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Entrevista a Dino Ratso

Dino Ratso es Carlos Valls, un músico que no se anda por las ramas a la hora de transmitir sus inquietudes musicales. Lo suyo es el rock y asegurar en sus letras que Mi vida no es un musical y que Hay que matar a un cantautor. Una actitud sincera frente a una industria que no lo es tanto.


¿Por qué surge Dino Ratso?

Llevaba unos cuantos años intentando sacar adelante una banda de rock pero no acababa de funcionar porque constantemente estábamos sufriendo cambios de formación. Teníamos serios problemas con los baterías, creo que en cuatro años llegué a tocar con cuatro diferentes. También cambiamos de bajista alguna vez. El caso es que, aunque no quisiera  admitirlo, estaba desencantado con la gente. Ya sabes, creo que el interés y la dedicación que puse no se vieron correspondidos por los demás, o al menos, no lo suficiente como para creer que merecía la pena seguir con ello. Otro inconveniente es que en Barcelona es difícil  encontrar salas adecuadas en las que poder tocar música con una banda de rock. Obviamente las hay pero los dueños de éstas piden un dinero para cederte la sala que considero excesivo, así que sólo tocábamos de vez en cuando. Si un grupo no toca a menudo acaba haciéndolo sólo para las paredes del local de ensayo y eso acaba restándole sentido a una banda. Quiero decir, los conciertos son un incentivo para seguir haciendo cosas como grupo, si estos no llegan pues hacen menguar las ganas de trabajo. En octubre del año 2008 empecé a pensar en hacer algo más al margen del grupo. Hacer un tipo de canciones y en un formato que me permitiera también tocar más a menudo. Aproveché las horas muertas del local de ensayo para grabar una demo con los  temas que luego conformaron DINO RATSO… en la sección de contactos. En enero empecé a buscar conciertos por diferentes bares de la ciudad condal y durante unos meses compaginé ambas actividades; desde entonces voy por libre.

¿Cuesta pasar de un estilo plenamente rockero a uno más intimista?

¿Qué quiere decir intimista? Sería intimista si tocara sólo en mi habitación, pero a mí me gusta tocar para la gente, o sea que; nada  de  intimismo, puro exhibicionismo. A la hora de componer he de procurar que la canción suene bien con guitarra y voz, pues es como la tocaré en directo. La gente va a escuchar lo que cantas. Soy cuidadoso con las letras; pienso en ellas como una batería de rock. La gente suele fijarse en el ritmo de la canción y obvian la letra, pero sin batería se fijan mucho más en lo que dices. Cuando estás con una banda es distinto. En una banda de rock «a-wop-bop-a-loo-lop a-lop-bam-boo»  suena endemoniadamente bien, el sonido del grupo lo envuelve todo, es la fuerza. Sin una banda detrás las letras han de ser como la batería de una banda de rock. Han de golpear en la cabeza del que las oye como si escuchara a John Bonham aporreando sus timbales.
Aunque toque solo no me gustan las canciones demasiado lentas. Los  nuevos temas son más pop, sí, pero procuro  evitar las  baladas y  los medios  tiempos  lentos. La  gente se aburre  con  ellos, se  ponen  a  hablar  y  no  escuchan. Los  entiendo, a  mí tampoco me gustan los temas lentos.

La sociedad, el amor, el mundo de la música… ¿Está la cosa tan mal como cuentas en tus letras?

No sé cómo están las cosas. Sólo escribo y canto sobre mi propia experiencia. No tengo conciencia social, sólo conciencia individual. Sería  estúpido si pretendiera hacer una canción que diera voz a la gente. No sé qué piensa la gente, sólo sé lo que pienso yo. Si alguien del  público se identifica con lo que oye pues perfecto. Ciertamente, hay muchos aspectos de mi vida que me gustaría poder cambiar. Desde hace tiempo parece que sólo puedo  limitarme a  vivir el presente y lo único de cierto en mi futuro son los conciertos que tengo en las próximas semanas. Nada más. Supongo que eso es lo que llaman falta de expectativas, ¿no?

¿La ironía sacude conciencias o la gente ya está curada de espantos?

No entiendo mucho sobre recursos estilísticos, así que no tengo muy claro si hay ironía en mis letras. A mí me gusta ser claro y directo, incluso diría que brusco. Volvemos a lo que te he dicho antes; ¿sacudir conciencias?  Creo que ese no es mi “trabajo”. Además, la conciencia es algo que molesta, tío. Yo viviría de maravilla en la inopia pero no puedo. Por otra parte, admiro a los que viven sedados frente a la realidad. ¿Has oído esa canción de The Ramones I wanna be sedated? Supongo que habla de esto. Yo empecé a tocar cuando era un adolescente, tenía la cabeza llena de todas esas fantasías de rock and roll y creí que con la guitarra follaría más, pero la mayor parte del tiempo, las canciones son mi única compañía. Déjame decirle a vuestras lectoras que estoy soltero y sin compromiso. Que se pasen a conocerme por alguno de mis conciertos. Soy mucho mejor conversador que cantante. Podemos tomar algo después de la actuación y reírnos un rato.

¿Qué debería cambiar para que una ciudad, como por ejemplo Barcelona, cuide más a sus músicos?

Bueno, creo que es mucho más fácil cambiar de ciudad que intentar arreglar el desaguisado que tenemos. Los músicos (o artistas) se quejan por vicio. No sé qué decirte; pienso en Bruce Springsteen y el tío debe pensar que Barcelona es una ciudad que rockea.
Toca tres noches seguidas en el Camp Nou y lo revienta cada una de las noches. No puedo contestarte. Habrá gente a la que le van muy bien las cosas y a otros no tanto. He tenido rachas malas y rachas buenas, cuando viene una mala me lo tomo con calma y espero que vengan días mejores. Hago todo lo que puedo, pero a partir de cierto punto las cosas ya no dependen de mí. Desafortunadamente he tocado en muchos sitios a los que no pienso volver por varios motivos y pocos sitios donde me hayan tratado bien. Supongo que eso me gustaría que cambiara; un trato mejor por parte de «los jefes» no estaría mal. Es difícil conjugar a veces las aspiraciones del músico y el afán por hacer dinero del empresario. Pero mira, siempre puedo abrir mi propio local y tocar cada noche hasta hartarme de oír mi voz, ¿no?

dino ratso

¿Y con Internet qué tal te llevas? ¿La fama virtual es saludable?

¡¿Fama?! ¿Seguro que querías entrevistarme a mí o a Dani Martín (El Canto del Loco) o Pereza? Me encanta internet. Todas esas plataformas que permiten o facilitan el dar a conocer tu música o que te oigan me parecen  cojonudas. He descubierto gente muy interesante a través de MySpace, por ejemplo. Cuando era un adolescente leía revistas de rock, ya sabes, Ruta 66, Popular 1, etc. Hablaban de todos esos discos clásicos del rock y me daba de cabezazos contra la pared por  poderlos escuchar. Me los fui comprando con el tiempo: Elvis Presley, Eddie Cochran, Chuck Berry, Buddy Holly, The Beach Boys, The Rolling Stones, The Who, The Beatles, The Velvet Underground… ¡Uf! Todavía me emociono cuando recuerdo el día que recibí por  correo el disco Hurt Me de Johnny Thunders y lo puse en el tocadiscos de mi padre. Esa  excitación que causa la espera ya se fue. Ahora es todo tan inmediato con internet. Puedes tener música, películas, comics con un clic. Es genial y a la vez aterrador porque no sé hasta qué punto se puede asimilar como es debida tanta información.

¿Y en qué estado estás con Lost Animals? ¿Seguís sufriendo de malditismo?

El grupo ya es pasado. Se acabó convirtiendo en una carga y no quería sentirme como un burro, así que me desembaracé. El malditismo es algo muy jodido porque no lo escoges, simplemente te toca vivir con ello. Creía que con tesón, constancia, persistencia, esfuerzo podían conseguirse muchas cosas pero, el devenir de los acontecimientos me ha hecho ver que la suerte es un factor importantísimo, determinante. Ya sabes, es como la importancia de llamarse Ernesto o tener el sol siempre a tus espaldas y el viento de cara. Supongo que nos obcecamos en negar la evidencia y que seguimos ahí peleándonos porque algún día nos tocará ganar. En el rock hay cientos de miles de canciones de perdedores o sobre perdedores escritas por perdedores, ¿sabes por qué? Bueno, nos alegra ver que los otros nadan en un mar de mierda más revuelto que el nuestro. O será que nos reconocemos entre nuestros semejantes. No sé, esto del malditismo es serio. Al principio puede resultarte gracioso, pero cuando empiezas a convencerte de que te ha mirado un tuerto, no te resulta tan divertido. Mira sino a Alex Chilton: falleció a primeros de marzo. Un tío que pese a estar en The Box Tops, Big Star, haber sido productor de The Cramps y The Gories y de tener una carrera en solitario muy interesante, pasaba desapercibido en el mundo musical. La influencia de las bandas en las que estuvo sobre muchas bandas actuales empezaba a ser grande y reconocida por muchos. Su trabajo empezaba a ser valorado como es debido y el tío fallece con 53 años. Joder, sobrevivió al huracán Katrina cuando éste pasó por New Orleans pero, ¿ves? En uno de sus mejores momentos, el tipo se muere. Podría hacer un ensayo sobre el malditismo, pero no me gusta hablar de ello.

Por Bill Jiménez

Escritor y crítico cultural. Autor de tres novelas de ficción y colaborador en diferentes medios.

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