Flavio Morais

Lo que primero llama la atención cuando revisas entrevistas y declaraciones de Flavio Morais es que, pese a la larga lista de prestigiosos clientes que tiene en su currículo o la cantidad de exposiciones que han albergado sus obras, sigue teniendo los pies en la tierra. Su pasión por el arte está al margen de las muchas cadenas que pueblan el mundillo, en especial las económicas, motor fundamental de galerías y prensa. Quizá por ello su estilo cuente con la sencillez de lo humilde y la complejidad de una dilatada carrera en la que, aparte de la ilustración, ha experimentado con la escultura y la animación en tres dimensiones.

Brasileiro de nacimiento, en sus trabajos salta a la vista la poderosa influencia que el folklore de su país ejerce sobre él, al que se le pueden sumar también otras culturas, como la africana y la mexicana (con sus inconfundibles ironías mortuorias).

Su trazo discurre desde una línea básica y directa y otra más barroca, siendo este última el resultado de experimentar entre lo que podríamos llamar sus trabajos “alimenticios”. Flavio entiende la diferencia entre ambos, aunque nunca pondrá uno por encima del otro. Lo importante es crear, experimentar y dejarse influenciar por cualquier fuente artística no comercial, como todas esas disciplinas que nacen de la necesidad y que se ubican, por una de esas circunstancias de la vida, entre la gente más modesta. El literal arte callejero.

Flavio Morais es un artista que apuesta por las raíces, unas bien fuertes y gruesas.

Todas las imágenes son (c) de Flavio Morais.