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Laura Barnard y las arquitecturas posibles

Las obras de un artista te pueden llegar de muchas formas, pero en el caso de Laura Barnard llama la atención el formato. La presencia de sus ilustraciones en las pantallas de los ordenadores HP abre un nuevo camino a los artistas emergentes, que aunque parezca mentira, trabajan para la tecnología sin depender de ésta. Tanto a Laura como a los otros tres artistas que componen esta iniciativa (Alex Eben Meyer, Amy Ruppel y Julie West), se les propuso dibujar una serie de fondos de pantalla para la gama de portátiles que HP iba a lanzar al mercado a lo largo de 2010, cuando lo más común, o quizá a lo que nos tiene acostumbrados, sean los interminables repertorios fotográficos de paisajes y gráficos computerizados.

Pero no hablaríamos de Laura Barnard si su estilo no nos hubiera cautivado. Volcada por igual a la ilustración y el diseño, su especialidad es la geografía urbana, una pasión que la alejó de la tradición paisajística de su familia, pintores la gran mayoría y aficionados a la campiña, aparte de otros ambientes bucólicos. Pero en sus obras no abundan los edificios espectaculares. Las filias de Laura pasan por las construcciones anónimas, desvencijadas en ocasiones y antiguas siempre. Nada de rascacielos y arquitecturas modernas, le basta con detenerse en los sesenta, encontrar los edificios sobre los que trabajará, fotografiarlos y a partir de ahí componer un collage de líneas temblorosas pero a su vez ricas en detalle, pequeños ecosistemas olvidados que en sus manos son inquietantemente bellos.

Pero la lectura positiva de su trabajo en HP es que la batalla entre la tecnología y el arte tradicional se está equilibrando en beneficio del segundo. Lo artesano no se deja desplazar y se erige en algo más que una moda pasajera. Ahora sólo falta que ocupe un lugar de privilegio y nadie lo mueva de ahí en años.

Enlace: Laura Barnard

 

Lo tengo, no lo tengo

Por Bill Jiménez

Para el público general, el ciclo creativo de un artista termina en el momento en que su última muestra cierras las puertas. Por suerte, los hábitos del consumidor de arte han mejorado con el paso de los años y comenzamos a tener muy en cuenta al que, hasta hace poco, parecía el hijo pequeño e ignorado de la familia: el catálogo.

En la actualidad, estas pequeñas publicaciones se han convertido en un nuevo must dentro del arte, piezas de coleccionista que cuidan su diseño y contenido y se transforman en pequeños reductos de sabiduría para todos aquellos que desean profundizar en la obra de un artista. Porque, aunque tire piedras sobre mi propio tejado, el análisis crítico del arte lleva muchos años catatónico, al menos en este país, abrumado por las sobredosis de información que revistas, webs y blogs ofrecen con toda la buena intención del mundo, pero que, a la hora de la verdad, sólo sirven para engrandecer egos.

Y regresando a los catálogos y al coleccionismo, me permito retroceder en el tiempo unos tres meses para hablaros de Lo tengo, no lo tengo, una exposición comisariada por el colectivo Leland Palmer (formado por Alicia Escobio, Lola Lasurt i Laura Benítez) en la que, aparte de contar con las colaboraciones de ilustres artistas independientes como Daniel Jacoby, Antoni Hervàs, Oriol Vilanova o Dani Montlleó (entre muchos otros), se presentó como un alegato al coleccionismo, a la magia de convertir un objeto mundano en un icono de culto, iniciando así la maquinaria social del intercambio, anterior a cualquier sistema económico, bueno o malo.

Tras su éxito en el Espai Zer01 de Olot (un recinto que por méritos propios se ha convertido en un reducto del arte contemporáneo gerundense) a nuestra manos llega su catálogo, diseñado por Albert Aromir. Original y, hasta cierto punto, interactivo, en sus páginas sigue presente el espíritu coleccionista de la exposición, sumándole al conjunto ese componente do it yourself que tan bien sienta a los niños que llevamos dentro. El resultado es una publicación fresca y alejada de la solemnidad que suele caracterizar a estas producciones, un motivo más que suficiente para hacerle un hueco en nuestras estanterías.

Enlaces: Espai Zer01 | Colectivo Leland Palmer | Lo tengo no lo tengo

 

Bravos, diseño español de vanguardia

Si de algo peca la industria del diseño en España es de falta de mecenazgo, de dinero que apoye iniciativas y evite que nuestros creadores huyan a otros mercados en busca de esperanza. No es una historia nueva, pasa en otras disciplinas; a estas alturas podemos decir que es un mal endémico.
Otro aspecto endeble cuando hablamos de diseño, y en concreto del industrial, es el de su difusión. Aunque Internet y algunas publicaciones rompen lanzas hasta fin de existencias, sigue faltando material impreso que refleje el estado del diseño nacional y todos esos artistas que, pese a los premios que consiguen fuera de nuestras fronteras, ven que su trabajo no abandona los llamados círculos especializados.
Entre las voces que se enfrentan a esta tremenda injusticia encontramos a Juli Capella (Barcelona, 1960), un arquitecto especializado en diseño y urbanismo vinculado al mundo editorial desde hace años, y cuyos proyectos (Nuevo Diseño Español, Arquitecturas diminutas, Made in Spain. 101 iconos del diseño español…) han revitalizado un género que se obcecaba en evocar glorias pasadas, como si el diseño español se hubiera detenido en los tiempos olímpicos de Mariscal.
Gracias a su nuevo libro, Bravos, diseño español de vanguardia, (Lunwerg, 2009) Juli hace protagonistas a auténticos artistas contemporáneos como Jaime Hayón, Luis Eslava o Patricia Urquiola, una lista que alcanza los 21 creadores y en la que, aparte de un pertinente reportaje sobre cada uno de ellos, encontramos los retratos realizados para la ocasión por el fotógrafo Rafael Vargas, 21 propuestas que, como el conjunto del libro, apuestan por la cara comercial del diseñador más que por los aspectos solemnes y técnicos de su producción. Bravos, diseño español de vanguardia, es un volumen contemporáneo, sobre artistas contemporáneos y para público contemporáneo, una redundancia en apariencia evidente que no todas las editoriales suelen tener en cuenta.

Por Bill Jiménez

Enlaces: Editorial Lunwerg | Juli Capella | Rafael Vargas

Fotografías (c) Rafael Vargas

 

Las Coleccionistas: fotografía con mayúsculas

Por Patricia Raventós

Ellas son Las Coleccionistas. Y no, no me refiero a la película de Rohmer, de lo que hablo es de un estudio que se llama Las Coleccionistas, nacido y crecido en Barcelona, donde poco a poco (y con muy buena letra) se está abriendo camino en un ámbito tan complicado hoy en día como es el de la fotografía profesional.

Este pequeño pero a la vez muy productivo estudio, nunca hubiera visto la luz si sus dos miembros, Núria y María, no se hubieran conocido una tarde en un aula de la escuela EMAV de Barcelona “iluminando bodegones de fuet, vinos y frutas exóticas, donde entre banquete y banquete surgió la amistad. Aunque lo que nos acabó de unir fue el impacto de un camión, un accidente que nos proyectó a las alturas y nos hizo perder el vértigo.”


Como todo hijo de vecino, tanto Núria como María acumulan a sus espaldas conjuntos independientes de conocimientos y vivencias y, en su caso, la intersección de esos conjuntos ha sido lo que ha formado lo que hoy en día es su trabajo y principal ilusión: Las Coleccionistas. La idea de construir y trabajar en algo propiamente suyo surgió después de su regreso “a casa” tras una temporada fuera de Barcelona, que llevó a Núria a Edimburgo y a María a Estrasburgo, ciudades en las que vivieron  “un periodo de reflexión revelador e inspirador. Descubrimos la fotografía como un proceso subjetivo a través del cuál exploramos esos nuevos paisajes, climas e interiores que se desplegaban como un nuevo arsenal de experiencias. La cámara nos ayudó a conectar con un nuevo cotidiano. La fotografía se convirtió en nuestra manera de asimilar las vivencias y de repensar lo aprendido.” Fue precisamente a partir de estas experiencias vitales cuando reunieron el valor necesario para arriesgarse y crear de la nada su propio estudio de fotografía: “La vuelta a casa fue una reconquista de nuestro mundo y de repente tuvimos muchas ganas de fotografiar lo cercano. Casi por inercia volvimos a pensar proyectos juntas sin saber muy bien hacia donde íbamos ni que forma acabaría teniendo todo. Lo único que teníamos claro es que queríamos dedicarnos a hacer fotografías.”

Con un trabajo totalmente polivalente en cuanto a contenido y un estilo cálido y delicado, a Las Coleccionistas les interesan las historias, “las escenas que se suceden, las pausas y los entreactos. Los márgenes de los escenarios. Y todo lo que pasa después y antes de la acción”. No son pocos los clientes que han confiado en ellas ni los trabajos que han desarrollado con éxito: han trabajado en el ámbito de la publicidad con agencias como Double You y Emeyele; para empresas muy diferentes entre ellas, como Evax, Liberty Seguros, Avant Grup, UAB, Angle Editorial, Hormigas Lejanas (Warner España) y recientemente Envialia. Todo esto sin olvidar tampoco su incursión en el sector de la moda, como los trabajos para Nodomoda y la tienda Boo y sus editoriales para los diseñadores locales Anaoana, Olyva y Tiralahilacha, varias de las cuales han sido publicadas por diversas revistas conocidas del sector.

Además de sus trabajos por encargo, no habría que olvidar (ni mucho menos) los trabajos que han desarrollado por propia motivación en los que se permiten el lujo de crear algo más personal y particular, tales como la serie de fotografías Personne, un proyecto muy original y de desarrollo a largo plazo dónde se busca “la idea de identidad relacionada con imagen pública y la idea de ciudad como escenario donde mantener el anonimato”; y sus bonitas y temáticas (a mí me encantan las de Error) colecciones de libretas “como manera de ampliar la aplicación de la fotografía, relacionándola con los objetos de la vida diaria, porque nos gusta que la fotografía sea palpable, se pueda tocar y note el paso del tiempo.”

La historia de este estudio y estas dos fotógrafas que un día tuvieron el sueño de dedicarse a lo que más les gusta sin depender de nadie nos hace albergar esperanzas al ver que con mucho trabajo, cariño y dedicación un pequeño gran proyecto puede abrirse paso y dar sus frutos, aún y estando dentro de este mundo globalizado y lleno de gigantes depredadores del pequeño negocio. ¡Muchas felicidades por vuestro trabajo, Coleccionistas!

Enlaces: Web | Blog | Etsy

 

Nómadas del diseño

Desde 2005, el Nómada SUPER Market se ha convertido en una de las ferias más importantes en cuanto a diseño independiente se refiere. Su concepto, ubicación y propuestas paralelas lo convierten en una cita obligada para todos aquellos que residan en Madrid y alrededores (aunque si vivís más lejos, doble mérito). El evento comenzará el viernes 9 de abril y finalizará el 11 del mismo mes, tres días en los que se podrán encontrar y comprar las creaciones de más de 150 diseñadores independientes, aparte de asistir a actuaciones musicales, desfiles, performances, talleres y otras actividades.
Entre ellas destaco sus desfiles, donde podremos encontrar las nuevas propuestas de Miuky, los tocados de Pepa Ramírez, los coloristas diseños de Con2Tijeras, toda la elegancia de DiPinCa, las serigrafías de Hola Por Qué, el universo gótico de Roberto Navazo y Muriel Dal Bo y las urbanas ideas del multiespacio Berenbaum.

Los que se atrevan con el do it yourself tendrán una cita con los talleres del Nómada: Customización, ilustración, serigrafía, pintura…, las técnicas más populares al servicio de la moda y los complementos. Y entre eventos, música garantizada por DJ Maderfaker o los conciertos de Georgina o Martín Caló, entre otros.

Si no os parece suficiente, recordaros también la performance de Verónica Santiago y Alejandro García, o las danzas de Marina Ayán, Sandra López y Carmen Varela.

Sin duda, una de las mayores reuniones artísticas de la capital. El evento idóneo para cazar tendencias y descubrir en qué dirección apunta nuestro diseño en este 2010.

Enlace: Web Oficial

 

Ana Montiel y el caballero ficticio

Alan The Gallant es una de las ficciones más agradables que rondan por el mundo del diseño. Aunque podríamos estar hablando de un excéntrico aristócrata inglés, en realidad es el nombre del estudio dirigido por Ana Montiel, una joven diseñadora afincada en Barcelona que ha cautivado al público con sus heterogéneos trabajos y la marca neo ornamental Pattern Tales, de una repercusión tal que Topo Azul, uno de sus wallpapers más emblemáticos, apareció reseñado en el diario The New York Times. La cúspide de una montaña de buenas críticas y alguna que otra petición de entrevista al propio Alan, tal y como ha reconocido Ana en más de una ocasión. Sin proponérselo, el personaje se hizo con parte de su protagonismo.

Y aunque sería maravilloso que el distinguido y excéntrico Alan cobrara vida, nos conformaremos (y no es poco) con el buen gusto de Ana a la hora de diseñar para todo tipo de sectores. De su estudio han salido trabajos para grandes como L’Oréal y otras marcas de cosméticos, algunas discográficas y prometedores diseños de interiores y moda…, un amplio abanico de posibilidades en los que Ana pone toda su ilusión, talento y, muy importante, su curiosidad. Leer, navegar por internet y ver documentales suele ser una de sus fuentes, si no de inspiración, al menos de consolidación de ideas. Porque todo puede convertirse en arte y formar parte de una marca atemporal, colorista y rebosante de humanidad.

Enlaces: Alan The Gallant | Pattern Tales | Gallant Tales (Shop)

 

Agenda

  • Barcelona: TILT, “Agnostic Fonts” en MTN Gallery Barcelona
    22 mayo 2012 | 10:00

    Montana Gallery Barcelona inaugura este 24 de mayo la primera muestra en España de TILT, uno de los artistas urbanos franceses de mayor proyección internacional. Su reconocido estilo –sus bubble letters, pueden considerarse una marca– y la pasión por el graffiti sazonado de pop convierten su muestra en un acontecimiento remarcable y que, para la [...]

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