Every day the same dream

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Por Bill Jiménez

Para poneros rápidamente en antecedentes, el Fantastic Fest de Austin (Texas) viene a ser una especie de Festival de Cine Fantástico de Sitges sin playa, uno de esos eventos muy estadounidenses, en los que hacen las cosas a lo grande y se destrozan los índices demográficos de freaks por metro cuadrado. De entre sus muchas secciones, quisiera hablaros de una en concreto, una novedosa presentación de video juegos independientes en la que se degustarán 99 joyas alternativas. Entre ellas he querido destacar una en concreto: Every day the same dream, una de las últimas propuestas de Paolo Pedercini, un programador de origen italiano que tras varios brincos estudiantiles por los Estados Unidos decidió establecer su base de operaciones en Pittsburgh. A él le debemos alguno de los juegos más transgresores del mercado independiente, al menos, en cuanto a mensaje se refiere. Pedercini ha diseñado juegos con temas tan incómodos como los enfrentamientos religiosos, el predatorio mercantilismo tras una marca como McDonalds o la caza de pedófilos dentro de la iglesia católica. Ironía no le falta, y calidad tampoco, porque nos encontramos ante una de las producciones más cuidadas del mercado, con importantes cambios de registro entre juegos y un especial interés en brillar con su apartado gráfico.

Every day the same dream es un juego existencialista que habla de alienación y rechazo a las rutinas laborales. El protagonista, un oficinista gris y de rasgos indefinidos, se enfrentará durante cinco días a la cotidianidad en un sueño que premia las decisiones transgresoras. Esta pugna contra lo establecido decidirá el resultado final y si, pese a los estímulos negativos, el personaje descubrirá algún retazo de belleza en su monótona existencia.

Por Bill Jiménez

Enlaces: La Mollenindustria | Every day the same dream

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