unos 100€ la pieza y ¡no valdrán para ir al cine!) de unas 200-300hs de vida útil  para disfrutar de los éxitos comerciales del momento y de los videojuegos inspirados en ellos; todo, a priori, impirateable (¡Ja!).

¿Y por qué ahora? La respuesta la encontraremos fuera de los ámbitos de creación y fuera del mercado doméstico. A los realizadores, productores y demás no les interesa tanto el formato como a los distribuidores. El re-relanzamiento del formato 3D (hubo intentos en los 50 y en los 80) es, en realidad, una forma de presionar a los exhibidores para que digitalicen las salas y que a unos 3 o 4 años vista se supriman las copias en 35mm, sustituyéndose por los económicos DCP (Digital Cinema Package), paquetes de datos: largas líneas de ceros y unos que se reproducirán, curiosamente, en proyectores 4K marca Sony (los únicos con una tasa de transferencia suficiente para reproducir cine en 3D con soltura).

Toda una estratagema de marketing hiperbólica y petulante. ¡Como anillo al dedo, Mr. Cameron!

Nota: Para los interesados les remito al divulgativo artículo sobre 3D que este mes publica Cahiers du Cinema España.

Texto: Ivan R. Saldias

 

Envidia al canario

Tradicionalmente existe una envidia por parte de los peninsulares cuando se habla de los canarios: Que tienen mejor clima, que no pagan los mismos impuestos y el tabaco es más barato, que tienen un acento exótico y por eso ligan mas… Y ahora le deberíamos sumar un festival de cine con cara y ojos como el XI Festival de Cine de las Palmas de Gran Canaria (siglas, por favor).

Si un evento como este es ya un reclamo suficiente para hacer una reserva low-cost y largarse una semana, hay 5 razones más por las que envidiar a los canarios que lo disfrutarán entre el 12 y el 20 de Marzo:

1º – El estreno de la última película de Pedro Costa Ne Change Rien. Según los mentideros una sabrosa propuesta del portugués.

2º – La presencia de 2 piezas del realizador japonés Masahiro Kobayashi, que junto con el popular Seijun Suzuki, han amasado y horneado el audiovisual japonés de los últimos 30 años e influenciado en directores de medio mundo.

3º – Otros 2 films, esta vez de Brillante Mendoza, el extravagante director filipino que presenta Lola, además de ofrecer al pueblo canario Kinatay (mostrada en el pasado festival de Sitges 09′ con dispar resultado entre el público).

4º – Sendos ciclos dedicados al padre de la animación checa Jan Svankmajer y al artista pop multidisciplinar Mark Rappaport (discípulo directo de Rosenquist).

Pero la mayor de todas (y esto sí que causara envidias entre cinéfilos de todos los rincones) es que el festival rescata la figura de Atom Egoyan a propósito de la publicación por parte del sello editorial del propio festival (aquí es cuando chirriaría un poco la cosa), El Teorema Atom según Egoyan por Antonio Weinrichter.

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Agenda

  • Sevilla: Joaquín Cociña, “Fantasmas” en AJG Art Gallery
    21 mayo 2012 | 13:00

    La AJG Contemporary Art Gallery presentaba el pasado 11 de mayo la primera exposición individual en Espala del artista chilencio Joaquín Cociña (Concepción, 1980), una colección de obras divididas en dos series titulada Fantasmas, unos notables trabajos en carboncillo, herramienta vinculada por tradición a las obras abocetadas y que, en sus manos, adquiere una trascendencia [...]

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