The Necks: Silverwater

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Por Fran Martínez

Siguen pasando los años y su música sigue evolucionando con pausas, ganando matices, fragmentándose y estirándose en hipnóticos caminos de rareza  y placidez. Es muy difícil ser exactos a la hora de clasificar a este trío australiano, que siendo propio de jazz (piano, contrabajo y percusión) conjuga sonoridades del ambient, exóticas, krautrock y minimalismo. Todo ejecutado con naturalidad, calma. Sus discos suelen estar formados por una sola pieza, o improvisación, cercana a la hora de duración. Sus discos, desde el enorme debut, Sex, en 1989 siguen intactos e inmarchitables en el tiempo y pasando de ser un rara avis para convertirse en una comunión completamente lógica de sonidos.

Silverwater, es un disco que comparte método con el Visitor de Jim O’Rourke, una apacible velada donde sobre un hilo conductor o un estado de ánimo determinado, se van sucediendo piezas pacientemente dirigidas por distintos instrumentos. Desde Chemist (2006), incorporan para el trabajo de estudio leves sonidos electrónicos, pasajes de guitarra y una producción que cuida, aun más, los pequeños detalles. Ellos tienen una manera única de inmersión en estas pequeñas improvisaciones estiradas hasta crearte una sensación de letargo y abstracción psicodélica, pero esta vez han decidido crear un recorrido donde varios fragmentos aparecen y desaparecen en completa armonía.

Clavan la mirada en Miles Davis y sus discos de fusión (siempre he odiado esta palabra), en la espiritualidad de Pharoah Sanders o Alice Coltrane a la vez, que se refugian en minimalistas como Steve Reich, Charlemagne Palestine (si os gustan discos como este, recomendable escuchar Strumming Music) o Terry Riley. Sin olvidarnos que su factura es tan evocadora como el ambient (la música para aeropuertos de Eno) o el kraut más cósmico.

Abrahams, Swanton y Buck, son tres músicos que después de veinte años tocando juntos, siguen creando una discografía única y que sabe sonar vanguardista sin dejar de facturar un sonido cercano. Pocos son capaces de conseguir algo parecido y sonar únicos bebiendo de tantas aguas. Disco recomendable para cualquier época del año, en la que se necesite una válvula de escape donde refugiarse y distraer la mente. No tienen pérdida.

The Necks
Silverwater
(2009) Fish of Milk

Texto: Fran Martínez

Enlaces: Web Oficial

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