Salirse del Surco

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CARLOS FERNÁNDEZ PELLO Letanía Romántica Il, 2008

La palabra con la que empieza todo es delirare, un término latino extraído del campesinado que, más o menos viene a decir: “Salirse del surco”. Y esta traducción sirve de título e hilo argumental a las obras presentadas en la galería Begoña Malone, el trabajo de cinco artistas jóvenes que, en un ejercicio de trasgresión hacia los clásicos, ofrecen una perspectiva poco convencional del paisajismo y los fenómenos naturales en general. Así, lo que parece un tema más que manido se convierte en una nueva visión con cinco pares de ojos distintos.

Por un lado, la obra de Iraida Lombardía (Pola de Laviana, Asturias, 1977), en las que indaga “sobre cómo plantar un árbol del revés y preguntarse si sigue siendo un árbol”, o Carlos Fernández Pello (Madrid, 1985) con su Letanía romántica, en la que se juzga la monotonía del paisaje a través de los paneles luminosos de las carreteras. Ambos artistas exponen por vez primera en la galería y, aparte de las obras mencionadas, aportan, en el caso de Iraida, fotografías de su proyecto Paisaje interferido, donde, frente al ideal de la belleza, se interponen elementos que ensucian el conjunto, actos premeditados de vandalismo compositivo.

CARLOS FERNÁNDEZ PELLO Letanía Romántica Il, 2008

Carlos, por su lado, ofrece la serie La traslación, pinturas de pequeño formato que reinterpretan el romanticismo clásico en una experiencia personal más contemporánea.

La parte surrealista de la muestra la ofrecen María García-Ibáñez (Madrid, 1978) y Santiago Martínez Peral (Madrid, 1974), que no dudan en subvertir imágenes y objetos cotidianos y convertirlos en delirantes piezas, como el horizonte de platos soperos presentados por María, de cuya superficie surgen paisajes montañosos, una evolución ilógica de la loza original. Los Firmamentos de Peral suponen un contraste entre lo etéreo y la esencia de lo firme, aprovechando iconos de gran fuerza para cerrar su discurso.

SHERRI HAY Disasters, 2007 Pliestireno, alcohol, agua y cristal, 15 cm. diam.

Y hablando de cierres, Salirse del surco. La naturaleza delirante se completa con los globos de nieve de Sherri Hay (Toronto, 1967), apocalípticas escenas de contenida destrucción urbana que advierten sobre las consecuencias del cambio climático sobre una sociedad que confía en exceso en su inmovilidad.

Porque el cambio es, quizá, el elemento clave de esta colectiva, una exposición atípica desde su esencia a conclusión y que, tal y como resaltan en su nota de prensa, recuerda a la fingida locura de Odiseo arando la arena.