laura cano la caja revuelta

Entrevista a Laura Cano

23 diciembre 2014 - Entrevistas

Laura Cano es licenciada en historia del arte, con un máster en museología, una especialización en arte contemporáneo y experiencia en museos y centros de arte de España e Italia. Aparte, gestiona La Caja Revuelta, un blog popular que combina con una actividad constante en las redes sociales. Ubicada en toda lista de comunicadores influyentes del sector, podría decirse que está en buenas relaciones con la Web 2.0, ¿o no?

¡Sí, claro! La web 2.0 ha abierto un camino de comunicación, colaboración e incluso co-creación con las instituciones museísticas que antes era impensable en lo virtual. Sin tener muy claro cómo funcionaba y qué podía yo aportar, me lancé. Ha sido mucho de intuición y de pasión, supongo. Me divierte, me gusta y me apetece participar y dar mi punto de vista, el cual, no se basa solo en lo que me gustan los museos y el arte, sino también en mi formación y experiencia. He conseguido hacerme de una comunidad virtual de la que aprendo y creo que yo también les aporto. Esta comunidad no solo está formada por profesionales del ámbito o instituciones, también por gente que simplemente comparte gustos o preocupaciones. He tenido la suerte de aterrizar bien.

Y habiendo estado en contacto con los procedimientos de España e Italia, y obviando el estado actual de los mercados, ¿encuentras diferencias llamativas entre ambos países, ya sea en la forma de gestionar el arte y su comunicación?

Pufff, pues es una pregunta que pincha bastante. Si comparo los museos en los que he trabajado… La diferencia no es notable, sobre todo si nos centramos en el trabajo que se hace, no directamente relacionado con el arte, sino con los trabajadores. Lo que es muy habitual aquí (tirar de becarios no pagados, contratos precarios, etc) en Italia lo es absolutamente igual, incluso peor diría yo. Si hablamos de gestión de arte, también es muy parecido. Hay una gran preocupación porque los grandes nombres sean artistas, comisarios, arquitectos (ampliación de las instalaciones, por ejemplo), y se presta menos atención al profesional nacional, que tiene que recorrer medio mundo antes de tener una oportunidad en un museo representativo. Con la crisis todo ha empeorado, así que con los recortes sufridos en cultura, puedes imaginar cómo ha cambiado la situación, y hacia dónde. Por supuesto esta es mi opinión y mi experiencia. Supongo que habrá otras. De todas formas, en ambos casos sí que he tenido la suerte de estar inmersa en lugares que se preocupaban por el público (unos más que otros). La cuestión es cómo se ha hecho.

Laura Cano por Berta Delgado.

Laura Cano por Berta Delgado.

Hablando de esos “cómo se ha hecho”, de crisis y de recortes, ¿hacia dónde crees que evoluciona el arte actual en España? ¿O su destino es, en un claro círculo, repetir esquemas dependiendo de factores externos como la economía o la política?

Bueno, no soy vidente y mi especialidad no es el mercado pero creo que la evolución se puede dividir en dos. Por un lado en materiales y técnicas, si bien pienso que los más tradicionales como la pintura al óleo no desaparecerán, al menos muy pronto, creo que lo tecnológico cada vez tomará más relevancia. Es normal teniendo en cuenta que los avances tecnológicos forman parte de nuestra vida y están cambiando la manera de comunicarnos, relacionarnos y, en definitiva, vivir. Por otro lado, no creo que el arte pueda desligarse de la política o la economía, pues pienso que el arte forma parte de la vida, de nuestra manera de ver el mundo, es un medio de expresión y comunicación, por lo que no puede crecer aislado de lo que ocurre a nuestro alrededor. Por ello, cambiará tanto en cuanto lo demás lo haga. Si finalmente esta etapa que está siendo tan dura, cruel y devastadora, cambia, fruto del cambio de la sociedad, que conlleva el mismo cambio en la forma de entender y hacer política y economía, por supuesto el mundo del arte, tal y como hoy lo conocemos, cambiará. Veremos. Espero ansiosa.

Uno de esos aspectos en los que el arte y sus instituciones también cambiarán (o están cambiando) es en su dimensión social. Y aunque no existan fórmulas infalibles, está claro que sí surgen direcciones más o menos adecuadas. ¿Qué signos anunciarían una mejora en esta dimensión social y qué prácticas crees que entorpecen actualmente este desarrollo?

Los museos cambiarán cuando sean lugares que, aún gestionados por expertos, estén construidos entre todos. Cuando se comprenda, tanto por gestores como por público, que son de todos y para todos. Que son espacios para entender nuestro pasado, nuestro presente y construir el futuro, donde todas las voces cuentan pues se gestiona una identidad común. Se hace mucho ya (no todos los museos ni en todas las medidas), pero se puede hacer mucho más. Lo que principalmente entorpece este camino es el uso partidista de aquellos que gestionan la cultura. Hablo de personas no profesionales de la misma, del partido que gana las elecciones de turno. Hace falta dinero para cultura. Los recortes están deteriorando nuestro patrimonio y haciendo que los profesionales estén malviviendo. Somos profesionales low cost. Infravalorados. También hace falta una nueva forma de entrar a formar parte del cuerpo facultativo. Las oposiciones no son la vía, o no como están ahora planteadas. Con esta fórmula, actualmente no se puede saber la calidad del profesional que está entrando. Solo su capacidad memorística y poco más. Hace falta que los que ya están dentro renueven sus saberes, que estén al día, que se arriesguen en sus apuestas, y sobre todo, que no las lleven a cabo al margen de los ciudadanos, sino con ellos. O no es para ellos para los que se trabaja? Los museos en su mayoría, hablando de nuestro país, gestionan un patrimonio público con dinero público. No podemos exigir menos.

laura cano la caja revuelta

La Caja Revuelta, tu blog, cumplió recientemente 3 años. A día de hoy, ¿qué conclusiones obtienes de los blogs como herramienta de comunicación? ¿Qué potencial les ves? 

Ya tres años… Aprovecho para disculparme porque llevo más de un mes sin escribir y me siento muy culpable, pero cosas de trabajo me han tenido muy ocupada. Los blogs son unas magníficas herramientas de comunicación. Los hay de todos, mejores y peores, pero dentro del ámbito del arte y los museos, la verdad es que la mayoría son buenos. Muy buenos. Tal como yo lo veo, los blogs tienen algo fresco, no manipulado, de vocación y pasión, que puede que también lo tengan los medios tradicionales, solo puede, que les da una valía importante. Que alguien decida “perder” su tiempo en documentarse, escribir, criticar, comentar y compartirlo, y además, hacerlo de forma personal, con su marca propia, es algo que me parece fantástico. A la crítica tradicional no sé cuánto de ésto le queda…Cuando leo un texto de un catálogo, de un periódico, etc, siempre tengo la sensación de que por encima de lo que está escrito hay un interés que no tiene que ver con la obra en sí misma, sino con otras cuestiones. A veces incluso los textos me parecen una combinación de palabras rimbombantes que no llegan a transmitir demasiado. Responden más bien a un ejercicio estético de escritura, en muchos casos, vacía. No siempre, claro. Yo, en cualquier caso, prefiero leer blogs. Les veo mucho potencial. De hecho, la mayoría de los trabajos y colaboraciones que hoy tengo, han surgido gracias al mío. Y no sé… Creo que los blogs deben seguir siendo una herramienta para la libre expresión, por eso siempre digo que no quiero que mi blog sea mi trabajo, me gustaría que a través de él se sepa qué tipo de profesional soy y que quizá me sirva para conseguir uno.

¿Y podrían llegar a ser materiales de referencia en un futuro o vivirán siempre a la sombra de la crítica tradicional?

Bueno, eso ya ha ocurrido bastantes veces. Creo que ya son contenidos de referencia. Es una realidad. Hay profesores que los recomiendan en clase, museos que los tienen como lugar de consulta, investigadores que los incluyen entre la bibliografía de sus estudios… No creo que estén a la sombra de la crítica, entre otras cosas, porque no todos hacen crítica. Creo que ocupan un espacio diferente. Uno creado por ellos mismos y que cada día tiene más relevancia.

Como consumidora de arte, ¿qué eventos o propuestas te han llamado la atención a lo largo del año? ¿Destacarías algunas en concreto dentro de la gestión artística y cultural?

No sé si es mi sensación pero creo que este año ha habido un especial interés por las exposiciones de mujeres artistas o mujeres feministas en los museos más representativos: Concha Jerez, Carolee Schneemann y Alicia Framis en el Musac, Sigalit Landau en el Macba, Marina Abramovic en el CAC Málaga o Patricia Gadea en el Reina. Esto es bastante acertado ya que, como sabemos, las mujeres siguen teniendo una presencia casi anecdótica dentro de museos y salas expositivas, y ya es hora de que desde lo institucional se apueste por un arte en femenino. También resaltaría propuestas alternativas alejadas del los centros artísticos del país, como Los Encuentros de Arte de Genalguacil. Un encuentro que reunió en un pequeño pueblo de Málaga a artistas nacionales de primer nivel, y en el que participé difundiendo actividades y contenidos. Por último, son muy interesantes las nuevas propuestas expositivas que se están llevando a cabo en el Reina Sofía. Me refiero a muestras como Playgrounds o Un Saber Realmente Útil, en las que se difunden y revalorizan obras, posturas sociales, políticas y educativas que suelen quedar fuera de los grandes centros artísticos institucionales.

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