El ‘Interview Project’ de David Lynch
Parte de la magia en las producciones de ese creador inclasificable que es David Lynch es su acercamiento morboso, y a la vez diferente, a las pasiones humanas. Su facilidad para convertir la antaño tierra de nadie (comunidades idílicas, ambientes rurales…) en infiernos psicológicos ha sustentado la regularidad de una filmografía caracterizada por sus extremos, tanto de calidad como experimentación.
A comienzos del pasado 2009 salía a la luz su más reciente y llamativo proyecto, una serie de entrevistas hasta cierto punto alejadas de su estilo, grabaciones realizadas a lo largo de la geografía estadounidense en la que se presentaba una nutrida colección de personajes anónimos, la mayoría representantes de lo que, con despectiva elegancia, llamaríamos “la América profunda”. La realización era tan poco sofisticada como sus protagonistas, convirtiéndose en un retrato realista de un anonimato que huye del arquetipo y que, gracias a las redes sociales (en especial Twitter), ha gozado de una difusión sin precedentes en la filmografía de Lynch. Tampoco sorprende si analizamos su relación con Internet: David Lynch es uno de los pocos directores de su generación que, más que coquetear, habla a la cibercultura en su propio idioma. Ahora, pasado más de un año desde su inicio, el Interview Project se erige documento indispensable sobre el ser humano, 120 entrevistas en las que se habla de amores, miedos, relaciones y muerte, todos esos principios fundamentales que sostienen nuestra civilización y que, en este caso, nos permite analizar desde una óptica distinta a un país que en muchas ocasiones no entendemos, pero que, en esencia, no difiere tanto del nuestro.
Enlace: Interview Project


Laberintos expositivos en el CCCB
La simbología del laberinto es sin duda una de las más complejas que han acompañado al ser humano en los últimos cuatro mil años. Aúna la búsqueda, el viaje iniciático y los aspectos más oscuros de nuestra alma, pero también supone esperanza, revelación y orden. Por Laberintos, la nueva exposición del CCCB, explora la realidad y el mito del laberinto en una instalación multidisciplinar en la que podremos encontrar desde mapas a video proyecciones de los laberintos más importantes del mundo. La estructura, el objetivo, la influencia en la cultura, todos los aspectos con los que pueda vincularse han sido tenidos en cuenta por Oscar Tusquets, comisario y diseñador de la muestra, Ramón Espelt (guionista de la misma) y Jorge Wagensberg (en calidad de asesor). Su trabajo navega entre lo lúdico y lo informativo sin decantarse por una tendencia en concreto, jugando con el espacio para enfatizar el mensaje. En algunos momentos se genera una falsa sensación extra dimensional, como si la exposición fuera en sí un laberinto que alberga ad infinitum otros menores.
Unicursales, de recorrido múltiple, naturales, espejados, mentales, míticos… El umbráculo cuya sombra proyecta un laberinto móvil en los suelos del Pati de les Dones; los grafiados en piedra y papel; la obra de artistas contemporáneos como Robert Morris o Richard Long; el papel fundamental durante el siglo XV de Giovanni Fontana (autor de los primeros laberintos multicursales); y las reflexiones sobre el laberinto y la memoria (con un hormiguero real como perfecto ejemplo). Y aún así, todo esto no es más que una pequeña parte de una ambiciosa apuesta que se podrá visitar hasta enero de 2011.
Tiempo de sobras para perderse y reencontrarse unas cuantas veces.

Enlace: CCCB

Origen o la Escalera de Penrose
Por Elisenda N. Frisach
La trayectoria cinematográfica del británico Christopher Nolan, de una impecable coherencia, evidencia un equilibrio cada vez más difícil de hallar entre el cine de masas y el cine de autor y, en la estela de Hitchcock o Spielberg, demuestra que la comercialidad no tiene por qué estar reñida con el talento visual ni la inteligencia; ni, mucho menos, con la reflexión.
Tras su prometedor debut (el “modelo para armar”, que diría Cortázar, de Following) y el gran tour de force de la narración a la inversa de la espléndida Memento, cinta que le daría fama mundial, Nolan añadió a su filmografía una nueva incursión en el género de suspense con tintes fantásticos (Insomnio) y adaptó la premiada novela de Christopher Priest en una pieza que mereció mucha más repercusión de la que tuvo, El truco final (El prestigio), una inquietante mezcla de science fiction y folletín decimonónico, mientras que refundaba la saga de Batman y la alejaba del goticismo opresivo de Burton y del horterismo pop de Joel Schumacher bajo un prisma de thriller negro que, como en el mejor celuloide adscrito a tal etiqueta, indagaría sobre las miserias del stablishment social y del alma humana, sobre todo en la segunda entrega de la misma, seguramente junto a El protegido de Night Shyamalan la mejor película de superhéroes hecha hasta la fecha.

La última creación de Nolan, la inagotable Origen, no es más que otra vuelta de tuerca a las obsesiones, visuales y temáticas, de su autor. De nuevo, el filme basa gran parte de su fuerza en la deconstrucción de la estructura narrativa convencional, en el juego metafílmico y postmoderno y en una estética fría y aséptica, donde las ciudades se confunden como si fueran laberintos imposibles de descifrar (véanse los tres planos que recogen Tokio, París y Mombasa sucesivamente) y las personas visten atuendos tan elegantes como impersonales. Junto a ello, volvemos a asistir al espectáculo circense más refinado y hábil, articulado sobre una trama enrevesada que exige la atención constante del espectador para no perderse en sus recovecos y que indaga, según es costumbre en su autor, sobre el sentido de la realidad, una entelequia imposible de descifrar (Borges y Bioy Casares no podrían estar más de acuerdo), al estar creada, tal como explicita el protagonista Dom Cobb, a partir de lo que percibimos y de lo que nuestro cerebro inventa con nuestros recuerdos y gustos.

Every day the same dream

Para poneros rápidamente en antecedentes, el Fantastic Fest de Austin (Texas) viene a ser una especie de Festival de Cine Fantástico de Sitges sin playa, uno de esos eventos muy estadounidenses, en los que hacen las cosas a lo grande y se destrozan los índices demográficos de freaks por metro cuadrado. De entre sus muchas secciones, quisiera hablaros de una en concreto, una novedosa presentación de video juegos independientes en la que se degustarán 99 joyas alternativas. Entre ellas he querido destacar una en concreto: Every day the same dream, una de las últimas propuestas de Paolo Pedercini, un programador de origen italiano que tras varios brincos estudiantiles por los Estados Unidos decidió establecer su base de operaciones en Pittsburgh. A él le debemos alguno de los juegos más transgresores del mercado independiente, al menos, en cuanto a mensaje se refiere. Pedercini ha diseñado juegos con temas tan incómodos como los enfrentamientos religiosos, el predatorio mercantilismo tras una marca como McDonalds o la caza de pedófilos dentro de la iglesia católica. Ironía no le falta, y calidad tampoco, porque nos encontramos ante una de las producciones más cuidadas del mercado, con importantes cambios de registro entre juegos y un especial interés en brillar con su apartado gráfico.
Every day the same dream es un juego existencialista que habla de alienación y rechazo a las rutinas laborales. El protagonista, un oficinista gris y de rasgos indefinidos, se enfrentará durante cinco días a la cotidianidad en un sueño que premia las decisiones transgresoras. Esta pugna contra lo establecido decidirá el resultado final y si, pese a los estímulos negativos, el personaje descubrirá algún retazo de belleza en su monótona existencia.
Por Bill Jiménez
Enlaces: La Mollenindustria | Every day the same dream

Hervir un oso
![]() |
Hervir un oso es el mejor ejemplo de la delgada línea que separa al humor absurdo del inteligente. Lo que puede convertirse con facilidad en un chistecillo logra gracias al guión y dibujos de Miguel Nogera y Jonathan Millán transformarse en toda una referencia en cuanto a humor gráfico se refiere.
Sus historias y especulaciones abandonan el terreno de la lógica pero no por ello dejan de ser consistentes y, sobre todo, divertidas. Explicarlas no tendría mucha gracia, Hervir un oso es una de esas obras cuyo principal mérito está en la simbiosis entre el guión y el apartado gráfico, pero, para que os hagáis una idea, en sus páginas encontraréis paradojas temporales, arquitectos zombis y algunos secretos ocultos en las papeleras de vuestra ciudad. En resumen, alrededor de cien páginas a todo color, cincuenta ideas que no te dejan indiferente y dos artistas que han puesto el listón alto pero no por ello insuperable. Enlace: Belleza Infinita |

Boogie Nights

La filmografía de Paul Thomas Anderson está repleta de excesos brillantes, de filmes de metraje dilatado y una dirección más que correcta. Podría decirse que Boogie Nights es uno de los pilares fundamentales de su carrera, una película disfrazada de obra coral que no es más que el ascenso y caída de un héroe dentro de un escenario tan poco habitual como la industria del porno de los años setenta. Una premisa en apariencia sencilla que Anderson convierte en un guión de facetas múltiples, capaz de aunar sin sobresaltos el drama interior y la comedia desenfadada, y mostrarse impecable en sus aspectos técnicos, con enormes planos secuencia, un uso coherente de la banda sonora y el habitual, y casi milagroso, talento de Anderson para sacar lo mejor de sus actores, mediocres incluidos.
En esta nueva edición, que verá la luz el 24 de agosto, Boogie Nights contará con, aparte de los habituales comentarios del director y sus actores protagonistas, escenas adicionales y un apartado llamado Los archivos de John C. Reilly, con más material descartado o ampliado.

Henry James
![]() |
La historia de Henry James es la de un escritor que nunca fue profeta en su tierra, un sibarita de las letras de discurso barroco, enamorado de la sofisticada Europa de comienzos de siglo XX y las inquietudes de sus clases altas; las mismas que diseccionaría casi de forma quirúrgica en sus obras, auténticos tratados psicológicos de una época. Algunos dirán que el suyo era un estilo difícil y que sus descripciones, en ocasiones, alcanzaban una densidad intolerable, pero a la hora de la verdad, juzgando el conjunto, podemos considerar a Henry James uno de los «grandes», maestro de eso que llamaron «literatura transatlántica» y que la editorial Funambulista rescata en una colección que, hasta el momento, cuenta con clásicos de la talla de El mentiroso, ¡Pobre Richard!, o Diario de un hombre de cincuenta años. Calidad en contenido y continente, porque estamos ante una cuidada edición con posfacios de Max Lacruz y unas portadas que nos transportan automáticamente a una era de dramas sociales, pero ante todo, cambios.
Enlace: Ed. Funambulista |

White Material, de Claire Denis
![]() |
Gandules’10 nos presenta algunas de las obras maestras de directores de la talla de Lynch, Fassbinder, Buñuel, Resnais, Losey y Godard, entre otros. Además de los clásicos se han programado un par de estrenos destacables: Le père de mes enfants de Mia Hansen-Love (19/08) y, sobre todo, White Material de Claire Denis (24/08). Denis es una de las cineastas más destacadas de los últimos años por la brutal potencia de sus imágenes y su narrativa. Nos sorprendió con films límite como Trouble every day, Vendredi soir o L’ intrus. Ahora, el ciclo Laberints de Gandules programado por el CCCB nos da la posibilidad de ver White Material, con la siempre maravillosa Isabelle Huppert, en pantalla grande. No os la perdáis. Enlace: Gandules ’10 |

Fiera: Déjese Llevar
![]() |
Fiera es un proyecto incómodo, un mundo paralelo a esa realidad inclasificable llamada Pony Bravo, que a partir de una consigna post punk influenciada por bandas como Suicide y The Fall, explora un sonido caracterizado por las reiteraciones (tanto de bajo como guitarra), la percusión cacharrera y una lírica escatológica en la tradición del punk español de los años ochenta.
A la cabeza del proyecto encontramos a Pablo Peña, bajista de Pony Bravo, y varios elementos constantes en la vida artística de los sevillanos, como la edición del disco en esa sociedad creativa llamada El Rancho Casa de Discos o, como en este caso concreto, una apuesta por el do it yourself y las licencias Creative Commons. El conjunto rezuma underground, desde el packaging del disco al sonido final, que si bien no es excelente, si aprueba con un notable alto. |

Contraluz, de Thomas Pynchon
![]() |
Los Chicos del Azar. Una descarga eléctrica de cierta potencia. Ten cuidado. Mira bien adentro, descubre cosas. Los hermanos Traverse. El mejor disfraz es no disfrazarse. A bordo del Inconvenience. Un cielo de carne azul y lechosa. El nuevo dispositivo de Tesla. Doble refracción. Juego adentro-afuera. Explosión de dinamita. Vuelan hacia la gracia. La luz de la luna fragmentada. |








