Familias modernas

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Por Noelia Aparicio

Modern Family es, bajo mi punto de vista, la mejor sit-com familiar que se ha hecho desde Matrimonio con Hijos. Curiosamente, ambas comparten uno de sus protagonistas, aunque con unos cuantos años y kilos más, y bastante pelo menos.

Modern Family es, sobre todo, rabiosamente divertida. Siempre piensas que el último capítulo va a ser insuperable… Pero no, llega el siguiente y es ¡todavía mejor!

A partir de un planteamiento relativamente sencillo: tres parejas de dos generaciones diferentes, emparentadas entre ellas, nos explican su día a día (directamente, a la cámara); se llegan a vivir situaciones y momentos absolutamente rocambolescos, a la par que realistas, emotivos y divertidos, cosa nada fácil de hacer, la verdad.

El argumento de fondo viene a ser el siguiente: Jay (el padre viejuno y forrado) y Gloria (su novia colombiana-cañón), con su hijo Manny, la joya de la corona de la serie (un niño gordito y con más edad mental que todo el resto de personajes juntos); Claire (la hija, animadora en el instituto y madre de casa amantísima de sus hijos a día de hoy) y su marido Phil (si es más tonto, no nace), junto a sus tres hijos: Haley (guapa y tonta, con más de los segundo que de lo primero), Alex (lista listísima) y Luke (inocente y tontorrón a partes iguales). Y, por último, la pareja gay formada por Mitchell (el hijo, abogado, guapote, inseguro y neurótico) y su husband Cameron (toda una reinona con bastante sentido común… a veces), que han adoptado a su hija Lily (una chinita monísima). A partir de aquí, cualquier cosa es posible… Desde bodas latinas en el comedor de tu casa hasta robar bicis por equivocación, quedarte enganchada en una escalera mecánica con tu abrigo como única prenda de ropa, niños que dan lecciones de vida a padres y mil situaciones más…

Están casi acabando la primera temporada, así que yo me pondría ya manos a la obra…

Texto: Noelia Aparicio

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