oct 7, 2009
Mission Of Burma: Cátedra Punk
Comenzaron los años ochenta y muchas bandas de punk, con más actitud que pericia musical, desaparecieron por autocombustión. El necesario seísmo que provocó la naciente rama del rock parecía disminuir, y ciertos grupos, en lugar de pretender alargar la vida del nuevo estilo, se esforzaron en ensanchar sus orillas, diluir sus márgenes. Mission of Burma, desde Boston, son el más claro manifiesto de evolución hacia dominios más intelectuales y artísticos, sin descuidar la denuncia social, el mordaz desafío a lo establecido, la sincera inmediatez del sonido punk. La publicación de “Vs.” (1982) obtuvo una discreta repercusión por parte del público, y no obstante se convirtió en un álbum de culto, referencia para numerosas bandas posteriores, tanto de éxito comercial (R.E.M.), como de crítica (Sonic Youth). La formación se disolvió con sólo un larga duración editado y, tras veinte años de silencio, reanudaron Mission of Burma con la grabación de “ONoffON” (2004). La imagen de carácter legitimado que siempre ha acompañado a Roger Miller, Clint Conley y Peter Prescott fue explícita en su retorno, más interesado en proseguir lo inacabado, que en ingresar en la industria mainstream por la puerta de las viejas glorias.

El segundo disco tras la reaparición, “The Obliterati” (2006), se distingue por refinar el punk-rock hasta extremos de calidad nada frecuente. Un aplastante y soberbio trabajo que ya tiene sucesor en el 2009: “The Sound The Speed The Light” (Matador). Repite Bob Weston (Shellac) como productor en una grabación donde la puntería del trío firmando canciones ha perdido en precisión ganando en rapidez. Los doce golpes que forman el álbum se dividen en cuatro suites de tres canciones cada uno, en las cuales el grupo ha deseado reflejar diferentes estados de ánimo -o contradictorios pensamientos-. Arranca el primer segmento con el irresistible single “1, 2, 3, Partyy!”, despilfarro de insolente y ágil power-pop. El título del disco es extraído del tema “SSL 83”, en el que hierve ese pop crujiente hecho de recoser mil trapos que ofreció en su día otra genial banda de Boston llamada Pixies. En el último set “Good Cheer” es un martillazo en el que se turnan las guitarras de ambiente tétrico con las estrofas del más ebrio punk rocker.
El seis de octubre salió a la venta la nueva guía para jóvenes de los catedráticos Mission of Burma, cuya habilidad y experiencia sólo son superadas por su abrumadora y tenaz vitalidad.
Mission of Burma
“The Sound The Speed The Light”
Matador, 2009
Autor: Juanjo Pizarro
Imagen: Archivo









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