Underdogs

FacebookTwitterRSS

Work of Art o el artista plástico y catódico

Echaba en falta un reality como “Work of art”, un concurso que si bien en estructura no aporta gran cosa, al menos explora un terreno pocas veces visto en televisión como es el de los artistas plásticos. En el programa (cuya coletilla The next great artist ya lo dice todo) se reúne a un puñado de creadores de distintas edades y disciplinas y se inicia una, en teoría, sana competición por demostrar cuál de ellos es el más completo. Sus propuestas tendrán que, aparte de superar a las de sus compañeros, convencer al jurado, una serie de personalidades relacionadas con el mundo del arte, como la experta China Chow, el crítico Jerry Saltz o el dueño de la neoyorkina Half Gallery Bill Powers.

WorkOfArt

Por lo demás, “Work of art” repite una fórmula manida pero siempre efectiva, donde los desafíos de cada semana deciden quién seguirá como residente, recibirá la bendición de la inmunidad o será inevitablemente expulsado. Entre medio encontraremos estrellas invitadas (como la mediática productora del programa, Sarah Jessica Parker) o como la interacción de los artistas (que comparten estudio) desatará alguna que otra chispa nacida de la competencia. Pero, por lo general, es un programa divertido, con la ya longeva obsesión estadounidense de vender al creador como una rockstar, aunque en este caso se demuestre cierto buen gusto y criterio, explorando parte de su proceso creativo, sus pasiones y lamentos. Seguir leyendo »

 

TV/ARTS/TV

Por Bill Jiménez

El listón está muy alto. El Arts Santa Mònica inauguraba el pasado 15 de octubre TV/ARTS/TV, probablemente, la muestra audiovisual más ambiciosa del presente año. Y aunque de buenas a primeras parece que la televisión sea la protagonista absoluta del evento, al poco tiempo descubrimos que la “todo poderosa” caja tonta no es más que una herramienta rendida al interés de la creación, en este caso, más de treinta propuestas nacionales e internacionales repartidas por dos de los ámbitos del museo.
En su claustro, dándonos la bienvenida, encontramos la parte más suculenta, una serie de instalaciones que analizan la relación existente entre el arte, la televisión y el público. Las hay impactantes, como el Mercedes clásico que contiene 21 aparatos de televisión, una propuesta del alemán Wolf Vostell que, aparte de interactuar con el visitante a través de sus numerosas pantallas, lo filma a su vez, proyectando el resultado en una pantalla ubicada en la parte delantera.

Y también las hay complejas, como la Virtual Intelligence Mask de Vito Acconci, una máscara de esgrima a la que han instalado diversos aparatos de recepción y emisión audiovisual en un conjunto que roza lo escultórico.
Pero no sólo de experimentación técnica vive la muestra. También hay espacio para juegos sociológicos o narraciones interactivas como Hostage, de Dara Birnbaum, en la que se narra el secuestro del industrial alemán Hanns Martin Schleyer y, en unas pantallas precedidas por un escudo en forma de “blanco humano”, la noticia del “suicidio” de tres miembros de la banda terrorista Bader-Meinhof en prisión. Seguir leyendo »

 

The wire. Realismo, análisis, crítica y complejidad: Que se joda el lector medio.

Por Patricia Salvatierra

Si eres fan de The wire (HBO) y te quedaste con ganas de más, puedes alargar un poco el maravilloso mundo de McNulty, Omar o  los Barksdale con el libro “The Wire, 10 dosis de la mejor serie de televisión” publicado por Errata Naturae. Se trata de un compendio de artículos y ensayos de escritores y críticos de publicaciones como The New York Times, The New Yorker o The Independent, entre otras, encabezados por una introducción de David Simon y cerrados por un relato inédito de George Pelecanos.

Los artículos son muy variados. Desde una entrevista a David Simon por Nick Hornby, pasando por la disección de la serie vista como tragedia griega hasta otro artículo donde se nos muestran el ambiente y las anécdotas de un día de rodaje. Así, en el libro se reflexiona sobre todos los aspectos, ya sean formales o argumentales, de la serie.

Por su ritmo, The wire más que una serie es una novela, una novela realista. Simon y sus colaboradores son una especie de Balzac de la Comedia Humana de Baltimore. Muchos de sus personajes (políticos, traficantes, etc.) se basan en personajes reales de Baltimore y varios actores secundarios son amateurs que se interpretan a sí mismos. Una de las maravillas de la serie es la riqueza de sus múltiples personajes. Es una serie coral donde los personajes no son maniqueos sino que contienen matices diluyendo las fronteras entre el bien y el mal.

The Wire se va desgranando poco a poco, ya que empieza como la típica serie policíaca y acaba siendo un universo brutal donde se muestran los entresijos de las instituciones oficiales de la ciudad y su gente. Cada una de las cinco temporadas se puede diferenciar más o menos así: la primera temporada se centra en las luchas entre la policía y las bandas de narcotraficantes en el distrito oeste de la ciudad; la segunda muestra su puerto, el contrabando de mercancías y los problemas de los sindicatos; la tercera pasa el testigo a los políticos, las luchas por el poder y el liderazgo social; la cuarta plasma el deficiente sistema educativo centrándose en la educación de los niños de los bajos fondos y la quinta trata sobre los medios de comunicación. Como se ve, es una crítica y un análisis sociológico del universo de Baltimore a todos los niveles.

The wire es una serie que va más allá. Si las series policíacas de éxito como CSI y Law and Order muestran la justicia criminal como una verdad absoluta, The wire muestra una crítica al poder institucional y a los discursos de verdad asociados a ese poder. Estamos ante una serie compleja y realista que expone y juzga a la ciudad, “una serie cabreada, pero con un cabreo completamente sincero” que nos engancha durante 60 horas.

Por todo ello y más, The wire no fue concebida como un producto de masas y, por ello, uno de sus creadores no duda en afirmar que “La pauta que sigo para intentar ser verosímil es muy sencilla […]: que se joda el lector medio”.

Enlace: Errata Naturae

 

El fin de la era ‘Lost’

Por Laia Ordóñez

Atención: ¡Spoilers!

Se acabó lo que se daba. Lost emitió su último capítulo la madrugada de ayer a las 6:30h (hora española) en Cuatro, y a los pocos minutos de terminar ya podían leerse los primeros comentarios en foros, blogs, tweets y demás. La primera impresión es que la finale no ha gustado, o por lo menos no se ha acabado de entender. ¿Qué ha sucedido en el final de Lost? ¿Estaban todos muertos desde el principio? ¿Se ha confirmado la (temida) teoría del purgatorio que corría ya desde la primera temporada por internet? En absoluto. He aquí algunas de las claves para comprender y valorar el final de la ya mítica serie de la ABC.

La realidad de la isla y la realidad paralela

La controvertida teoría del purgatorio defendía la idea de que todos los ocupantes del vuelo Oceanic 815 morían en el primer accidente y entraban en un limbo representado por la Isla. Pero la finale nos ha dejado claro que los hechos son distintos: los personajes sobreviven al primer accidente, logran salir de la Isla y regresan a ella en el vuelo de Ajira. Han estado vivos todo este tiempo, y todo lo que han vivido ha sido real.

Lo que no corresponde a su vida física es lo que ha sucedido en la realidad alternativa que se ha desarrollado en paralelo a la acción en la Isla durante la sexta temporada. Esta realidad parece ser un purgatorio, limbo o no-lugar al que los personajes van cuando mueren, y en el que viven una existencia que les permite corregir o evitar los errores que cometieron cuando estaban vivos. En este no-lugar, los personajes tienen la posibilidad de redimirse y evitar repetir los malsanos patrones de comportamiento que les perdieron en su vida real.

Perdidos y reencontrados

Ya en la primera temporada, Damon Lindelof apuntó que los personajes de Lost no sólo estaban perdidos en una isla, sino también perdidos en sus vidas personales. Jacob lo corrobora haciéndoles saber que fueron escogidos porque no tenían vínculos sustanciales fuera de la Isla. Siempre han sido, en definitiva, un puñado de personajes a la deriva intentando hacer de sus hazañas una cruzada que diera sentido a sus existencias, una razón de ser.

¿Pero cuál es esa razón de ser? La razón de ser es la salvación proporcionada por los lazos de dependencia que, gracias a la experiencia en la Isla, han establecido entre ellos. Ya no están perdidos, porque se tienen los unos a los otros. Pero más allá de eso, el purgatorio les ha permitido tomar conciencia de aquello que nunca han sabido de sí mismos: su estado real.

Seguir leyendo »

 

Familias modernas

Modern Family es, bajo mi punto de vista, la mejor sit-com familiar que se ha hecho desde Matrimonio con Hijos. Curiosamente, ambas comparten uno de sus protagonistas, aunque con unos cuantos años y kilos más, y bastante pelo menos.

Modern Family es, sobre todo, rabiosamente divertida. Siempre piensas que el último capítulo va a ser insuperable… Pero no, llega el siguiente y es ¡todavía mejor!

A partir de un planteamiento relativamente sencillo: tres parejas de dos generaciones diferentes, emparentadas entre ellas, nos explican su día a día (directamente, a la cámara); se llegan a vivir situaciones y momentos absolutamente rocambolescos, a la par que realistas, emotivos y divertidos, cosa nada fácil de hacer, la verdad.

El argumento de fondo viene a ser el siguiente: Jay (el padre viejuno y forrado) y Gloria (su novia colombiana-cañón), con su hijo Manny, la joya de la corona de la serie (un niño gordito y con más edad mental que todo el resto de personajes juntos); Claire (la hija, animadora en el instituto y madre de casa amantísima de sus hijos a día de hoy) y su marido Phil (si es más tonto, no nace), junto a sus tres hijos: Haley (guapa y tonta, con más de los segundo que de lo primero), Alex (lista listísima) y Luke (inocente y tontorrón a partes iguales). Y, por último, la pareja gay formada por Mitchell (el hijo, abogado, guapote, inseguro y neurótico) y su husband Cameron (toda una reinona con bastante sentido común… a veces), que han adoptado a su hija Lily (una chinita monísima). A partir de aquí, cualquier cosa es posible… Desde bodas latinas en el comedor de tu casa hasta robar bicis por equivocación, quedarte enganchada en una escalera mecánica con tu abrigo como única prenda de ropa, niños que dan lecciones de vida a padres y mil situaciones más…

Están casi acabando la primera temporada, así que yo me pondría ya manos a la obra…

Texto: Noelia Aparicio

 

‘Nurse Jackie’: Una Mujer de Hoy

Atención: ¡Espoilers!

El próximo 22 de marzo se estrena en EEUU la segunda temporada de Nurse Jackie, una de las series de humor negro más interesantes de 2009. Nurse Jackie narra las peripecias de Jackie Peyton, una enfermera neoyorquina con bastante carácter que afronta la dureza de su día a día a base de opiáceos y que practica la doble moral en su vida privada. Protagonizada por Edie Falco, actriz que durante años dio vida a la legendaria Carmela Soprano en The Sopranos, la serie cuenta además con un extraordinario reparto, sobre todo en lo que a actrices se refiere. Nurse Jackie se estrenó en EEUU en junio de 2009, constituyendo la premiere más vista en toda la historia de su productora (Showtime); por si a alguien le apetece aficionarse a la serie a través de los medios tradicionales, en España el estreno oficial tendrá lugar el 8 de abril de 2010 en Calle 13. En Internet, obviamente, ya hace mucho que está disponible.

Vale la pena ver Nurse Jackie por muchos motivos. En primer lugar, es la primera serie hospitalaria cuyo protagonista no es un médico, sino una enfermera. Ello nos permite adentrarnos en los entresijos de una profesión desconocida para muchos pero cuya labor es fundamental para que los médicos, que en palabras de Jackie sólo ‘diagnostican’, puedan hacer correctamente su trabajo. En segundo lugar, el personaje principal es una working mom de moral reprochable, que tiene una doble vida sentimental no se sabe bien si por placer o por su afición a las drogas, y que no duda en saltarse las normas éticas de su profesión, mentir o faltar al respeto para conseguir que se haga justicia. Y en tercer lugar, está protagonizada por la magnífica Edie Falco, un auténtico torbellino interpretativo a la par que una mujer madura de lo más normal y corriente desde un punto de vista físico (bajita, de constitución rotunda, ligeramente masculinizada y con arrugas visibles), muy alejada del estereotipo de protagonista femenina al que la mayoría de pelis y series nos tiene acostumbrados. Es, en definitiva, la historia de una supuesta heroína diaria (‘una santa’, en palabras de su estudiante en prácticas Zoey) que constantemente lleva a cabo acciones muy poco heroicas que la sitúan, en tanto que icono, en el grupo de esos ‘héroes-antihéroes’ tan maravillosamente sintetizados en el personaje de Jimmy McNulty de The Wire.

Seguir leyendo »