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‘Nurse Jackie’: Una Mujer de Hoy

Atención: ¡Espoilers!

El próximo 22 de marzo se estrena en EEUU la segunda temporada de Nurse Jackie, una de las series de humor negro más interesantes de 2009. Nurse Jackie narra las peripecias de Jackie Peyton, una enfermera neoyorquina con bastante carácter que afronta la dureza de su día a día a base de opiáceos y que practica la doble moral en su vida privada. Protagonizada por Edie Falco, actriz que durante años dio vida a la legendaria Carmela Soprano en The Sopranos, la serie cuenta además con un extraordinario reparto, sobre todo en lo que a actrices se refiere. Nurse Jackie se estrenó en EEUU en junio de 2009, constituyendo la premiere más vista en toda la historia de su productora (Showtime); por si a alguien le apetece aficionarse a la serie a través de los medios tradicionales, en España el estreno oficial tendrá lugar el 8 de abril de 2010 en Calle 13. En Internet, obviamente, ya hace mucho que está disponible.

Vale la pena ver Nurse Jackie por muchos motivos. En primer lugar, es la primera serie hospitalaria cuyo protagonista no es un médico, sino una enfermera. Ello nos permite adentrarnos en los entresijos de una profesión desconocida para muchos pero cuya labor es fundamental para que los médicos, que en palabras de Jackie sólo ‘diagnostican’, puedan hacer correctamente su trabajo. En segundo lugar, el personaje principal es una working mom de moral reprochable, que tiene una doble vida sentimental no se sabe bien si por placer o por su afición a las drogas, y que no duda en saltarse las normas éticas de su profesión, mentir o faltar al respeto para conseguir que se haga justicia. Y en tercer lugar, está protagonizada por la magnífica Edie Falco, un auténtico torbellino interpretativo a la par que una mujer madura de lo más normal y corriente desde un punto de vista físico (bajita, de constitución rotunda, ligeramente masculinizada y con arrugas visibles), muy alejada del estereotipo de protagonista femenina al que la mayoría de pelis y series nos tiene acostumbrados. Es, en definitiva, la historia de una supuesta heroína diaria (‘una santa’, en palabras de su estudiante en prácticas Zoey) que constantemente lleva a cabo acciones muy poco heroicas que la sitúan, en tanto que icono, en el grupo de esos ‘héroes-antihéroes’ tan maravillosamente sintetizados en el personaje de Jimmy McNulty de The Wire.

Lo del héroe protagonista que lleva a cabo antiheroicidades tales como manipular a su cónyuge, ponerle los cuernos, ser antisocial o ponerse fino a base de alcohol y drogas no es nada nuevo: ahí tenemos al ya mencionado McNulty, pero también a Don Draper de Mad Men, al Dr. House o al mismo Tony Soprano. Lo nuevo es que esta vez quien se comporta así es una mujer, y sin duda será interesante ver cómo reaccionamos ante ello. En EEUU ya saltaron las alarmas, y la Asociación de Enfermeras del Estado de Nueva York puso el santo en el cielo y una queja en la prensa, denunciando el retrato de la profesión ofrecido por la serie y alegando que «ninguna enfermera competente se comportaría así». Quizá no, pero tampoco los publicistas se pasan el día bebiendo alcohol, coleccionando amantes, saliendo a las 16h de la oficina ni escondiendo camisas limpias en el cajón del escritorio por si la noche anterior han estado de parranda, y sin embargo ningún colectivo se ha quejado de Don Draper hasta el momento. Parece como si la deshonestidad, el sexismo, los prejuicios, la sexualidad libre y el mal carácter fueran tolerables, incluso normales, en personajes masculinos; y en cambio, si los mismos atributos se le asignan a una mujer, entonces estalla la bomba… Principalmente entre las mujeres, lo que no deja de ser curioso.

El hecho de que el aliciente principal de Nurse Jackie sea el personaje en sí mismo y no las distintas tramas en las que se ve envuelto también es algo relevante. Tal vez porque la serie está creada por mujeres y trata sobre una mujer, lo importante no es lo que los personajes consiguen, sino cómo son, cómo actúan y las relaciones que desarrollan. No nos engañemos: Nurse Jackie no va de hospitales; no constituye una disección realista de la jerarquía hospitalaria, no ofrece un retrato fiel sobre el verdadero trabajo de una enfermera ni aporta casos médicos de interés científico que nos hagan sufrir con el paciente hasta el final. Lo que aporta, y ahí está su grandeza, es la perspectiva vital del segundón, que casualmente (o no) es una mujer: una madre trabajadora, normalita, que no nada en la abundancia y que nunca se lleva el mérito (ni lo espera) en su demencial día a día, pero que sin embargo tiene la autoestima suficiente como para otorgarse privados momentos de gloria aleccionando a los pacientes, escurriéndose de su jefa, dándose una alegría estupefaciente o echando un polvo rápido a la hora de comer. Jackie es enfermera, pero podría ser abogada o administrativa y el personaje no cambiaría; lo crucial en la serie no es el escenario en el que se enmarca, sino cómo esta mujer se lo monta para sobrevivir en él. Jackie Peyton podría ser cualquiera de nosotras: su historia, su carácter, su ingenio y su entorno se leen en presente, y por eso está a la altura de un Don Draper de los 50 del que nadie se queja. Nos pone delante un espejo en el que podemos vernos fácilmente reflejadas, si no ahora, quizá dentro de 10 años. Es, al fin y al cabo, la sarcástica historia de una mujer de hoy.

Texto: Laia Ordóñez

Por Laia Ordóñez

Productora audiovisual, guionista cuando puede, ex publicista y colaboradora de Underdogs. Su pasión es escribir, y su sueño, vivir de ello. Ama el cine, las series de televisión y la literatura, y sus culturas preferidas son la británica y la japonesa.

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