Gastón Liberto y sus divinos mutantes

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Por Redacción

Una de las virtudes de la galería Miscelänea (c/ Guardia, 76) es sacar el máximo provecho a sus limitaciones espaciales. En ocasiones con propuestas que no requieren grandes alardes técnicos y cubren con su mensaje el espacio inerte. En otras, en cambio, contenido y continente viven en equilibrio y el resultado no puede ser más beneficioso para el público.

Ya en su ocaso, la exposición “Divinos Mutantes”, del argentino Gastón Liberto (Sierra Grande, 1976), entra en esta segunda categoría, ofreciéndonos un centenar aproximado de pequeños cuadros y varias propuestas diferenciadoras, como unos cubos giratorios que, a modo de rompecabezas, ofrecen obras nacidas de la combinatoria, o el televisor antiguo y retro iluminado que emite constantemente una de sus ilustraciones. La muestra, como su nombre indica, juega con manipulaciones figurativas y posee la retorcida inocencia del mundo infantil, unos dibujos recuperados por el artista como errores genéticos que vuelven a la luz tras años de oscuridad en un laboratorio.

En cuanto al artista, no es la primera que vez expone en Barcelona ni la única ciudad europea que ha tenido la oportunidad de disfrutar de cerca una obra que él mismo define como «sutil». Gastón ha comisariado y colaborado en exposiciones en Hamburgo y Tannhausen, aparte de una colectiva más allá del charco, en New York, dentro de una muestra patrocinada por ROJO magazine. Todos esos logros se suman a un currículo que también incluye apariciones en varias revistas de diseño y tendencias y un taller compartido llamado “Géneros de Punta”, donde sigue explorando las posibilidades narrativas y creativas de sus influencias, que pasan por el surrealismo pop y el mundo circense, del que no se ha desvinculado desde que, en su juventud, creara su propia compañía.

Enlaces: Miscelänea | Gastón Liberto

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