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Entrevista a Adriana Bañares, de Aloha Editorial

Entré en contacto con el catálogo de Aloha Editorial gracias a Realidad en mono, de Ale Oseguera. Posteriormente, atendí a su participación en la Feria Virtual del Libro Independiente, una propuesta que durante junio de 2020 ha dado voz a una selección de editoriales arriesgadas y alternativas. Interesado en saber más sobre el funcionamiento de este proyecto, entrevisto a Adriana Bañares, editora de Aloha Editorial. Las cuestiones, naturalmente, giran en torno a las dificultades previas y posteriores del sector tras la pandemia.


adriana bañares aloha editorial

Primero, quería conocer tu opinión sobre la realidad que les ha quedado a las editoriales independientes tras la crisis sanitaria. ¿Has advertido cambios importantes en la forma de producir y consumir libros o las editoriales pequeñas tienen otros asuntos más importantes a los que atender?

No sé cómo habrá sido la situación para otras editoriales (aunque me puedo hacer una idea), pero sí te puedo hablar de mi situación. En mi caso, la editorial no es mi trabajo principal, porque aún no me genera beneficios suficientes como para poder vivir de él, así que, aparte de estar como autónoma, estoy trabajando por cuenta ajena en una librería. Debido a mi situación de pluriactividad, no he podido beneficiarme de la prestación por desempleo derivada del ERTE que aplicó la empresa en la que trabajo, ni pude acceder a la ayuda de autónomos por cese de actividad (por treinta euros, según me indicó mi asesora). Así que, en mi caso, la situación ha sido especialmente difícil. Sin embargo, tengo una cierta tendencia a arriesgar y a envalentonarme en períodos de crisis, y en vez de venirme abajo, durante el confinamiento decidí trabajar en los próximos títulos, que publicaremos, si todo va según los plazos previstos, para finales de verano. 

aloha editorial

Como trabajo en una librería, te puedo decir que sí he notado que la gente ha acudido durante estas primeras semanas con mucho entusiasmo, y que la mayoría de las compras han sido para regalar, así que deduzco que mucha gente se está regalando libros en este período de reencuentros. Me parece algo muy entrañable y muy bonito. El gesto de regalar libros, pero también las ganas de volver a disfrutar de la experiencia que ofrecen las librerías, y que no se puede sustituir por ninguna plataforma digital. 

Centrándonos en Aloha Editorial, ¿qué criterios manejas a la hora de seleccionar a las autoras y autores? 

Tenemos cuatro líneas: narrativa, narrativa ilustrada, cómic y fotografía. 

En narrativa, hemos publicado las novelas El deseo de repetir, de Yahvé M. de la Cavada, y Realidad en mono, de Ale Oseguera. Ambas, aunque desde perspectivas y estilos muy diferentes, tratan realidades sociales y dan una presencia muy importante a la música. Esto no quiere decir que en Aloha publiquemos solamente literatura que tenga que ver con la música, o que deba tratar específicamente temática social, pero sí me resulta importante que la editorial dé voz a las inquietudes, preocupaciones y realidades a las que nos enfrentamos (iba a decir los millenials, pero realmente no creo que nos estemos limitando a una sola generación), y que dé voz, de hecho, a nuevas voces que tienen mucho que aportar, que tienen discursos muy interesantes, un talento literario indiscutible y que arriesgan en el contenido y en la forma.

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En ese sentido, también hemos apostado por el pulp. En concreto, por el pulp escrito por mujeres. Me parecía que había una ausencia de mujeres en la serie b: en fanzines pulp solemos encontrarnos autores pero apenas autoras, y la imagen de la mujer en estas narraciones es pasiva, casi siempre tratado desde un prisma machista. Con She was so bad, en el que participan varias autoras, y Hedor, en nuestra colección de narrativa ilustrada, con texto de Gabriela Pavinski e ilustraciones de Libertad Ballester.

Somos una editorial abiertamente feminista. Trabajamos por dar visibilidad a autoras, pero también por rescatar historias de mujeres cuyas acciones fueron determinantes para el rumbo de la Historia. Por eso, en la colección de narrativa ilustrada, publicamos Eligieron ser libres, con texto de Chus Sánchez e ilustraciones de Julia Soler; un libro en el que, en forma de relatos breves, se habla de mujeres reales y prácticamente anónimas, que desafiaron las leyes y convenciones de sus épocas para ser libres. 

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ZÁTOPEK. Jan Novák y Jaromír 99

En cuanto a la colección de cómic, sobre la que pondremos el foco en los próximos meses, publicamos cómic europeo, principalmente basado en historias reales. Nuestro primer título fue Zátopek, de los checos Jan Novák y Jaromír 99. Próximamente sacaremos Eileen Gray. Una casa bajo el sol, de Charlotte Malterre-Barthes y Zosia Dzierżawska y La parada de los freaks, basado en el rodaje de la película de culto, de Fabrice Colin y Joëlle Jolivet. 

En fotografía, tenemos Riberia, de Carlos Traspaderne, un trabajo de fotografía documental que fue premiado en la XXXI Muestra de Arte Joven de La Rioja. 

Atendiendo al recorrido de la editorial, ¿qué objetivos te planteas con Aloha Editorial? ¿Con qué sensaciones te quedas de lo vivido hasta el momento?

Lo primero que he pensado al leer la pregunta ha sido: “carrera de fondo”. Con Aloha he aprendido a trabajar despacio, a perder el miedo a tropezar y a equivocarme, a seguir hacia adelante, creciendo y mejorando poco a poco. 

Desde que fundé Aloha, hace unos cinco años, ha sido una parte fundamental en mi vida, pero nunca ha sido mi trabajo principal. Ha sido muy duro compaginar mi trabajo de cuarenta horas con Aloha; no solo el trabajo de editar, sino poder acompañar a mis autores en sus presentaciones, moverme en ferias y, al principio de la editorial, todo el proceso de distribución (trabajamos con distribuidora desde 2018). 

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Mi objetivo principal es poder dedicarme, en algún momento, en exclusiva a la editorial, y poder ofrecer a mis autores toda la atención y apoyo que precisan. 

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¿Crees que el éxito de una editorial independiente es limitado, ya sea por recursos o por configuración del sector?

Ser autónomo es una locura. Siempre se suele hablar de que en otros países es diferente, que las cuotas son más bajas. No lo sé. No sé cómo será fuera, pero aquí es una locura. Si no tuviera un trabajo por cuenta ajena, no sé cómo podría sacar adelante la editorial. De momento, lo veo totalmente imposible. La cuota es excesiva en relación a la facturación de Aloha. Muchas veces me pregunto qué pensará mi gestora, porque, a simple vista, me da la sensación de que las facturas recibidas superan por mucho a las emitidas. 

Eso por un lado.

hedor aloha editorial
Hedor. Autora: Gabriela Pavinski, Ilustradora: Libertad Ballester

En cuanto al sector editorial, al mundo del libro y demás, pues sí, ser editora independiente es una movida. Es muy complicado hacerse hueco en el mundillo. Hay librerías maravillosas que nos tienen en cuenta, que recomiendan nuestros libros, por supuesto, pero echa un vistazo a cinco librerías al azar y cuéntame cuántos libros destacados ves de grandes sellos editoriales y cuántos ves de editoriales pequeñas. 

Lo mismo con los medios de comunicación. Abre diferentes suplementos o revistas culturales. ¿Qué libros se reseñan? ¿A qué autores se entrevistan? 

Hace poco, Ale Oseguera y yo participamos en la Feria Virtual del Libro Independiente y salió este tema. La conclusión a la que llegamos fue que, a lo mejor, había que dejar de leer medios de comunicación mainstream y fijarnos en otros en los que sí tenemos cabida, como, por ejemplo, Underdogs. 

¿Echas en falta algún recurso que los editores pequeños no tienen a su alcance? ¿O el sector ofrece soluciones para todos?

Me encantaría que todos los engranajes que conforman el sector del libro fueran más conscientes y solidarios entre ellos, y que todos pudiéramos salir ganando. 

No sé cómo está configurado este sector, que parece que todos salimos siempre puteados, moviéndonos en porcentajes muy bajos. 

Cuando empecé con la editorial, me parecía que trabajar con una distribuidora sería la ruina, porque se quedarían con un porcentaje muy alto y bla bla bla. Es un pensamiento similar al que tienen muchos autores respecto a las editoriales: prefieren autoeditar para poder sacar más dinero, porque el porcentaje que suele ganar un autor de su libro publicado con una editorial es el 10%. Las distribuidoras se quedan entre el 45% y el 50%. 

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aloha editorial
Presentación de “El deseo de repetir” en Logroño.

Sin embargo, la experiencia me ha indicado que es necesario trabajar con una distribuidora para poder llegar a las librerías, y que, a la larga, más vale llevarte el 50% pero estar en 100 librerías y un movimiento de ventas notable, que llevarte el 70% pero estar en 20 librerías y andar detrás de ellas para poder liquidar los depósitos. 

El equilibro va un poco en la línea de lo que comentaba antes: buscar distribuidoras de un perfil parecido al tuyo, independientes, responsables y comprometidas con el sector del libro. En mi caso, trabajo con dos distribuidoras independientes: La sombra de Caín y Mala Hierba.

Madre mía, cuánto me enrollo. Lo que quiero decir es que es muy complicado, pero que la clave (creo) está en rodearte de perfiles similares: librerías independientes, distribuidoras independientes, medios independientes, porque es trabajando unidos como saldremos adelante.

aloha editorial, exposición Eligieron Ser Libres
Exposición “Eligieron ser libres”

¿Y qué opinas respecto a esa polémica de que se editan demasiados libros?

Yo creo que hay una proliferación abrumadora de editoriales de coedición. Hace cosa de un año, leí por ahí que la editorial de coedición Círculo Rojo publicaba una media de diez mil títulos al año. Esto es una puta barbaridad, y no creo que haya otra editorial de coedición en España que se mueva en una cifra similar, pero sí en cifras muy altas. Son editoriales  empresas cuyo criterio no es la calidad literaria, sino que el autor acepte el presupuesto y pague. A mis alumnos del taller de poesía que estuve impartiendo durante este curso en la Universidad Popular de Logroño les decía que tenían que fijarse, al entrar en la web de una editorial, a quién se dirigía: ¿quién es su cliente, el autor o el lector? 

Yo estoy fascinada con la cantidad de editoriales de coedición que hay ahora mismo en funcionamiento. Y en mi Facebook, donde la inmensa mayoría de mis contactos son escritores, alucino con la cantidad de novedades que hay. Todos los días hay alguien que saca libro. La inmensa mayoría, con editoriales de coedición. Libros que no llegarán a librerías, más allá de aquellas en las que el propio autor vaya a dar el coñazo para que lo tengan o porque lo vaya a presentar allí. Presentar, claro, cuando se vuelva a poder, porque de momento muchas librerías han cancelado sus actividades hasta que la situación mejore.