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MOIMOI

MOIMOI fue creada en 2008 por Raquel Alonso Miranda, una diseñadora viguesa apasionada por lo escandinavo que no dudó en cambiar su domicilio a Helsinki y convertirse en una embajadora del diseño mediterráneo. Sus colecciones aúnan lo mejor de dos mundos y su marca muestra la solidez de los proyectos nacidos para durar.

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Estamos más acostumbrados a ver diseñadores escandinavos en tierras mediterráneas que al revés. ¿Cómo se entra en un mercado con unos gustos tan concretos como el finlandés?

Creo que la clave está en transmitir una esencia muy veraniega adaptada a las necesidades reales. Para que un producto funcione intento incluir soluciones prácticas sobre todo en la forma y funcionalidad, y me permito mayor libertar en el color, los prints y la joyería. Una chica finlandesa quizá no se siente cómoda con un total look muy llamativo pero sí que se atreve con una prenda o complemento. Será que un look sobrio siempre necesita un poco de humor.

El desarrollo de tus diseños y de MOIMOI como marca discurre casi paralelo. ¿Llega un momento en que, aparte de buen diseñador, hay que ser mejor empresario?

Lo ideal sería que todas las marcas pudiesen contar con la figura del diseñador y la del empresario por separado, pero no siempre es posible. Ya no existe el mito del diseñador dibujando sin parar en su estudio. Ahora los diseñadores tenemos que hacer de todo para darnos a conocer, conseguir comercializar nuestros diseños y hacernos un hueco en un mundo tan competitivo.

Una colección muy colorista, otra de marcada influencia marinera y, ahora, prints de ciervos. ¿Hasta dónde llegan tus inquietudes y cómo definirías tu estilo?

Mi estilo se basa en color, prints y mucho optimismo. La primera colección la diseñé cuando aún vivía en Barcelona y estaba mucho más influenciada por todos los elementos mediterráneos. CATH THE SAILOR está diseñada especialmente para la Pop Up Store que abrí durante el pasado mes de Julio en el centro de Helsinki. Quería que fuese una colección que respirase verano y que con cada producto viajases en una pequeña barca a un lugar caluroso y soleado al borde de la playa. Con STARING DEER, sin darme cuenta, me he visto influenciada por lo que me rodea aunque con una visión muy colorista. Y con la última colección HAPPY DAY quise incluir un poco más de humor en una colección en la que el color y el optimismo también son los protagonistas.

¿Qué influencias mediterráneas y escandinavas tratas de incluir en tus diseños?

Cuando diseño una colección no pienso en las influencias que voy a incluir. Parto de un concepto o idea que me parece interesante y se va desarrollando bajo mi propio lenguaje en el que prima la funcionalidad y el color. La idea inicial del proyecto era traer mi estilo muy cálido y colorista a tierras escandinavas pero el éxito de los productos ha sido finalmente el resultado de combinar las dos influencias, o al menos es lo que me dicen en Helsinki.

Ropa, complementos, joyería… ¿Qué te gustaría que fuera lo siguiente?

Una de las cosas que más me gusta de crear tu propio proyecto es que tienes el lujo de poder experimentar, por lo menos al principio. Más que ampliar la línea de productos creo que es el momento de pensar y reflexionar. Me encantaría hacer de todo, crear un universo MOIMOI pero el futuro próximo estará lleno de bolsos y complementos. Aunque intentaré incluir algún proyecto diferente siempre que sea posible.

Enlaces: MOIMOI
Imagen 1 (c) Jane Vianto
Imagen 2 (c) Joan Morera

 

LaliBlue

Tras la marca LaliBlue se encuentra Gemma Arnal, una diseñadora que ha sabido aunar la artesanía y el vintage en una amplia gama de complementos que incluyen, entre otros productos, broches, accesorios para el cabello, anillos y pendientes. Aparte, cuenta con una línea de artículos para boda y una cuidada imagen empresarial en la que, sin duda, destaca el diseño de su web, dotado de ese romanticismo y calidez que nunca pasa de moda.

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Tras LaliBlue hay una diseñadora, un personaje y una marca. ¿Dónde empieza el trabajo de cada una?

La marca nace a mediados del 2006 con el objetivo de crear una firma de complementos de aire retro que tuviera un toque de magia y fantasía. LaliBlue es el personaje principal que centra toda la historia de la firma, un personaje soñador, coqueto, desenfado y nostálgico que le encanta rebuscar entre los cajones de sus antepasados. Se buscó un nombre corto que sonara internacional, la idea era crear un personaje femenino que encajara con el perfil de la firma. “Alicia en el país de las maravillas” por ejemplo, era una buena referencia, la siguió “la chica del vestido azul” y, finalmente, “LaliBlue”. El repetido sonido de la “L” y uno de mis grupos de música preferidos, Lali Puna, determinaron el nombre de la firma.

Como diseñadora desde el principio me centré en no dejarme influenciar por las tendencias, sólo por el instinto y espontaneidad. Mi objetivo es intentar que mis clientas se sientan cómodas o especiales con mis piezas, realizando a la vez un bonito viaje por el tiempo.

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Cati Serrà: Diseño neutro y plural

Defensora del oversize y las prendas unisex, la diseñadora mallorquina Cati Serrà vuelve a deslumbrar con Luca, su nueva colección, inspirada en las profundidades marinas y presentada con gran aceptación de público y crítica en El Ego de Cibeles. Robándole un poco de tiempo en su ajetreada agenda, le planteamos una serie de preguntas que nos acercaran a los cómos y porqués de su éxito.

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¿El futuro es unisex?
Creo que de cada vez más hay una mayor igualdad de gustos entre géneros y nos importa menos si una prenda está pensada para el hombre o la mujer.

¿Cómo es esa nueva masculinidad que propones en tus diseños?
La primera colección (otoño/invierno 2010-2011) pretendía romper con los cánones y estereotipos marcados por la sociedad, que el termino neutro fuera más libre y plural para ambos sexos. Me centré en este tema y por ese motivo había más ambigüedad entre géneros. En la nueva colección muchas prendas están hechas y luego se ha decidido el género, sin estar aún claro, y a pesar de ser una colección mixta, todas las prendas son unisex.

Aparte, apuestas en muchos de ellos por el oversize. ¿Cómo de fundamental es para tu propuesta?
Las prendas oversize se alejan del cuerpo por lo que son mucho más versátiles a la hora de ponérselas tanto un hombre como una mujer. Siempre funcionan.

Otro de los puntos fuertes de tu anterior colección eran los estampados florales.
Me apeteció en su momento, quise trabajarlo a partir de imágenes o fotos realistas.

¿Y qué puedes decir del legging, otra prenda en la que confías y cuyas posibilidades parecen infinitas?
En la primera colección aposté por el legging, es una prenda quizás ya muy utilizada pero que no se ha explotado lo suficiente.

Y en cuanto a materiales, ¿cuáles para ti son indispensables?
El punto y la piel.

¿La tendencia es el mejor amigo del diseñador o se puede vivir al margen?
En mi caso voy un poco al margen, simplemente intento hacer lo que me gusta y me parece bonito sin atarme a las tendencias. Si luego encaja, pues bien.

¿Cuál es tu consejo para sobrevivir a una pasarela y, lo más importante, tener éxito en ellas?
¡Creo que ante todo hay que confiar en uno mismo! Aunque dando consejos no soy muy buena. Estoy falta de experiencia, así que mejor que me los den a mí.

¿Qué diseñadores sigues de cerca?
Henrik Vibskov y Rodarte, cada uno me aporta algo diferente.

¿Estás preparada para ser “ídolo” de otros diseñadores más jóvenes?
Creo que falta mucho para eso, así que si llega, tendré tiempo de hacerme a la idea.

Enlace: Web Oficial

 

Ena Macana

De entre las propuestas que más nos fascinaron en el pasado Changing Room, recuperamos los complementos de Ena Macana, una diseñadora argentina afincada en Barcelona, cuyo trabajo, fácilmente reconocible, se aleja de lo que esperamos de un accesorio al uso. Inspirándose en la gente y las miles de tendencias que corren por la web, su mérito es ofrecer nuevas lecturas de artículos anteriormente catalogados como “basura”. La segunda mano (lapiceros de metal, costureros de viaje y pastilleros de la abuela) son su materia prima, objetos inútiles que tras el reciclaje se vuelven icónicos y parte de las líneas argumentales que justifican sus colecciones. Si en anteriores series (Toyboy y Postvintage) exploraba el postconsumo y la customización, en China lanza una crítica sutil a todos los tópicos que caracterizan al gigante asiático, por otro lado, su principal proveedor. Así, encontramos colgantes y broches hechos con ametralladoras, tacones en forma de flor y otros muchos juguetes reciclados con esmero y ganas de sorprender. Pero sin excesos ni afán de protagonismo, porque los accesorios de Ena Macana están hechos para, tal y como el término indica “complementar” a la persona, nunca para robarle protagonismo. Un ejemplo de esta naturalidad son las fotografías promocionales de la colección China, en la que los hipotéticos modelos no eran tales, sino gente “con estilo” escogida por la creadora para llevar sus piezas. Aun así, es innegable que Ena Macana de propuestas diferenciadoras y fascinantes.

 

El Colmillo de Morsa

Adaptar un estilo tan definido como el escandinavo al gusto del público mediterráneo puede ser una tarea tan osada como difícil. Jordi Espino y Elisabet Vallecillo, los diseñadores tras El Colmillo de Morsa, lo han intentado con excelente resultado, pero sus diseños, aparte de una suma de influencias, cuentan con más elementos definitorios. De la moda nórdica «nos atrae la sencillez acompañada de una ejecución impoluta, los patrones y el colorido, pero intentamos no seguir al pie de la letra esas “reglas nórdicas”. Intentamos cargarlo un poco más, pero sin ahogar la prenda. Mantenemos sobre todo unos colores y unos tejidos más del norte que del sur y el patrón lo hacemos más adaptado al público del mare nostrum».

¿El Colmillo de Morsa? Para los que se pregunten el porqué de este nombre, decirles que «fue un poco casual. En un  brainstorming, leyendo un libro de bisutería, vimos cómo los antiguos habitantes del norte hacían bastante joyería con los colmillos de las morsas. Esos collares se nos quedaron grabados en la retina y de tanto repetir colmillo, collar, morsa…, decidimos llamarnos ‘el colmillo de morsa’. El nombre nos gustó porque era como algo feo y bello a la vez. Es una filosofía de marca: la belleza puede ser de muchas maneras».

Y la búsqueda de esa belleza les ha llevado a unas formas sobrias, apoyadas por colores neutros, de llamativas simetrías y «un punto étnico, de trabajo manual en algunas prendas que siempre intentamos mantener. Además, casi todo lo confeccionamos y trabajamos nosotros; somos bastante artesanales y quieras o no, eso le da una esencia diferente a la prenda». Respecto a esa artesanía, su posición en la polémica entre el diseño de las grandes marcas y los productos duraderos está muy clara: «Lo ideal sería que fueran cogidos de la mano. Las grandes marcas que ponen precios astronómicos tienen que tener un plus, y un factor es el artesanal. Si te fijas, las marcas pronto moda “pagan” el precio de trabajar a gran escala; las grandes producciones trabajan con materiales más económicos y no suelen permitir el plus de lo artesanal porque encarecería demasiado el producto. Creemos que hoy en día el público ya está cansado de productos que únicamente cuentan con el frívolo y efímero valor simbólico de una tendencia pasajera».

Como buen equipo creativo, Jordi y Elisabet tienen un procedimiento que complementa sus ideas. «Aunque cada uno domina más una cosa que la otra, siempre acaba siendo un trabajo de dos. El inicio es un poco dispar; cada uno se impregna de las influencias e inquietudes que le rodean y luego lo ponemos todo en común, con confianza mutua y sabiendo decir esto sí o esto no». El resultado: unas piezas que contentan por igual al público masculino como femenino. «Nos gusta diseñar para los dos, intentamos adaptar los mismos patrones, tampoco nos identificamos con la feminidad tópica, así que trabajamos bajo una concepción polivalente que une ambos sexos».

En cuanto al futuro, El Colmillo de Morsa se presenta abierto al cambio: «Ahora nos ha dado por cambiar el rollo, dar más vida a nuestros diseños. Estamos experimentando con colores vivos, como violetas, verdes… Respecto a los materiales, siempre nos decantamos por los naturales». Unos planes de futuro que esperaremos con impaciencia y con la expectación que genera la calidad.

Enlace: El Colmillo de Morsa