El camuflaje es un invento reciente. En 2015 hará cien años de su nacimiento, cuando, durante la Primera Guerra Mundial, el ejército francés acabó de un plumazo con sus coloristas uniformes e instauró la primera unidad camuflada. Desde entonces, esas infinitas combinaciones de color y textura se han vuelto indispensables tanto en lo militar como en lo civil, donde las tendencias han parasitado su parte estética en beneficio de la moda y el diseño.

Y esa relación es la que el Espacio Cultural Caja Madrid ha querido explorar en Camuflaje, una muestra colectiva en la que podemos encontrar, aparte de artistas nacionales e internacionales, las disciplinas más representativas del panorama artístico contemporáneo. En todas ellas, ya sea de una forma explícita o sutil, se habla de subterfugios individuales y colectivos, en algunos casos explícitos como las metódicas obras del chino Liu Bolin con su serie Hiding in the city o Harvey Opgenorth y sus camuflajes en museos. En ambos, el hombre se funde con el entorno en una actitud literalmente camaleónica.

Liu Bolin

Entre los discursos obvios, pero no por ello menos ingeniosos, destacan las obras Lenguaje y Maleza de Adonis Flores, que con efectiva ironía habla de camuflaje a partir del camuflaje; o el Paisaje Uniformado de Mateo Maté, bucólicas pinturas que, de cerca, revelan los estampados militares con las que han sido confeccionadas.

Pero Camuflajes es algo más que una colección de obras basadas en patrones. Las propuestas más desafiantes hablan de otro tipo de subterfugios, como la fusión con el entorno, tal y como propone  Francesca Woodman, o la fotografía cromógena de Carmen Mariscal, donde retrato y superficie forman una unidad indisoluble.

Y así hasta 33 artistas explotando al máximo las posibilidades de un tema que va más allá de lo castrense, funcionando como concepto, patrón y herramienta social; una exposición acertada en su temática y selección de artistas, donde el clásico «nada es lo que parece» sirve de cebo comercial y permite a las lecturas más arriesgadas llegar al público con la misma sutileza con la que un soldado se oculta entre la maleza.