Jeremy Geddes: Melancolía en gravedad cero

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Por Redacción

Jeremy Geddes es un caso especial dentro de la escena pictórica australiana. Con sede en Melbourne, ha huido del colchón (y en ocasiones ancla) que suponen las galerías de arte para venderse por todo lo alto en Internet o en pequeños círculos controlados. Otros en su lugar ya se habrían estrellado, pero también es cierto que son pocos los artistas con una propuesta tan llamativa como la suya.

Algunos dicen que sus obras son fotorrealistas, aunque Jeremy no lo tiene tan claro. Invita a adentrarse en los detalles del lienzo y descubrir los paralelismos con los artistas del siglo XIX, una suerte de prerrafaelismo en el que los bellos y bucólicos paisajes se sustituyen por edificios derruidos y personajes en actitudes hostiles o, cuanto menos, pintorescas. Un universo de gran formato delimitado por los cuatro ángulos rectos del lienzo, cruciales en sus composiciones. Porque mientras otros artistas disimulan todo lo posible este límite físico y psicológico, Jeremy se aprovecha de él para asfixiar al público y guiar su atención en la dirección que más le interesa, ya sea el clásico centro de la obra o una de sus esquinas. Lo importante es generar tensión.

Con experiencia en el desarrollo de videojuegos, su estilo tiene algo de arte conceptual, cuenta con una narrativa compleja (o, como él mismo dice, oblicua), y juega hábilmente con el estatismo y el movimiento, intercalándolos con facilidad y hasta rigor cinematográfico. Es en una de sus series más populares, la protagonizada por un cosmonauta que deambula por una inhóspita ciudad, donde su talento alcanza cotas de maestría, fundiendo influencias y los siete años de formación autodidacta que tiene a sus espaldas. Las llaves de una puerta que conduce a un mundo de reglas únicas, una realidad melancólica e ingrávida.

Enlace: Jeremy Geddes

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