Darfur. Imágenes contra la impunidad

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Por Bill Jiménez

Por Bill Jiménez

Darfur se ha convertido por méritos (y desgracia) propios en uno de esos nombres que, automáticamente, simbolizan el horror de la guerra. 500.000 kilómetros cuadrados de terrenos, la mayor parte estériles, en conflicto por su control desde 2003. Por un lado la población negra africana y por el otro, la emigrante árabe: agricultores contra pastores.

Y en medio de este sinsentido bélico que, hasta el momento, se ha cobrado las vidas de más de 300.000 personas, encontramos a tres fotoperiodistas de reconocido prestigio mundial: Lynsey Addario, Stanley Greene y Álvaro Ybarra Zavala. Entre agosto de 2008 y abril de 2009 recorrieron cámara en mano los campos de refugiados, hospitales, poblados en conflicto y los campamentos de ambas facciones, inmortalizando para los cada vez más insensibles ojos del Primer Mundo el día a día de un pueblo roto por el hambre y el dolor.

Meritoria labor por parte de los tres en una tierra en la que se dispara primero y se pregunta después, donde los gobernantes patrocinan las matanzas y responden a las advertencias de la ONU expulsando a las ONGs que aportan alivio a la población desplazada. La enésima injusticia en ese campo de intereses económicos que es África.

Y aunque desde un comienzo se recomienda al visitante de Darfur. Imágenes contra la impunidad que alguna de las fotografías expuestas pueden herir su sensibilidad, no son tantas como parece, pues la gran mayoría ahondan en el sufrimiento pasivo de la población, en esos rostros desprovistos de emociones o perennemente tristes que se mezclan con las instantáneas más folklóricas o paisajistas. En total, ochenta, dividas en tres ámbitos que, durante dos meses (del 28 de septiembre al 28 de noviembre), podrán encontrarse en el Palau Robert de Barcelona.

Darfur. Imágenes contra la impunidad, es una exposición importante. Quizá no en infraestructura, aunque sí en mensaje y difusión. Pero no se necesitan tampoco excesivos artificios técnicos para mostrar el trabajo de Addario, Greene e Ybarra Zabala. Cada uno cuenta con unos recursos concretos y una forma de ver el conflicto. Mientras Stanley Greene apuesta por la crudeza diaria (con algunas imágenes realmente impactantes), Lynsey Addario confía en las emociones e Ybarra por el conjunto, un Sudán que aguarda a una paz incierta.

Por si sola, sería una exposición sólida, pero su naturaleza crítica obligaba a ampliar el discurso incluyendo con cada fotografía un texto explicativo que redefine el conjunto. Así, un inocente retrato se convierte en una historia de torturas, violaciones y asesinatos, hasta el punto en que, en ocasiones, las palabras roban protagonismo a la imagen. Disculpable: es por una buena causa.

No sé hasta que punto una exposición como ésta afecta a la conciencia del público, acostumbrado al drama ajeno. Pero, más allá del sufrimiento, Darfur. Imágenes contra la impunidad despierta indignación y formula preguntas incómodas acerca de los intereses político/religiosos que hay tras el conflicto, convirtiendo a los inocentes en víctimas de un pulso que busca prolongarse durante años.

Enlace: Palau Robert

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