Psicólogos, raperos y estrategas chinos

Por Bill Jiménez

El arte de la guerra, de Sun Tzu, es, aparte de un libro con 25 siglos a sus espaldas, uno de los tratados de guerra más completos que ha conocido la humanidad. Al igual que otros textos de naturaleza similar, las nuevas generaciones adaptaron su contenido a las circunstancias, universalizando sus consignas hasta aplicarlas a cualquier contexto donde un conflicto estuviera presente. Y si tenemos en cuenta que al ser humano le encantan los enfrentamientos, no es extraño que el librillo en cuestión se haya convertido en un best-seller y una referencia para estadistas, hombres negocios o, en el caso que nos ocupa, psicólogos. Para Robert Greene, el protagonista de este artículo, Sun Tzu es el dios de los estrategas, siendo los demás expertos en el tema simples mortales o semi dioses que viven bajo su sombra. Pero, ¿quién es este Robert Greene que interpola el mundo de la guerra con el de los románticos mitos griegos? En esencia, un psicólogo y escritor especializado en el poder en todas sus facetas: conseguirlo, mantenerlo y defenderse de él. Sus obras rozan la autoayuda, pero terminan en las estanterías de política. Sus méritos: no andarse por las ramas y llamar a las cosas por su nombre, aunque aquellos que defienden lo políticamente correcto le acusen de una total falta de escrúpulos y cierta demagogia. La verdad es que, una vez leídos sus libros, uno descubre que la cosa no es para tanto, que la polémica nace de la inagotable doble moral de la sociedad estadounidense y su incapacidad para asumir las verdades que la han convertido en una súper potencia.

En sus «leyes», Greene habla de aprovecharse de los demás, de aplastar enemigos y usar las apariencias para crecer laboral y personalmente; cita exhaustivamente a gente como Maquiavelo y Baltasar Gracián; y encuentra un público voraz en la comunidad afroamericana, que convierte sus libros en útiles herramientas para combatir a los trucos del «hombre blanco».
Y de entre todos ellos, la figura del rapero es la que más se beneficia de su mensaje, un personaje atrapado entre los clichés y los contratos de las discográficas que decide, con el cambio de milenio, tomar el control de su inmensa fortuna y multiplicarla como panes y peces. Nas, Jay-Z y 50 Cent son ejemplos de artistas que, en algún momento de sus respectivas carreras, se han acogido a las leyes de Greene, siendo el último, 50 Cent, el que más ha promovido su mensaje e influencia. Y como Dios los cría y ellos se juntan, rapero y escritor tuvieron la oportunidad de intercambiar impresiones y trabajar juntos en la La ley número 50, un volumen que analiza a través de la convulsa vida del artista (tráfico de drogas, prisión, nueve balas que casi le matan…) las fórmulas que los grandes de la historia han usado para combatir al principal enemigo de las sociedades modernas: el miedo. Curtis (50 Cent), tuvo que decidir si vivir en ese miedo o enfrentarse a la vida, reinventándose en estrella de hip hop, ocasional actor y emprendedor (con negocios que ingresan más dinero que sus discos).

Anticipación, subterfugio, valentía… Conceptos recurrentes en la obra de Greene que actualizan un mensaje que ha corrido paralelo con nuestra historia.

El círculo se cierra: Sun Tzu saluda al Gangsta.