El primer contacto con la obra de Aryz suele ser de fascinación y respeto por sus inmensos murales, repartidos por paredes y fachadas de media Europa. Luego, cuando se analiza con más detalle su imaginario y elementos recurrentes, se llega a la conclusión de que estamos ante una de las trayectorias más sólidas y prometedoras que ha dado la escena urbana en los últimos años.
Civitavecchia, Italia (2011)
Proyectar ideas en un muro puede ser complicado, aunque para ello está la experiencia, una compensación que funciona en la mayoría de casos hasta que la ambición del artista se entromete. A simple vista, Aryz demuestra pocos límites, siempre hay una superficie más grande que explorar y dominar, una cruzada napoleónica donde lo visual puede imponerse con facilidad al concepto y convertir el arte en mero decorado. Pero no es el caso, porque si algo poseen sus creaciones es coherencia visual. Cada criatura despiezada o despellejada nos habla de mundos interiores, de vísceras que contienen secretos cruciales y, sobre todo, de una naturaleza desbocada que invade y asimila. Pese a los colores vivos y cálidos, en los trabajos de Aryz se esconde un perturbador barroquismo y una batalla contra el espacio que casi siempre gana gracias a la composición. Seguir leyendo »
“Grown in the flow” es la primera muestra de Rosh (Alicante, 1977) en la Montana Gallery Barcelona, una selección de obras que destacan por su atmósfera serena e íntima y que, divididas en dos líneas (lienzo y dibujo), recogen la esencia de un estilo nacido en las calles.
Cuando Rosh se aleja de sus murales urbanos, sigue demostrando su predilección por el busto femenino, por esos cuellos largos como caminos que separan la mente del corazón, musas de cabellos negros como cortinas de tinta y rostros que llaman la atención por su detalle, en oposición a los mínimos y ornamentales fondos que les rodean. Seguir leyendo »
Por mucho que los estudios cinematográficos se esfuercen, no habrá mejor 3D que la realidad ni propuesta contemporánea más resultona que la obra de Guillermo Carrión. Su visión de la ciudad y el caos urbano trascienden sobre el lienzo, convirtiendo algo tan básico como edificios, coches y nubes en un magnífico relieve en el que las formas y el color son cruciales para el conjunto. Porque juzgar su obra desde la proximidad no sería del todo justo, ya que ésta rinde mejor en la distancia. El discurso se esconde en la panorámica y la técnica en el primer plano, en convertir formas bastas y colores pastel en elementos reconocibles, en una atmósfera cálida y en constante movimiento. Sus ciudades, desde las ficticias a las populares (entre ellas Barcelona y Nueva York), desbordan actividad y música. Las ondulaciones de las calles y la inclinación de sus edificios se rinden ante la armonía, trabajando con el mismo éxito sobre el pequeño formato, la panorámica e incluso el globo, acentuando aún más la sensación de movimiento. La técnica, totalmente mixta, también está bajo control. Guillermo lleva más de quince años en el negocio, desarrollando un universo plástico a camino del arte moderno y urbano, otro de los ámbitos en los que también ha dejado su huella y que puede apreciarse en los muros de sus minúsculas construcciones, graffiteados a la vieja usanza. Sin duda, meta arte callejero.
Las “Ciudades 3D” de Guillermo Carrión estarán hasta el 31 de enero en Montana Gallery Barcelona.
Cuerpos estacionarios que, cerveza en mano, socializan; una improvisada barra que divide la tienda Montanade su galería adyacente y música electrónica pinchada en directo: Una inauguración tan contemporánea como las obras presentadas, dos series de cuadros y varias videoproyecciones de Kenor, artista barcelonés y grafitero mítico de finales de los ochenta. De raíces sevillanas y artísticas (su padre era fotógrafo y pintor), puede decirse que lleva el arte en la sangre y que, como buen artista urbano, la ha sudado en las calles, desarrollando un estilo que, veinte años después, posee un discurso pictórico que en ningún momento pierde la frescura del grafiti. Como la mayoría de artistas callejeros de su generación, ha sabido transformar los espráis en un arte capaz de robarle terreno comercial al lienzo contemporáneo, si es existe esa diferencia que, defendida por algunos puristas, evita la presencia regular de este tipo de producciones en terrenos museísticos de este país.
Volviendo a Kenor, el que visite Electrónica geo-abstracta (del 15/10 al 8/11) encontrará una producción efectiva, esmerada y con unos recursos a los que te puedes acostumbrar fácilmente, algo que pone en peligro la individualidad de cada obra, obligando a verlas necesariamente como un conjunto. Porque una de las herramientas de Kenor, aparte de la claridad e inteligencia con la que usa el color, es la reiteración, esa intrincada geometría convertida en un esqueleto tridimensional que sostiene cada uno de sus lienzos, una herencia abstracta que se defiende por igual el retrato y el paisaje y cuyo único elemento diferenciador son sus fondos, blancos o negros, una dualidad diurno/nocturna que en la sala han aprovechado para alzar un telón invisible que genera la ilusión óptica de estar en dos ámbitos separados.
Como cierre, destacan una serie de videos, en especial un falso caleidoscopio creado a partir de imágenes que aparecen progresivamente, y un corto que mezcla realidad y animación fotográfica , en donde el artista combate desnudo contra una de sus creaciones, la clásica batalla cuyo resultado sólo decidirá con el tiempo.
La temporada expositiva en la ciudad condal ha comenzado con buen pie, teniendo como principal virtud la variedad de sus propuestas. Pocas disciplinas se han quedado en el tintero, y por una de esas casualidades de la vida, dos galerías sin aparente conexión han propuesto dos exposiciones con numerosos paralelismos. Montanay Ras, ambas establecimientos con una galería anexa, ofrecen desde el mediados de este mes una muestra con los trabajos de tres artistas surgidos de la escena callejera y reconvertidos gracias al talento y la constancia en eminencias de sus respectivos países. Por un lado México con los trabajos de Dhear, Saner y Neuzz; y por otro, también por primera vez en una galería local, los franceses Dran, Bom.K y Sowat.
A estas alturas no os voy a hablar de la transformación que ha experimentado el grafiti en los últimos diez años. Las historias de adolescentes pintando a hurtadillas, huyendo de la autoridad y renovando los lenguajes artísticos urbanos son elementos de una mitología que ha dado grandes héroes y promovido sus obras entre un público que, por lo general, vivía bastante alejado de las salas de arte. En esa época dorada se formaron los protagonistas de México D.F. Nuevas estéticas del postgraffiti (ubicado en Montana Gallery) y Dibujar Mata Violente (en las instalaciones de Ras), seis artistas con un estilo único que reflejan la evolución y constante ramificación de una disciplina auténticamente contemporánea.
Analizando individualmente a los artistas expuestos, del triunvirato mexicano llama la atención la obra de Dhear, quizá la más surrealista. Sus paisajes invocan a una realidad onírica donde la naturaleza y sus habitantes están en constante mutación, un imaginario con guiños a Miyazaki y Moebius. Neuzz, en cambio, juega con el low brow y el folklore patrio para hablar de la fantasía y la muerte. Los cuentos “de espantos” de Goyito, su abuelo, sirven de excusa a las esculturas del Guajalote y el Nahual (ambos criaturas fantásticas y fantasmagóricas) para dominar uno de los muros de la galería e imponerse sobre otras obras tridimensionales, figuras en resina con la huella de Dhear. Y el tercero, Saner, recurre a otro elemento muy folklórico y latino: la máscara. A través de una colección de animales antropomórficos (cerdos pandilleros, lagartos músicos e incluso un mono que fagocita con exquisitos modales un enorme corazón), explora las ambigüedades que pueblan nuestra sociedad y todas esas mentiras personales que torturan a los seres humanos.
De entre todos los artistas surgidos de nuestra escena grafittera, Escif se ha ganado con creces un hueco en el Olimpo nacional de esta disciplina. El mérito de su trabajo ha sido ir más allá de lo ornamental, buscando la complicidad del público y, a ser posible, que éste reflexione acerca de los muchos mensajes que esconden sus ilustraciones, un discurso mordaz disfrazado en ocasiones de inocencia, pero no por ellos exento de impacto.
Teniendo Valencia (su actual residencia) como base de operaciones, sus obras han recorrido con notable éxito prestigiosas galerías de Londres (POW) y Estados Unidos, como la Carlmichael Gallery de Los Angeles o la Luis Adelantado en Miami. Aparte, es un habitual en las publicaciones del medio, destacando el recién editado Beyond the Street. 100 leading figures on Urbanart.
Su secreto, más allá de la técnica y contenido, es mimar el formato, tratar con el respeto que se merece a la superficie. Escif reivindica el uso de la ciudad como herramienta de trabajo, asumiendo en todo momento su naturaleza efímera. En Contra la pared, la muestra que la Montana Gallery ofrece a partir del próximo 30 de julio, Escif nos desafía a dejar de un lado la lógica y las linealidades en beneficio de un pensamiento abierto caracterizado por la trascendencia del concepto sobre la forma; un discurso que sabe ser crítico y a su vez poético sin perder la contemporaneidad que el arte urbano representa.