Por Raúl Sánchez Molina
‘Pura técnica, casi sin acabados’. En el Raval, entre lo mejor y lo peor de la ciudad, podrÃa ser ésta la premisa más contextualista para el nuevo edificio de la Filmoteca de Catalunya.
Puro descaro, casi sin ocultar, une el edificio a la pobreza contrastada con la opulencia del barrio, los decadentes bares de prostitución y los restaurantes exquisitos, las atiborradas tiendas de baratijas y las boutiques de súper-diseño, los laberÃnticos callejones y las soleadas y anchas nuevas aperturas.
Es en ese hacer y deshacer, en ese aprovechar lo viejo para traer lo nuevo, en esa continua destrucción y creación, donde se inscribe el actual momento de construcción del nuevo edificio de la Filmoteca. Quizá sea éste uno de los momentos más interesantes que vaya a experimentar este edificio; su construcción lleva implÃcita la destrucción, y los rastros de una y otra son una clara metáfora del Raval.

El edificio, aún en fases posteriores a la construcción, se pretende rudo, natural e inacabado, según palabras de Josep Lluis Mateo, y asà es tal cual se muestra ahora: la estructura aparece cruda y directa, cables de forjados postesados se asoman en las esquinas como las prostitutas justo enfrente, vigas de acero sin recubrimientos y pantallas de hormigón visto con ásperas texturas incitan al tacto más allá de las vallas de protección.
El edificio se sitúa en la estética de los productos afectivos contemporáneos. Objetualmente la aproximación al lugar es impositiva y hedonista, donde la perfecta definición y alineación de sus dos fachadas largas contrasta con la fragmentación y el escalonamiento de los dos frentes cortos, que hacen descaradamente el papel de cabezas del objeto.
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Por Raúl Sánchez Molina
El juego de las reglas reversibles, que al contrario que las normas o las leyes, siempre pueden cambiar, darse la vuelta y acabar siendo lo contrario de lo que al principio eran, o al menos aparentaban ser.
Me gusta pensar que ésta es una de las obsesiones tras los dos hoteles que el EQUIP de Xavier Claramunt ha construido en Barcelona: el Chic&Basic, inaugurado en el 2006, y el Arc del Teatre, que abrió sus puertas hace no muchas semanas.
Más obsesiones: el juego de las apariencias en las telas que velan la imagen real (si es que existe) de las estancias, como el principal recurso de la insinuación del espacio: dejarse ver, aparentar, seducir semiocultando a través de superficies ligeras semitransparentes.

Es en el insistente trabajo (como demuestran los muchos estudios que pueden verse en su espléndida página web) en lo más caracterÃstico de la tipologÃa del hotel, en las habitaciones, donde este juego de las apariencias toma mayor valor. La perversión, en el sentido de aquél que pervierte el orden de los términos, aparece al situar los baños (término demasiado clásico para designar el conjunto de piezas diseminadas que en estos hoteles hacen la función de baño) junto a la fachada. Las duchas se separan del exterior mediante tan sólo vidrios y diversas capas de tejidos, insinuando las siluetas difuminadas de los ocupantes hacia la calle pero también hacia el interior de la habitación. Cristales tintados o diversos adhesivos añaden más capas de veladuras a la imagen final.
Ambos edificios son reformas de viejas construcciones (con ampliación en el caso del Arc del Teatre), en barrios densos y consolidados: allà donde el lugar y el contexto ya estaban inventados, se insinúa/aparece una nueva interpretación. Seguir leyendo »