Underdogs

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Claroscuros de la alteridad en Black Out

Por Elisenda N. Frisach

Decía Schopenhauer que “la consciencia es un relámpago entre dos eternidades de tinieblas.” Es el enfrentamiento, pero también la complementariedad, de la luz y la sombra el punto de partida de Black Out (que significa tanto “dejar a oscuras” como “desmayarse” o “censurar”), el nuevo montaje de la compañía Alta Realitat, un interesante proyecto nacido en Londres y refundado posteriormente en Barcelona en 2003, y que cuenta en sus filas con figuras como el bailarín y coreógrafo Jordi Cortés, justamente director –y también intérprete– de esta pieza.

black out

A lo largo de aproximadamente 60 minutos asistimos a un espectáculo que combina sin estridencias el teatro de texto y el videoarte con la danza. Cuatro personajes, de sexos, psicologías y condiciones sociales diferentes, se insertan en un espacio prácticamente desnudo, marcado por los claroscuros, que se constituye en una metáfora de las relaciones interpersonales, de ese “campo de batalla entre Dios y el demonio” que es “el corazón humano” (según Dostoievski), pero también del sentido de la vida, de su fugacidad y absurdidad. Para plasmar estas ideas en toda su complejidad, los cuatro performers lanzan monólogos al público; se aproximan a sus compañeros con una fisicidad a veces tierna y otras, cruel; se alejan de ellos, se aíslan; se buscan en una zozobra de deseo, dominación o ternura; se filman; se visten y desvisten; se integran con los objetos que constituyen el exiguo decorado (espejos, perchas, zapatos…).

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Marvel Movies, Inc.

Por Elisenda N. Frisach

Decía Elijah Price (el personaje interpretado por Samuel L. Jackson en El protegido de M. Night Shyamalan) que la forma de arte popular conocida como “cómics de superhéroes” era la moderna respuesta a las leyendas tradicionales y que, como en ellas, se atesoraba toda una verdad deformada por el paso del tiempo. En realidad, desde la primera obra literaria conservada de la humanidad, el poema Gilgamesh, pasando por las sagas nórdicas o la mitología grecorromana y llegando a los cantares de gesta medievales, a las novelas que enloquecieran a Alonso Quijano o incluso a la Biblia, la literatura está repleta de composiciones cuyos orígenes históricos, religiosos o realistas se pierden, a menudo hasta desaparecer, en medio de una reformulación casi siempre de tono épico y fantasioso, tan del gusto del público hoy como ayer. ¿Qué puede decirse, sino, de sagas literarias como El señor de los anillos o Los libros de Terramar? ¿O de universos creados para la gran o la pequeña pantalla, como Star Wars o Star Trek?

Loki

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Verismo visual y parcialidad narrativa: Senna de Asif Kapadia

Por Elisenda N. Frisach

senna-movie1La última realización de Asif Kapadia, Senna, galardonada con el Premio del Público en el Festival de Sudance de 2011, confirma el talento de este director británico quien, con sólo tres largometrajes en su haber, ha explorado los recursos del lenguaje fílmico con una capacidad para la innovación tan única como refrescante.

Ante una cinta de estas características, lo primero que hay que decir es que, para verla y, sobre todo, para disfrutarla no hace falta ser un aficionado de la Fórmula 1, ni siquiera conocer la figura de Ayrton Senna, aunque, desde luego, es de suponer que a los amantes de este deporte les resulte toda una experiencia.

Dicho lo cual, la película Senna es, básicamente, un atípico biopic, cuya originalidad no se asienta en una subversión de los tópicos del género, si no en una exasperación clasicista de los mismos. Por ello, más que el paradigmático recorrido hollywoodiano de la gloria a la caída y de la redención a un nuevo auge, a lo largo de su metraje presenciamos el recorrido vital de un héroe épico que, como no puede ser de otra manera dada su grandeza, Seguir leyendo »

 

Antònia Font, Lamparetes: celebración de la diferencia

Por Elisenda N. Frisach

En los siete largos editados hasta el momento, la banda mallorquina Antònia Font se ha caracterizado por un sonido fresco, torrencial y ecléctico, que bebe tanto de la herencia de la música popular y tradicional catalanobalear (rumba, habaneras…) y de cantautores como Sisa, Serrat o Pau Riba, como de la psicodelia y el rock progresivo anglosajones y el tecnopop de los años 80, mientras que otros estilos musicales nutren de forma más esporádica, aunque igual de explícita, sus composiciones; es fácil rastrear en ellas influencias de la bossa nova, el reggie, el flamenco rock…

Su nuevo LP, Lamparetes, confirma la calidad y el talento de Joan Miquel Oliver, verdadero factotum del grupo, en tanto guitarrista, compositor, letrista y productor, quien ha ido depurando progresivamente su estilo hasta dotarlo de una personalidad inconfundible. La obra, una oda luminosa y optimista en honor al progreso, es una nueva vuelta de tuerca a su universo lírico, sincero, vitalista y expansivo, donde la voz de Pau Debón y, sobre todo, las guitarras del mismo Oliver y de Joan Roca recobran el protagonismo.

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Lola (Abuela) de Brillante Mendoza

Por Elisenda N. Frisach

lola brillante mendonzaLa última película de Brillante Mendoza ha pasado, o pasará, como un suspiro por nuestra cartelera. ¿La razón? Primero: adscribirse al siempre minoritario cine de autor; segundo, venir firmada por un realizador que, pese a contar con un premio de dirección en Cannes por Kinatay (2009), carece de amplio reconocimiento entre la cinefilia, seguramente por pertenecer a una cinematografía tan ignota como la filipina y dado el carácter ecléctico y a contracorriente de sus anteriores propuestas, y, tercero, por el hecho de que las protagonistas de su última pieza sean dos ancianas, no precisamente el sector con más “gancho” entre los espectadores.

Sin embargo, Lola –“abuela” en filipino– es el filme más accesible de Mendoza, nada difícil de comprender y de disfrutar para cualquiera acostumbrado a un ritmo asiático de narrar, esto es, contemplativo y pausado. De hecho, cuenta una historia clásica de crimen y castigo, sólo que su desarrollo y su final, como no podía ser de otra forma, eluden los convencionalismos. A la postre, la cinta termina por constituirse en un sensible relato sobre el amor y el perdón, el sacrificio y la rabia, el dolor y la esperanza, el paso del tiempo y el olvido. Seguir leyendo »

 

María Bueno y el milagro constante

Por Elisenda N. Frisach

Pintora, dibujante, ilustradora, escultora, artista urbana y hasta escritora, la malagueña María Bueno lleva más de un lustro dedicada a difundir su creación artística, inscrita dentro de un estilo que podríamos denominar (de forma sin duda generalista) naïf y, por tanto, llena de una frescura y una emoción propias del entusiasmo, la ilusión, la espontaneidad, la naturalidad y la autenticidad de los niños.

Semejante afirmación, empero, no debe llevarnos al prejuicio de suponer que sus trabajos son meras improvisaciones o que su producción sea ajena a cualquier contenido trascendente o dramático. Más bien, todo lo contrario; creadora infatigable y concienzuda, se dedica diariamente a su obra de forma disciplinada y honrada, consciente, como ella misma afirma, de que sólo así puede ir creciendo artísticamente y, por tanto, ofrecer lo mejor de sí misma. Además, sus creaciones tienen una expresa raíz autobiográfica. En ellas, hilvana historias a medio camino entre la ficción y la realidad, a través de las cuales llegar al punto de revelación significativa, de instante recobrado y purificado de todo lo accesorio; bien sea ello una estética preciosista, amanerada o realista, bien un materialismo feroz, acrítico y globalizado, que olvida el sentido inmanente de la vida y desdeña las raíces étnicas y folclóricas del arte y de la cultura: la verdad universal de comunión humana subyacente en nuestro corazón y nuestra mente. A este respecto, vale la pena citar su primera exposición en solitario, El día que me murieron (2006), con pequeñas joyas como “El trenzado” o “La luciérnaga”.

maría bueno El trenzado

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