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Forever Basquiat

Los libros de arte de la serie Taschen 25 llevan tiempo demostrando que en el mundo editorial aún se puede creer en el “bueno, bonito y barato”. Para todos aquellos que quieran ampliar su colección de monografías o simplemente adornar sus mesas de centro con un volumen  que valga la pena, les recomiendo Basquiat, que como su nombre indica, es una exhaustiva revisión a la vida y obras del malogrado (y muy llorado) artista neoyorkino Jean-Michel Basquiat.

Leonhard Emmerling escribe, y lo hace desde la sabiduría de haber publicado con anterioridad (en 2003, concretamente), otro libro basado en este genio, una figura que sigue despertando el interés del público, tanto general como especializado, y que ve como a día de hoy se siguen pagando cifras astronómicas por sus obras. Ni más ni menos, este mismo mes Christie’s lograba por una de ellas por 80.000 € (que no es nada comparado con lo obtenido por piezas más emblemáticas). Seguir leyendo »

 

Penguin 75

Penguin-75El gran público no sabe realmente todo lo que hay tras la edición de un libro, y menos aún la elección de su cubierta. Penguin, aprovechando que este año cumple años (nada menos que 75), lanzó un libro que reúne las 75 portadas más emblemáticas de la última década, una compilación que, aparte de las cubiertas, incluye comentarios de sus diseñadores y autores. Así encontramos desde escritores más que encantados con el resultado final (Paul Auster, por ejemplo) y otros que aún no entienden qué tiene que ver la portada escogida con su novela. Pero el conjunto es positivo y de buen nivel, incluyendo algunas joyas recientes como la serie de cubiertas encargadas a dibujantes (con el testimonio de figuras de la escena independiente como Art Spiegelman, Daniel Clowes y Jeffrey Brown), clásicos diseñados por tatuadores profesionales o algunas portadas para el incombustible agente secreto de Ian Fleming. Heterogénea selección de obras que incluye una introducción de Chris Ware, bocetos originales, portadas descartadas e incluso la factura escaneada del escritor y también fotógrafo William T. Vollman, que incluyó en el recibo, aparte de los materiales fotográficos que había usado, los gastos de las tres prostitutas y del motel que había alquilado para la foto de portada.

Anécdotas varias, el libro demuestra que a un coloso editorial como Penguin aún le quedan muchas historias que contar.

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Werner Herzog, Conquista de lo inútil

En 1979 Werner Herzog llegó a Perú quizá pensando en aquello que una vez escribió Samuel Beckett: ‘no viajamos por el simple hecho de viajar, somos tontos, pero no tanto’. Indescifrable. Iniciaba el rodaje de Fitzcarraldo.

Sólo muchos años más tarde Werner Herzog se decidió a publicar el diario que había escrito desde algo antes de su llegada a Perú allá por 1979, y prologó su decisión con decisiva arrogancia: ‘escribo mejor que filmo’.

Tituló el diario, quizá libro, quizá simplemente ese montón de días y días atrapado en Iquitos, en Pucallpa, en el río Camisea, junto al río Amazonas, en el pongo de Manseriche o en Shivankoreni; según el ritmo de la selva que todo lo deshace y lo vuelve contra sí mismo del revés; desquiciado por el desquiciamiento de sus colaboradores, la inoperancia de los indios y la inutilidad de subir un barco de vapor por una montaña como el mejor atajo entre dos ríos mientras suena la voz de Caruso. Lo tituló ‘Conquista de lo inútil’.

Imprescindible para los incondicionales del sinsentido.

Completamente prescindible para los fieles del inicio, trama y desenlace. Seguir leyendo »

 

Me llamo Charles Saatchi y soy un artehólico

Charles Saatchi es uno de esos seres humanos entre geniales y desconcertantes que te hacen dudar constantemente de si estás tratando con una persona o un personaje nacido para satisfacer a unos medios ávidos de mitos. En Me llamo Charles Saatchi y soy un artehólico, el coleccionista solventa cualquier expectativa alrededor de su persona enfrentándose con su brutal honestidad a una serie de preguntas surgidas de fuentes vinculadas en mayor o menor medida al arte. De las inquietudes de críticos, artistas y público surge un análisis exhaustivo de la escena artística del aún verde siglo XXI y el sentido de muchos roles en un circo en el que hasta los estornudos de un experto pueden detener la función. Saatchi lo sabe y juega con ello, aunque eche muchas pelotas fuera del campo gracias al sarcasmo o, directamente, despreciando toda pregunta tópica e insulsa.

El millonario publicista pertenece a la misma estirpe de entrevistados atractivos pero incómodos representada por Andy Warhol, maestros de la respuesta esquiva y cortante, pero al contrario que éste, el ego de Saatchi le permite hablar cuando tiene algo que vale la pena contar y, pese a los millones en arte que corren por sus manos, afirma como cualquier otra hijo de vecino que siente predilección por una marca concreta de cereales o por los frappuccinos de Starbucks.

Al margen de la personalidad de su protagonista, el libro confirma muchos tópicos que imaginamos cuando nos hablan de exposiciones, crítica y subastas de arte. Lo confirma, naturalmente, desde el punto de vista de Charles Saatchi, que no repara en dar los nombres y apellidos de la gente que respeta o detesta. Pero la esencia, esa sensación de que la especulación artística es una forma de vida y que los movimientos de hombres como Saatchi pueden suponer la gloria y miseria de un creador, no abandona las 175 páginas de un libro que no hace más que engordar la mezcla de adoración y odio que la industria (sí, industria) del arte tiene por él. A la pregunta «¿se ha aprovechado alguna vez de alguien en el mundo del arte?», Saatchi responde sin remordimiento alguno: «Si le preguntara al Dalai Lama, a la madre Teresa o a Mahatma Gandhi si se aprovecharon alguna vez de alguien, le mentirían si le dijeran que no. Así que póngame ahí arriba, junto a ellos. Gracias».

 

Yvan Rodic, Face Hunter

La alianza entre los cazadores de tendencias e Internet no se iba a quedar en Scott Schuman. Otras eminencias del sector, como el fotógrafo de origen suizo (y residencia británica) Yvan Rodic, cuenta desde hace cuatro años con su propia y muy popular parcela en la red, un diario fotográfico llamado Face Hunter repleto de instantáneas que aglutinan elegancia, tendencia, modernidad y todos los adjetivos aplicables a la moda contemporánea. Ahora, este 2010, ha salido al mercado un volumen de 320 páginas con sus mejores y más representativas fotos, un libro icónico para todos aquellos que han hecho de sus cacerías fotográficas puro culto.

Enlace: Face Hunter