Escoger un nombre de dominio para nuestra marca personal

marca personal artista

Llega un momento en que los artistas escogen mostrar sus obras en Internet. El método más habitual es la página web, el portfolio clásico donde su producción se muestra cronológicamente.

Hoy no hablaré de la forma que debería adoptar un portfolio de un artista, que es una de las partes más sencillas (con matices) del marketing dentro del sector. Hablaré del paso previo, la elección de dominio que, aun pareciendo sencillo, puede entrañar complicaciones diabólicas.

Tanto creadores como galeristas apuestan por la marca personal y, aunque sea evidente, la marca personal funciona con un nombre y un apellido, así como las combinaciones existentes entre ambos. Eso quiere decir que tu nombre ya puede estar en uso y, por mucho que escales puestos en los resultados de Google, esa persona siempre estará por encima de ti hagas lo que hagas, inviertas lo que inviertas, que habitualmente es tiempo y dinero.

¿Cómo hacerlo cuando el pintor se llama igual que el futbolista o la escultora como la actriz de moda? Nada, en la mayoría de casos, es una batalla perdida. En el resto, investiga lo siguiente:

  • El sector de esa celebridad, o jugar al piedra, papel, tijera con vuestros oficios. La Champions League gana a la performance, pero la performance derrota al fútbol regional, o debería, con todo el respeto por los esforzados futbolistas de esas ligas.
  • Qué esfuerzos realiza por posicionarse. Si la persona en cuestión aparece en los resultados patrocinados pero no es el primero en los resultados orgánicos de Google, aún tienes posibilidades de desbancarle, ya que la publicidad pagada en algunos sectores es pan para hoy, hambre para mañana. Si aparece primera en ambos resultados y, aparte de publicidad, cuenta con una web moderna, redes sociales exitosas y un blog actualizado con regularidad, adiós muy buenas, tienes poco que hacer porque esa persona paga a terceros para que le gestionen la comunicación o le sobra el tiempo para venderse por las redes.
  • Échale un vistazo a la extensión de dominio que emplea. Si esa competencia no declarada cuenta con el dominio .com y tú piensas posicionarte con el .net o cualquier extensión regional, tendrás más problemas para sobrepasarle. Quizá lo logres en búsquedas nacionales, como en el caso del .es, pero tampoco te interesa, ya que las ventas llegan de canales insospechados; y las ventas regulares, de los canales extranjeros. Apunta siempre a por el .com, pues es lo primero en lo que pensamos cuando buscamos la web de un desconocido.

Si tras estas consideraciones sigues viendo muy difícil que tu nombre se haga un hueco entre la infinidad de referencias a esa persona contra la que compites, siempre puedes probar las siguientes acciones:

  • No posicionar directamente con tu nombre. Si actúas bajo seudónimo, estás de suerte. A no ser, naturalmente, que ya esté pillado. Volveríamos a la casilla de salida, quizá con mayores problemas. Otra opción es incluir en la URL el pseudónimo, aparte del nombre.
  • Que tu dominio finalice por “art” o “arte”. Si bien prefiero la primera opción por los motivos comerciales que he resaltado antes, este añadido descriptivo te desvinculará por completo. Si a ello sumamos una labor de posicionamiento centrada en el sector artístico, las cookies harán el resto y, al menos en los ordenadores de la gente del sector, aparecerás en posiciones más altas. En cualquier caso, añadir el “art” es una decisión personal, como añadir “painter”, “artist”, etc.
  • Olvidarte por completo de la competencia y recordar que sí, tus seguidores introducirán un nombre y un apellido a la hora de buscarte en Internet, pero los compradores se mueven por técnicas, estilos, etc., así que quizá te sea más rentable centrar tu estrategia en tales elementos de la producción.

Llamarse como una figura del deporte no es tan desastroso si tenemos en consideración los puntos citados. La clave en este caso es no enloquecer con prácticas de posicionamiento que probablemente te harán perder el tiempo que necesitas para trabajar. Así que desoye historias como “ábrete un blog”, “invierte en publicidad” y otros consejos que la gente escucha y repite sin tener muy claro de qué sirven. En Underdogs te explicaremos en qué casos son recomendables y en qué grado vale la pena centrarse en esa parte de tu estrategia.


Photo by Christian Fregnan

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