Salón de salones
Por Bill Jiménez
Cada persona tendrá su punto de vista y muchos de ellos coincidirán con los míos, aunque siempre va bien recordarlos por si alguien aún no tiene claro qué ofrece la 28ª edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona:
Espacio. El palacio número 8 de la Fira de Barcelona sigue demostrando sus excelencias. Enorme, bien distribuido, destacando su equilibrio entre la parte comercial y las exposiciones.
Consumismo. Novedades, clásicos, merchandising y algún que otro producto impensable…, lo mejor de cada casa reunido para desgracia de los bolsillos más caprichosos.
Formación. Como no, gracias a los talleres de cómic, aerografía y graffiti; más la presencia en unas clases magistrales de, entre otros, Jeff Smith (autor del indispensable Bone), Salvador Larroca, José Luis Munuera y una de las leyendas del cómic europeo, el francés Jean Giraud, más conocido por Moebius.
Videojuegos. Un macroespacio dedicado a la rentable criaturita de Microsoft: la Xbox 360; una muestra de los videojuegos diseñados en Holanda (sí, allí también se programan joyas informáticas); y la nostálgica exposición dedicada a las portadas que Alfonso Azpiri hizo para la industria del videojuego de los ochenta. Una época dorada en la que nuestro país no tenía nada que envidiar a los colosos nipones y estadounidenses.
Música. Ocho conciertos para todos los gustos, desde el rock de los Tiki Phantoms al pop de Sidonie, un escenario rodeado por la exposición Los ritmos del cómic, una de las más amplias del salón. Basada en la relación de la ilustración con la música, en ella encontraréis portadas de discos, historias ambientadas en el escenario e imágenes vinculadas.
Mitomanía. Más de 300 autores invitados por el salón y sus respectivas editoriales, 50 de ellos holandeses, el país homenajeado en esta edición, exposición incluida.














La AJG Contemporary Art Gallery presentaba el pasado 11 de mayo la primera exposición individual en Espala del artista chilencio Joaquín Cociña (Concepción, 1980), una colección de obras divididas en dos series titulada Fantasmas, unos notables trabajos en carboncillo, herramienta vinculada por tradición a las obras abocetadas y que, en sus manos, adquiere una trascendencia [...]


