Papasquiaro, tu delirio es nuestro deleite

Posted on
Por Rebeca Yanke

Roberto Bolaño dijo de su amigo Mario Santiago Papasquiaro que leía hasta en la ducha, que a veces se encontraba los libros mojados y no entendía la razón, hasta que pudo ver a José Alfredo Zendejas en acción, leyendo bajo el agua. Pero no se debería hablar de Papasquiaro comenzando por Bolaño, por mucho que fueran hermanos, por mucho que el autor de Los detectives salvajes convirtiera a su amigo en Ulises Lima, y a sí mismo en Arturo Belano. Al menos ahora no.

El presente pasa por hablar de gente como Harold & Blúm, que son J.S. de Monfort y Ángela du Pre, artífices de un proyecto en diez capítulos que homenajea al poeta mexicano, si es que alguna vez fue de algún sitio. Situémoslo en la calle Bucareli, por ejemplo. Harold&Blum, ahora, desde Barcelona, “con un teléfono móvil Samsung con videocámara, el baño de la casa de Ángela du Pré y J. S. de Monfort en cueros” recitan versos bajo la alcachofa de la ducha. Cualquiera diría que son un par de detectives, estos salvajes.

Dicen que su intención es “revitalizar la poesía a golpe de chorrazos de agua”. No extraña que hayan elegido a Papasquiaro, del que se publicó en 2008 la antología Jeta de santo, con selección de textos de Rebeca López, su viuda, y el escritor Mario Raúl Guzmán, su amigo. En el prólogo se respira una advertencia: el peligro de que la obra de Bolaño, y el personaje de Ulises Lima, conviertan a Papasquiaro en mito. La realidad es bien distinta.

Santiago murió atropellado por un automóvil en 1998, justo cuando Bolaño terminaba Los detectives salvajes. No pudo leerlo. Bolaño, o Belano, intentó que se publicaran en España los poemas de su compañero de andanzas estridentistas, o infrarrealistas, o realvisceralistas…, pero también murió. Ha habido que esperar 10 años para que el Fondo de Cultura Económica (una nota de  El Mercurio dice que las gestiones las hicieron Alejandro Aura y Juan Villoro), de España y México, se decidiera a editarlo. De más de 1.500  poemas se pueden leer ahora 160. En el prólogo de Guzmán se lee:

Esta antología se alza contra ese espacioso ocultamiento como contra quienes en las alcantarillas lo ungieron borracho calamitoso o drogo rey de lúmpenes… Esta antología se alza contra la alevosía de sus ninguneadores y asimismo contra los intentos de mitificar su trayectoria. Nadie hallará en este volumen los poemas de Ulises Lima, sino los que Mario Santiago suscribió con su vida y con su muerte.

Hace falta poesía a golpe de chorrazo de agua, gente, poetas, capaces de confundir el arte con la vida, de leer bajo la ducha, seres agresivos y sensibles, que siguen, como señala Guzmán, el dictum rimbaudiano: “el poeta debe hacerse vidente a través de un razonado desarreglo de los sentidos”.

Texto e imagen: Rebeca Yanke

Harold & Blúm: haroldyblum.wordpress.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *