Georges Adéagbo: La misión y los misioneros

George Adéagbo

La historia de Georges Adéagbo es la de, más que un artista, un hombre enfrentado a los destinos impuestos. El mayor de una familia de 11 hermanos, se enfrentó a la voluntad de su padre cuando decidió abandonar su Benín natal y estudiar Derecho y Empresariales en Francia. A la muerte de éste, su madre le reclamaría para asumir la dirección de la familia, una carga que le hizo renunciar a una próspera vida en Europa. Pero la cárcel social que era Benín se convirtió en el catalizador que despertaría su pasión por el arte y, a posteriori, le convertiría en una de las figuras más emblemáticas del arte africano.

George Adéagbo

En sus instalaciones, compuestas por objetos únicos, confluyen signo y símbolo en una búsqueda de respuestas que, más que solucionar las preguntas del individuo, expliquen la evolución del grupo. Adéagbo, aunque trabaje desde una base étnica, aboga por la humanidad como entidad en constante transformación, enfatizando en esos misterios que ni ciencia ni religión han sabido responder a lo largo de los milenios. Su trabajo es una involución del lenguaje, un regreso a los tiempos del mito y la parábola, un jeroglífico metafísico de infinitas lecturas.

Fiel a su estilo, Georges Adéagbo presenta en el MUSAC un ejemplo de su brillante combinatoria cultural, una exposición titulada La misión y los misioneros en la que, a través de unos objetos de su colección personal y su posterior ensamblaje con otros artículos locales, genera un discurso inmediato y revelador. Estas instalaciones, ubicadas “en el momento y el lugar adecuado”, aparte de contar con un tema central, también se apoyan en un contexto concreto, perdiendo todas sus facultades comunicativas fuera de él. Así, el público tiene una garantía de exclusividad que acentuará su simbiosis con los ideales del artista. Libros, revistas, cuadros e incluso recortes de papel sostenidos por piedras componen la materia prima de unas creaciones que sorprenden por su complejidad primitiva y su capacidad para extenderse sin complejos por paredes y suelos, evidenciando de paso su libertad y falta de límites.

En resumen, La misión y los misioneros se rebela una apetecible comunión con nuestros ancestros y una reflexión sobre el papel de la religión a lo largo de nuestra historia. La “misión”, esa labor entre sagrada y contradictoria que ha marcado el desarrollo de muchos pueblos, en algunos casos, siendo el propio artista testigo directo de las consecuencias.

George Adeagbo en el MUSAC

La exposición «La misión y los misioneros» estará en el MUSAC hasta el 5 de Junio.