Underdogs

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Joanna Newsom: Have One On Me

El tercer disco de Joanna Newsom venía precedido por un enorme secretismo por parte del sello Drag City, una labor promocional respetada por los medios que tenían una copia del nuevo disco y ninguna filtración en internet en formato descarga directa. Ha valido la pena dicha espera, el nuevo disco de nuestra musa favorita es una auténtica joya, en formato triple además.

Como en el cuento del patito feo, su voz ha crecido desde su sensacional debut The Milk-Eyed Mender, con ese componente de voz aniñada, al operístico y complejo Ys, repleto de majestuosos arreglos de Van Dyke Parks y a Have One On Me, que nos enseña una madurez en su voz que la acercaría, en esta metáfora, a la transformación en cisne de dicho cuento.

Además, nos entrega la evolución a un disco menos hermético, tomando un nuevo respiro gracias a la amplia instrumentación empleada en cada uno de los temas. Cada uno de sus fragmentos se aleja de la tradicional concepción de composición pop, como ya sucedía en Ys. A cada instante se revela un nuevo detalle, una sutil percusión, coros, vientos, banjo, mandolina, kora,… variedad mantenida durante los tres discos que componen esta nueva vuelta, número más pensado para el formato en vinilo. Toda esta labor, viene respaldada por Ryan Francesconi y Neal Morgan, componentes de la Ys Street Band. Y esta es la gran baza del album, una extensión natural de lo que suponía aquel Ep, donde brillaba la magnífica Colleen y respiraban nuevos aires las canciones de sus dos discos.

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Hijos de la improvisación

SUNBURNED HAND OF THE MAN: A

Fire Escape (2008) fue la primera colaboración de Kieran Hebden (Four Tet) con este combo de folk psicodélico y motorykas improvisaciones, dando con un disco consistente que hacía brillar al sonido de la Sunburned, tan dada a entregar múltiples grabaciones cada año, ya sean autoediciones, grabaciones de directos o para pequeños sellos. A, supone el reverso de esta colaboración, ya que está más presente la personalidad de Four Tet que en la anterior entrega. Now Lift the Outer Finger esconde una improvisación nutrida de diferentes ruidos de gongs, rasgueos de guitarra y distintos sonidos manipulados, dotando de rareza a un corte meditativo como Apollo Wind o Alpha Beta Adam (ésta, casi Boards of Canada).

Pero el gran atractivo es la suma de todos estos sonidos que desfilan caprichosamente por el disco la batería de Moloney, que tan buenos resultados obtiene en A Red Rag to a Bull, Action Figure y, especialmente, en Loft at Sea, combinando reverberaciones dub y apuntes de techno y jazz. Un disco que les renueva el sonido y les da un oportuno empujón a los territorios donde habitan Excepter o Black Dice.

Enlaces: Sitio Oficial | Myspace


YELLOW SWANS: Going Places

Hace dos años que anunciaron su separación y aún sigue saliendo material de estos señores, y casualmente, el que parece definitivamente su último disco, se convierte por derecho propio en el punto más equilibrado de su carrera, llena ésta de múltiples grabaciones en distintos formatos y sellos que les une a la tradición de incontinentes creadores de improvisaciones psicodélicas. El resultado se balancea entre Psychic Secession, que representa la vertiente de brutalidad en todo su esplendor, y la mayor contención y calma de At All Ends (peligrosa en todo caso). Foiled abre un disco compuesto de seis intensas grabaciones donde se filtra y limpia el devastador ruido a base de brillo ambient, que en ciertos momentos le hace compartir una atmósfera nostálgica cercana a los loops de la desintegración de William Basinski, como en la citada inicial, o con Lawrence English o Rossy Parlane en Sovereign y New Life. Otros a la épica, como en el final de Opt Out y cerrando con la devastación del titular Going Places, diez minutos de abstracción industrial en un disco imprescindible que sube aún más la cotización de culto de este grupo.

Enlaces: Sitio Oficial | Myspace

Textos: Fran Martínez

 

Jack Rose: Luck in the Valley

A finales del año pasado recibimos la inesperada noticia de la muerte de Jack Rose (16/2/71 – 5/12/2009), uno de los representantes de la nueva generación de músicos americanos que retomaba la tradición folk de la escuela Takoma de John Fahey, entre otros ilustres como pueden ser Leo Kotke, Sandy Bull o Robbie Basho. Formaba junto a Ben Chasny, James Blackshaw, Glenn Jones o Jim O’Rourke, una generación de músicos que retomaban esas raíces y estilo de tocar la guitarra (fingerpicking) para experimentar, mezclándolas con otras músicas. Ellos formaron parte de lo que se llamó «New Weird America», donde cabían distintos músicos y formaciones cuya finalidad era transgredir estilos ancestrales con la música de nuestros días.

Jack Rose formaba parte de Pelt, grupo que experimentaba con el folk de una manera equivalente a la que The Dead C puede experimentar con el rock. Pero cada vez que la guitarra de Jack Rose aparecía en las largas improvisaciones de estos discos, todo tomaba tintes majestuosos. A la vez que su etapa en Pelt, empezaba a sacar discos en solitario, siendo Kensington Blues (2005) el que alcanzó mayor relevancia.

Su estilo está basado en los sonidos de la guitarra acústica y en su amplio conocimiento del blues, el country y la música de pre-guerra que recopilatorios tan maravillosos en el sello Revenant (de John Fahey, para más señas) llamados «American Primitive», nos han mostrado estos años. Todo esto le hacía ser una especie de Harry Smith por su amplio conocimiento de las distintas músicas nacidas en territorio americano.

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Pantha Du Prince: Black Noise

El tiempo ha colocado a This Bliss (Dial; 2007), como uno de los discos de electrónica más apreciados de los últimos años, tanto para la crítica como para el seguidor de este género. Había ganas de escuchar esta continuación, de hecho llama la atención cómo un sello como Rough Trade ha sido el encargado de sacarlo. Ajeno a todo esto, la música de Hendrik Weber transita por parajes ensoñadores y melancólicos claroscuros para los seguidores de la electrónica de dormitorio, ajena al trasiego nocturno del club e ideada para musicar evocadores paisajes.

El concepto de la naturaleza no es un recurso a utilizar para tratar de ser pedante y tender al hedonismo de una manera pretenciosa. Su sonido está presente a partir de un viaje de Weber a los Alpes suizos, donde se dedicó a captar sonidos de campo que después han sido utilizados en este disco. Black Noise, por lo que he podido leer, es un concepto que define al momento de calma que perciben algunos animales antes de que suceda algún fenómeno o desastre natural. Esta escena trata de quedar plasmada en una portada que muestra una estampa bucólica incendiada. Esa dualidad es el imaginario del que intenta nutrirse este disco. Lay in a Shimmer abre el album donde lo dejó el anterior, con esos sonidos cristalinos y cargado de romanticismo, del que también se sirve The Splendour, single previo al album junto a Behind the Stars, donde cuenta con la colaboración de Tyler Pope (!!!, LCD Soundsystem).
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Tindersticks: Falling Down a Mountain

Han pasado trece años desde que Stuart Staples y los suyos cerraron una trilogía enorme con “Curtains” (1997), que les dejó deambulando durante discos con demasiados altibajos y buscando nuevas vías de expresión. Desde los toques soul de “Simple Pleasure” (1999), al melancólico “Can Our Love” (2001) o el nuevamente maravilloso “Waiting for the Moon” (2003), nos mostraron a una banda intentando cambiar pero con dificultades para entregar algo tan tremendo como en sus inicios. Esa impotencia hizo que tres de sus miembros fundadores dejasen la formación, y entre ellos, la baja del violín de Dickon Hinchcliffe parecía insalvable. Tras un parón para el debut en solitario de Stuart Staples, “The Hungry Saw” (2008) volvía a mostrarlos inspirados y con ilusión renovada, abriendo una etapa incierta, pero que con su buena acogida propició un nuevo punto de partida.

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Falling Down a Mountain” es esa nueva  muestra de fortaleza en una banda que parece reencontrada consigo misma. El inicio, nocturno y jazzy de “Falling Down a Mountain”, que cuenta con el saxofón de Terry Edwards (Gallon Drunk) y su cosquilleo funky, deja paso a la balada de terciopelo de “Keep You Beautiful”, de aires soul en sus coros y que sirve para introducir “Harmony Around my Table”, que sigue mostrando devoción por la música negra en sus aires doo-woop de los coros. Hay momentos fronterizos, como en “She Rode me Down” o para el rock de “Black Smoke”, una especia de cruce entre Nick Cave con Roxy Music o de “No Place so Alone”, con un final Velvetiano. Seguir leyendo »

 

Four Tet: There is Love in You

Se ha hecho larga la espera para el regreso de Kieran Hebden, aunque ha estado presente en varias facetas distintas a las de largo formato en solitario: un gran ep como “Ringer”(2008), un single compartido con el que parece fue su compañero de instituto Burial “Moth/Wolf Club”(2009), gran cantidad de remixes y dos sesiones: una para la serie “DJ-Kicks”(2006), y otra, la más influyente por su activo papel de Dj, documentando una de sus residencias mensuales en un club de Londres, “Save Much Love to the Plastic People” (2009). Todo esto, unido a los cuatro discos junto al percusionista Steve Reid han servido para cerrar una etapa discográfica y abrir las puertas a un nuevo sonido influenciado por todo este trabajo, cuyo último vértice son las producciones para Sunburned Hand of the Man, grupo de experimentación psicodélica de tintes Kraut.

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