Europa es arte

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Por Bill Jiménez

Por Bill Jiménez

Que una rueda de prensa se llene hasta arriba de público y entre los oradores haya un delegado y un secretario de cultura de la Generalitat y del Ajuntament de Barcelona significa que el motivo que los ha reunido, a ellos y a los medios, es un asunto grande, o al menos, relevante para la escena cultural de la ciudad.

El tema en cuestión recibe el nombre de Europes y supone una acción conjunta entre más de 200 espacios culturales, una colaboración de una envergadura pocas veces vista en la ciudad Condal.

Pero, ¿cómo se coordina un evento de estas características?

Primero, naturalmente, con buenas intenciones. La idea es hacer de este Europes una cita anual que, a diferencia de anteriores proyectos que cayeron en saco roto, sobreviva a sus ediciones y se convierta en un referente continental. Suena ambicioso, pero tampoco es tanto. Es mayor el esfuerzo logístico que el creativo, porque la gran mayoría de sus propuestas se han ido acoplando al proyecto sobre la marcha, hasta cierto punto comprensible si tenemos en cuenta que la mayoría de espacios (museos y galerías, por ejemplo) trabajan con una anticipación que, fácilmente, supera el año de distancia. Así, en lo creativo, el Europes no es más que una etiqueta que muchos espacios expositivos se pondrán con la intención de que su oferta luzca más atractiva. Que la necesiten es otra historia.

Así, aparte de un predecible programa oficial, me quedo con las numerosas propuestas alternativas que discurrirán paralelas a éste, incluido el Welcome EUROPES, compuesto por numerosas actividades de intercambio y acogida que, bien dirigidas, pueden convertirse en algo con más potencial que el clásico turismo cultural.

Otro de los puntos suculentos del festival, resaltado con gran énfasis por sus representantes, es su interés por los modelos actuales de gestión cultural en Europa. Se debatirá sobre ello con escritores, directores escénicos y otros tantos invitados tanto locales como extranjeros, y sin que ninguna disciplina quede al margen. Porque, ya que la intención es brillar, se hará a lo grande y en todos los aspectos artísticos: música, teatro, ópera, literatura, diseño, danza, arquitectura y, la tan de moda, gastronomía.

Y esto no es nada. Antes de enumerar la infinita lista de eventos vinculados al Europes, os recomiendo visitar su web oficial y juzgar por vuestra cuenta si el ruido está al mismo nivel que las nueces. Personalmente, creo que sí, o al menos los resultados se aproximan a la intención. Vale la pena apuntar que todo el festival es una iniciativa privada con soporte institucional y que cuenta con un presupuesto nada desdeñable (alrededor de los 350.000€). Cifras para luchar contra la sensación de que no es una «patata caliente» que se pasarán de unos a otros hasta que ella misma se eche a perder. Otra garantía es la empresa que está tras el proyecto: La Fábrica, que, aparte de estar cada vez más curtida en eventos de esta índole, permite soñar con una edición anual del festival y un idílico «modelo exportable» que demuestre por toda la geografía europea lo «europeístas» que podemos llegar a ser, aunque nunca imaginé que eso también fuera un motivo de competencia.

Ay, la cultura…

Enlace: Festival Europes

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