Categorías
Música Reseñas

The Flaming Lips: Embryonic

No seré el primero en agradecer las bondades del primer disco doble de los Flaming Lips (Zaireeka fue cuádruple), banda que parecía que nos tenía abandonados desde aquel paso de gigante que supuso The Soft Bulletin (1999), y que marcó la nueva época de una banda que supo encontrar nuevas vías de expresión después de un disco tan redondo como  Clouds Taste Metallic (1995), que el tiempo lo sitúa como el perfeccionamiento y agotamiento del equilibrio en su forma de componer.

Tras el experimento y nueva dirección del anteriormente mencionado Zaireeka, la mano del ya habitual detrás de los mandos Dave Fridmann (bajista de Mercury Rev y afamado productor, una suerte de Spector del indie desde Deserter’s Songs y bandera de la madurez del indie psicodélico) tomó el mando de un exagerado The Soft Bulletin que tomó prestada la locura del Pet Sounds unido a las visiones espaciales y metafísica de un Wayne Coyne, las baterías distorsionadas de Steven Drozd (fundamental desde que se incorporó a la banda hará ya unos 15 años) y una muralla de sonidos que revoloteaban en un disco imposible con sus toques orquestales. Fantasía de Disney pasado de peyote.

Yoshimi battles the Pink Robots fue una secuela digna, más centrada en dotar de melodías y una estructura donde cobijar a las canciones. Refinarse, digamos. Cosa que se hizo insufrible en At War with the Mystics (2006). Personalmente, me costaba volver a pensar que volverían a engancharme. Pero se advertía desde el single de este verano Embryonic ep, donde Convinced the Hex con un pulso a la batería a lo Silver Apples y con la brillante Silver Trembling Hands como motivos para despertar inquietud en conocer el nuevo trabajo al completo.

Sin reinventarse, vuelven a potenciar lo que realmente les hace únicos. Cómo mataría Beck por ser capaz de hacer un disco una milésima parte de chalado y redondo como éste. Tienen tiempo para repasar su libro de estilo y seguir dando canciones rabiosas como The Sparrow Looks Up At The Machine, Worm Mountain o See The Leaves, y otro dardo pop como Watching the Planets sirve de meteórico cierre a este disco, donde la coherencia y la magia se mantiene gracias a todos los pequeños cortes que sirven de guía entre canción y canción, dotándole de una personalidad despreocupada y concisa. Para dar muestra de todos sus logros y temáticas particulares: amor, muerte, religión, visiones planetarias, naturaleza, ciencia ficción, la condición humana,…

Y es precisamente el toque marciano de su música, su producción detallista y bizarra, esos momentos de dulce melancolía, ser un caramelo relleno de ácido, mostrarse chalados e hilarantes, lo que siempre ha despertado cariño y admiración por ellos. Todo lo que hace de Embryonic, de largo, su mejor disco esta década y que de algún modo sirve para reunir gran parte de toda su trayectoria en un solo disco.

Flaming Lips, Embryonic
(2009) Warner music

Texto: Fran Martínez

Enlace: Web Oficial

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.