Dios salve al GIF animado

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Por Bill Jiménez

Por Bill Jiménez

Aunque a nuestro país llegara casi de forma anecdótica y sin ninguna vinculación con el mundo del arte, al otro lado del charco, con una visión distinta de las tendencias, la aparición de un nuevo concepto para denominar a un viejo formato levantó alguna que otra ampolla entre artistas, críticos y otras gentes respetables.

Lo bautizaron como cinemagraphs cuando, qué fácil es engañarse, no son más que sofisticados GIFs animados. Sí, habéis leído bien, GIFs animados, ese formato tan antiguo como los primeros sistemas operativos que, pese a la competencia que han tenido durante años, ha sobrevivido hasta la actualidad y se han revalorizado hasta extremos peligrosos para lo que llamamos arte.

Y lo primero que nos viene a la cabeza cuando nos hablan de GIFs (Graphics Interchange Format, por si a alguien le interesa) son esos coloristas e insufribles banners con los que la primitiva publicidad en Internet nos machacaba o, en un ejemplo igual de dramático, las firmas y avatares que pueblan foros y sistemas de blogging como Tumblr, donde la publicación y difusión de GIFs animados roza el integrismo.

(c) Paul Robertson

Pero si nos alejamos del consumo industrial e imprudente, descubrimos que algunos artistas se plantean muy en serio experimentar con este formato. Aparte, gente consagrada de la escena curatorial neoyorkina como Paddy Johnson (la crítica de arte tras el influyente blog Art Fag City) se atrevió a comisariar una exposición basada en estos archivos y proclamar a los cuatro vientos que el pasado 2010 fue el año del GIF animado. Por otra parte, donde hay interés público hay negocio, como han demostrado organizaciones como Rhizome. Lauren Cornell, su directora ejecutiva, ofrecía estas obras desde una pantalla de ordenador, asegurando entre otras cosas, y con toda la razón del mundo, que el comprador se lleva una obra única. Algunos se lo pueden tomar a broma, pero, sabiendo cómo funcionan ciertos mercados, apuesto a que tampoco deben faltarle clientes.

La cuestión es que, a este ritmo, y con un poco de cara dura, este movimiento terminará integrándose en el sistema. Primero en la red gracias a proyectos como ANI GIF, una suerte de exposición mensual con obras de alto nivel o, ya fuera de lo virtual, la Bienal del GIF Animado que se está planteando para 2012.

(c) Antlers Wifi

En cualquier caso, y como en todos los debates, el tiempo tiene la última palabra y lo que parece una broma de mal gusto para el mercado del arte no sea más que una avanzadilla de lo que disfrutaremos en las próximas décadas. Al igual que arte plástico entró en la red gracias a las galerías y museos virtuales, la red invadirá las salas gracias a las animaciones artesanas de gente como Paul Robertson o los interesantes trabajos de artistas como Sara Ludy y Françoise Gamma.

+info: A Guide To Enjoying (And Making Your Own) GIF Art

Françoise Gamma

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