Swab: la feria que nos merecemos

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Por Bill Jiménez

El pasado jueves día 25, un servidor acudía a la rueda de prensa de la nueva edición de la feria SWAB, evento a celebrarse en la ciudad condal del 2 al 5 de octubre. En ella surgieron varias afirmaciones que, más que esclarecer el rol de la feria en el circuito europeo, me arrojaron a una espiral de preguntas que, supongo, son extrapolables al arte que se desarrolla en Barcelona, su difusión y toda esa cadena logística que, por los esporádicos lamentos que flotan en algunos discursos, cada día resulta menos rentable.

La primera de las frases que calaron hondo en mi corazón, emocionado al entrar por vez primera en las instalaciones del MACBA, instalaciones sin obras colgando  de las paredes, o sea, sus oficinas, viene a decir, con mayor o menor aproximación al contexto que nos ocupa, que SWAB es la feria que Barcelona se merece.

¿En serio nos la merecemos? ¿Qué se lleva Barcelona de la visita de docenas de galeristas y coleccionistas de medio mundo?

Ahí es cuando echo un vistazo a los seis puntos clave que rigen la feria, todos idílicos en la teoría, pero imprecisos en la práctica.

El primero hace referencia a la ruptura con la imagen elitista del arte, resuelta con unas entradas a precios populares que sí, son un enorme punto a favor, pero que seguirán cayendo en saco roto por culpa de una endeble base educacional que no suele tener muy en cuenta el arte exhibido en galerías. Naturalmente, SWAB está libre de pecado, pero me sigue sorprendiendo (y aquí sí que puedo sonar elitista) que el ciudadano de a pie esté entre los targets de la feria.

“Descubrir, no volver a ver”

SWAB 2014
Nacho Bolea, Revólver-Cuchillo. Modelo «Carlota (cloisonné)»

Este es el segundo punto clave de SWAB y supongo que los aficionados al arte no podemos opinar al respecto, porque, asistiendo como asistimos a inauguraciones y haciendo seguimiento de la programación de “nuestras” galerías, estamos inmunizados a la sorpresa. La esperanza radica en programas como el “Too Hot to Handle”, comisariado por Ethel Seno, a la que desde ya podemos dar las gracias por el esfuerzo de traer a Barcelona a David LaChapelle y otros renombrados artistas residentes en Estados Unidos. Estrellas invitadas de las que dan color a cualquier evento y la visibilidad que la feria necesita en los mercados internacionales. Este dato conecta con el aumento de coleccionistas interesados en SWAB, que hasta cierto punto compensa los ajustes en el presupuesto, llamativos en comparación con las cifras de la pasada edición.

El mito de la eterna consolidación

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Manuel Antonio Domínguez, Correspondencia

Joaquín Díez-Cascón, director de SWAB, también habló durante la rueda de prensa de “consolidación”, como si el evento, tras todos estos años, aún fuera un bebé de pasos torpes. ¿Cuántas ediciones son necesarias para que una feria se consolide? Pensaba que con dinero, un espacio, el apoyo del Ayuntamiento y los patrocinios era suficiente, pero veo que no, hace falta sembrar el Paseo de Gracia de banderolas para recordar a la gente que SWAB está ahí, en el Pabellón Italiano de la Fira de Barcelona, o esperar a que las principales cadenas acudan a cubrir el evento, o alguna galería exhiba una escultura polémica que, una vez más, engorde el binomio “arte y espectáculos”.

La conclusión es que SWAB se consolidará cuando el coleccionista o incluso la prensa internacional quieran.

Juventud, divino tesoro

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Solim CHA, A landscape with a pierrot

El cuarto punto de la filosofía SWAB habla del apoyo a las galerías jóvenes. Un programa comisariado por Zaida Trallero y Rosa Lleó que incluye a alejandrogallery, Cyan Gallery, La Galería Encantada y Vanja Contemporary. Tres barcelonesas y una de Brighton.

El quinto punto de SWAB dice “crear oportunidades a galerías, artistas y comisarios”. Suena bien, desconozco la forma que adopta, pero parece atractivo y espero que vaya más allá de una sesión de networking.

El sexto punto da para muchas reflexiones. Habla de “crear nuevo coleccionismo”, que la gente compre arte al igual que invierte en otras disciplinas. Llevamos años con la misma cantinela, no solo en SWAB, también lo vemos en otras ferias, en esos eventos de inicio de temporada expositiva en el que las galerías, a una, o representando a los intereses de la asociación que las engloba, juegan con distinta suerte a llamar la atención del mundo. Personalmente, un personalmente que, enfatizo, responde a mis opiniones, dejaría la frase en “crear (un) nuevo coleccionismo”. La compra y venta de arte actual responde a las necesidades de un segmento de la población que nada tiene que ver con el nuevo coleccionista con el que sueñan el grueso de galerías, ya sean veteranas o las muchas que nacen y mueren en Barcelona pensando que una cartera de buenos artistas es suficiente para que la gente te quite las serigrafías de las manos. Una vez más, estamos ante el clásico «renovarse o morir», reflejado por las defunciones galerísticas de los últimos años.

Yo hablaba de SWAB

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Matthias Heiderich, Serie Reflexionen

Cierto, comencé hablando de SWAB y he terminado analizando con datos precarios el panorama artístico de Barcelona. La cuestión es que, repasados los seis puntos que, como seis buenos deseos, sostienen la feria, estoy de acuerdo con Joaquín Díez-Cascón: es la feria que merecemos. Más allá de su efectividad, de que un ejército de coleccionistas dejen sus ahorros en ella o que terceros quieran usarla para potenciar el foco de turisteo que es la ciudad condal, SWAB responde a una necesidad, al deseo de todos los que orbitamos alrededor del arte de tener un gran evento que nos represente. En el fondo, hasta las opiniones críticas tenemos ilusiones.

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OLEK; Torera with the Bull
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Diego Roa, Niña azul nro 01
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Philipp Haffner, TXL

 

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