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The wire. Realismo, análisis, crítica y complejidad: Que se joda el lector medio.

Por Patricia Salvatierra

Si eres fan de The wire (HBO) y te quedaste con ganas de más, puedes alargar un poco el maravilloso mundo de McNulty, Omar o  los Barksdale con el libro “The Wire, 10 dosis de la mejor serie de televisión” publicado por Errata Naturae. Se trata de un compendio de artículos y ensayos de escritores y críticos de publicaciones como The New York Times, The New Yorker o The Independent, entre otras, encabezados por una introducción de David Simon y cerrados por un relato inédito de George Pelecanos.

Los artículos son muy variados. Desde una entrevista a David Simon por Nick Hornby, pasando por la disección de la serie vista como tragedia griega hasta otro artículo donde se nos muestran el ambiente y las anécdotas de un día de rodaje. Así, en el libro se reflexiona sobre todos los aspectos, ya sean formales o argumentales, de la serie.

Por su ritmo, The wire más que una serie es una novela, una novela realista. Simon y sus colaboradores son una especie de Balzac de la Comedia Humana de Baltimore. Muchos de sus personajes (políticos, traficantes, etc.) se basan en personajes reales de Baltimore y varios actores secundarios son amateurs que se interpretan a sí mismos. Una de las maravillas de la serie es la riqueza de sus múltiples personajes. Es una serie coral donde los personajes no son maniqueos sino que contienen matices diluyendo las fronteras entre el bien y el mal.

The Wire se va desgranando poco a poco, ya que empieza como la típica serie policíaca y acaba siendo un universo brutal donde se muestran los entresijos de las instituciones oficiales de la ciudad y su gente. Cada una de las cinco temporadas se puede diferenciar más o menos así: la primera temporada se centra en las luchas entre la policía y las bandas de narcotraficantes en el distrito oeste de la ciudad; la segunda muestra su puerto, el contrabando de mercancías y los problemas de los sindicatos; la tercera pasa el testigo a los políticos, las luchas por el poder y el liderazgo social; la cuarta plasma el deficiente sistema educativo centrándose en la educación de los niños de los bajos fondos y la quinta trata sobre los medios de comunicación. Como se ve, es una crítica y un análisis sociológico del universo de Baltimore a todos los niveles.

The wire es una serie que va más allá. Si las series policíacas de éxito como CSI y Law and Order muestran la justicia criminal como una verdad absoluta, The wire muestra una crítica al poder institucional y a los discursos de verdad asociados a ese poder. Estamos ante una serie compleja y realista que expone y juzga a la ciudad, “una serie cabreada, pero con un cabreo completamente sincero” que nos engancha durante 60 horas.

Por todo ello y más, The wire no fue concebida como un producto de masas y, por ello, uno de sus creadores no duda en afirmar que “La pauta que sigo para intentar ser verosímil es muy sencilla […]: que se joda el lector medio”.

Enlace: Errata Naturae

 

An Education

Por Laia Ordóñez

En Barcelona, todavía está en cartelera (escondida pero está) An education, una película dirigida por Lone Scherfig (“Italiano para principiantes”) y adaptada al cine por Nick Hornby (“Alta Fidelidad”). El film, que se estrenó en España en febrero de 2010, recibió en 2009 el BAFTA a la mejor actriz (Carey Mulligan) y 3 nominaciones a los Oscar (mejor película, mejor actriz y mejor guión adaptado).

Una película honesta y conmovedora

“An Education” es una de esas películas menores que, con una historia sencilla y muy buenas actuaciones, logran conmover profundamente al espectador. Se trata de un film discreto, honesto y sin pretensiones que logra tocar con acierto un buen número de fibras sensibles, y que en el momento de su estreno constituyó una auténtica perla en la cartelera española, quizá por contraste con los estrenos de febrero y marzo de 2010.

La historia, basada en las memorias homónimas de la periodista Lynn Barber, gira en torno a la lección de vida aprendida por Jenny (Carey Mulligan), una brillante pero ingenua adolescente inglesa que se aventura a entablar una relación con un hombre mayor (Peter Sarsgaard). Gracias a esta relación, Jenny accede a una excitante vida llena de emociones, diversión e improvisación, muy diferente a la ordenada, previsible e insípida existencia de estudiante uniformada que ha llevado hasta entonces.

Al estilo de “Buenos días, tristeza” (Bonjour tristesse, Françoise Sagan, 1954), “An education” nos sitúa ante la pérdida de la inocencia de una joven que cree saberlo todo y que es vapuleada por la vida en un momento clave de su crecimiento hacia el mundo adulto. Sin llegar a consecuencias tan dramáticas como en la novela de Sagan, la película nos narra con detalle un doloroso proceso de toma de conciencia maravillosamente interpretado por Mulligan.

Un film imprescindible que celebramos que todavía pueda disfrutarse a toda pantalla en España.