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Jean Luc Godard: Film Socialisme

Por Raúl Sánchez Molina

Hace unas semanas, a principios de Enero, la última película de Jean Luc Godard, Film Socialisme, se proyectaba en los cines Mélies, en Barcelona. No estuvo mucho tiempo. Tomé algunas notas al salir del cine, pero poco después desistí de poder escribir una reseña.

Varias semanas después, al releer los apuntes, parecen ser una manera de hablar de la película, sin ni siquiera saber si se trata de una película. Si definitivamente no hay atisbo de narración lineal en el último cine de Godard, una serie apuntes casuales y citas literales (recursos muy visitados por el director) pueden funcionar.

Éstas son las notas (en comillas frases extraídas de los diálogos):

Dejar de usar el verbo ser, cambiarlo para que las cosas empiecen a ocurrir’.

Film Socialisme: después, en la calle, todo parece tener otro sentido, o mejor, nada parece tener sentido, de ése que llaman común.

Kiss me stupid’.

Palestina. Acceso denegado’.

El oro español y los agentes secretos nazis.

El crucero en tierra de nadie. Huida como en la Odisea, sólo un perro reconoce a Ulises.

Después de tantos años, Jean Luc Godard sigue confiando en mantener en cada plano el juego de color azul, blanco y rojo, los colores de la bandera de Francia,  empeñado en ver la fraternidad, la igualdad y la libertad. Después de tantos años puede ser un vicio, una costumbre o simplemente convicción. Raoul Coutard sigue dirigiendo la fotografía de sus películas.

Los niños pierden sus nombres y sus letras’.

Liberar y federar’.

Odessa y las escaleras de Eisenstein.

Hell as. Hellas’.

Si hubo venganza (en Alemania), fue por Jesús’.

La nada en Jaffa en 1948’.

De Film Socialisme se dice que es una sinfonía en tres tiempos. La narración se estructura en tres partes bien diferenciadas: ‘Cosas así’ (un crucero por el mediterráneo de las civilizaciones perdidas);  ‘Nuestra Europa’ (la familia y la responsabilidad);  y ‘Nuestras humanidades’ (los mitos y leyendas). En todo ello se hace patente la obsesión por Europa, con sus vicios y virtudes endémicos, en donde los intérpretes, como estatuas vivientes, y más tarde las imágenes, encarnan los ideales y los vicios.

Godard ya no cree en las palabras, su discurso, difícil y áspero, está más allá del lenguaje, y es ahí donde se ayuda de la función documental de su cine, del poder de las imágenes (técnica de cine, digital y teléfono móvil), la luz y el color. Es la misma persona que en los años 60 afirmaba que para hacer una película basta una mujer y una pistola, cosa que prácticamente no ha dejado de hacer. Para el resto, nada de convenciones: la historia del cine y el pensamiento, asimilada y representada de forma personal e intransferible.

No más ideas justas, justo una idea, cita de Godard: sus películas colocan las cosas en el justo lugar donde nunca antes habían estado.

Cuando la ley no es justa, la justicia pasa por encima de la ley’.

Aprender a ver antes que aprender a leer’.

Tener 20 años y tener razón’.

Quo Vadis Europa’.

En una escueta nota, Godard plantaba al festival de Cannes así: ‘debido a problemas de tipo griego, no podré ser su invitado‘.

Por Raúl Sánchez Molina

Influido por igual por la Internacional Situacionista, un buen jamón, Jean Luc-Godard, las playas del Cabo de Gata y Marcel Proust. Estudió arquitectura en Granada, y desde el 2006 realizó un éxodo voluntario a Barcelona, cerca del mar, desde donde dirige la Agencia de Construcción de Ideas.

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