Kodomos: Color, fantasía y música clásica

Posted on
Por Bill Jiménez

Decir que la obra de un artista “nos transporta a otro mundo” es tan fácil como difícil de demostrar. En el caso de Kodomos es una verdad indiscutible, siendo sus cuadros auténticas ventanas a un mundo de fantasía desbordante y atípica, donde misterio y candidez van de la mano como en un cuento de hadas.

Y aunque influenciado por muchos, afirma que “mi pasión por el color proviene sobre todo de dos holandeses: Van Gogh y Rembrandt”.Sintiéndose un poco discípulo de ellos, del primero le apasiona “la arbitrariedad con que utilizaba la paleta. Leyendo sus cartas, no he parado de darle las gracias. Siempre las he considerado uno de los mayores regalos que se le puede dar a un pintor, ya que para mí, Vincent rebosa de generosidad hablando, desde su criterio, como tiene que actuar un pintor con los colores. De él estoy aprendiendo sobre todo a no tener miedo a equivocarme y a transcribir desde mi carácter la parte emocional que posee cada color por sí mismo”. De Rembrandt destaca “por encima de cualquier cosa, su luz” y reconoce la turbación que le producen sus cuadros en directo. Ambos son influencias vitales en su vida pictórica, al igual que la música de Bach y otros grandes compositores, a los que recurre en busca de inspiración.

Pintor vocacional, recuerda que sus primeros pensamientos hacia el dibujo aparecieron pronto, con poco más de tres años: “Provengo de una familia humilde donde el tema del arte no se hubiese hablado lo más mínimo si no hubiese sido por uno de los hermanos de mi madre. Los recuerdos más lejanos son de él dibujando en su mesa, y yo, segurísimo, tocándole las narices. Pero gracias a él tuve ese impacto prematuro, que si ocurre, y añadimos que pasa en la infancia, se graba a sangre y fuego. En mi caso, a mis 31 años, ya puedo afirmar con rotundidad que esa experiencia familiar han hecho de mí lo que soy ahora mismo”. Y aunque reconoce que su desarrollo como artista no ha sido un camino de rosas, “se fue gestando lo que considero que es el mayor regalo que me ha dado el empeño, sentir mi dibujo como una proyección de lo que soy. Esos dibujos pasarán a mis hijos, y espero que estos los pasen a los suyos, y así sucesivamente. Es la posesión de más valor que tengo en esta vida.”

El estilo de Kodomos se desarrolla en tres terrenos claramente diferenciados. Su producción se reparte entre los acrílicos, el óleo y las tintas, y aunque le persigue la sensación de no trabajar lo suficiente, una de sus virtudes es no tener “ningún pudor en mostrar ideas inacabadas, bocetos y dibujos libres que con el tiempo he aprendido a dar por finalizados”.

Tras una gran exposición en la sala Dalt la Vil.la (Badalona, 2005), considerada “la más importante para mí, porque ayudado por la sala, idónea para exponer formatos grandes, pude remarcar todo lo que había aprendido en la escuela de arte Pau Gargallo», llegaron otras tantas exposiciones “de supervivencia”. Tras la experiencia, se sincera al reconocer que los círculos que rodean al mundo del arte, en muchos casos, le ahogan, siendo su idea principal “atacar el campo de la ilustración y el mundo editorial, pero sin cerrarme a nada. Lo importante es vivir pintando”.

Web: kodomos.blogspot.com

Autor: Bill Jiménez
Imagen: (c) Kodomos

One Reply to “Kodomos: Color, fantasía y música clásica”

  1. El trabajo de kodomos es sencillamente impresionante. Sus cuadros estan vivos, y parece que sus personajes fueran a hablarte, debe ser que la calidez de su persona se transmite al lienzo…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *